domingo, 11 de enero de 2009

ARTISTAS

Curar lesiones puede ser un arte. Me contaron la historia de un ‘artista’ que llegaba a utilizar la ilusión del paciente como herramienta de curación. “Desde ahora, y durante los treinta próximos días, tienes una tarea obligatoria: tu primer pensamiento al despertar será forzosamente sobre algo que desees hacer ese día… ¡y tendrás que cumplir con ello! ¿Estamos?” Y sí, parece que el paciente estaba. Por lo menos el que me lo contó, lo hizo. Y funcionaba. El ‘artista’ lo llamaba pomposamente ‘La Teoría de La Ilusión’. Nada menos.
La puesta en marcha era simple. Ring del despertador, y objetivo al canto: “esta tarde me compro el directo de Dylan en el Royal Albert Hall de Londres en 1966. De hoy no pasa”. La búsqueda podía durar horas, pero había que cumplir el objetivo. Y así durante treinta días, con sus treinta ilusiones, y una filosofía detrás: cambiar la forma de pensar sobre las cosas. Entrenarse en positivo, Eliminando la senda dolorosa que puede llegar a cronificar cualquier lesión y volverla irrecuperable.
¿Nos vamos esta tarde al baloncesto? Es una pregunta que seguro se ha hecho todo aficionado en alguna ocasión. Cada año la ACB ofrece las estadísticas de asistencia a los pabellones. Y hay que detenerse en lo que ocurre en los alrededores de Barcelona. Resulta que Badalona ha invertido la tendencia y la gente vuelve al Olímpico los fines de semana. El Barça, en cambio, viaja colista descolgado en esta particular clasificación de la Liga ACB. De 7.409 asientos del Palau llena de media 3.942. Que es como decir que de cada 1.000 posibles apenas acuden 500, por cada 100 unos 53... “¿Nos vamos esta tarde a ver al Barça, Josep?” “Ve tú solo, que yo me voy al centro a comprar discos”, podría ser la respuesta. Volviendo a Dylan, aquel día, el genio americano decidió por su cuenta y riesgo transformar un espectáculo hasta entonces acústico en puro Rock and Roll. Entonces le gritaron Judas, pero siempre ha llenado sus conciertos. A veces a un equipo de baloncesto puede que no le quede otra que cambiar de ritmo para que la gente acuda a presenciar sus partidos. Porque al fin y al cabo, el deporte-espectáculo finalmente también es cuestión de artistas, y de ilusiones.

Diario Público, dic 2007

No hay comentarios:

Publicar un comentario