domingo, 18 de enero de 2009

EL LISTÓN DEL NÚMERO UNO

El tenis y el golf viajan de la mano en cuatro momentos concretos de sus respectivas temporadas, sus torneos “Grand Slam”, que sirven para concentrar al espectador alrededor de la gloria. En ellos, la victoria es mucho más que un trofeo y un gran cheque. Ganar Wimbledon, por ejemplo, eleva la clase social del jugador para siempre, con detalles como ese exclusivo vestuario de campeones al que Nadal aspira a entrar en pantalones-pirata.
En ambos casos está muy definido además el concepto de ‘cuarto grande’. En el golf le corresponde al Open de la PGA y en tenis al recién finalizado Abierto de Australia. Su paralelismo es todavía mayor, pues normalmente se distinguen por lanzar nuevos nombres a la arena de aspirantes a número uno. Sucedió con Sergio García en 1999, cuando, con 19 años, puso en aprietos a Tiger Woods en la última jornada de un PGA recordado por aquel golpe imposible detrás de un árbol, y acaba de suceder en Melbourne, con la sorprendente eliminación de Federer y Rafa en semifinales. Aprovechando su victoria, Djokovic ha reivindicado el sitio que le corresponde en la foto, mientras Tsonga, cuyo físico de Mohamed Ali es un regalo de marketing para la ATP, se posiciona al lado de Murray y Gasquet como raquetas al acecho de un grande.
Frank Deford, uno de los mitos de la revista Sports Illustrated, dice en uno de sus últimos artículos que “en el deporte, el presente está jugando permanentemente contra el pasado”. E históricamente, tanto en tenis como en golf, se aprovechaban estos picos del calendario para actualizar el debate sobre la sucesión al trono del número uno. Un debate que Federer había cerrado con llave los tres últimos años, y Woods prácticamente desde su nacimiento. Estamos, según Deford, “tal vez ante los dos mejores individuos que jamás hayan empuñado una raqueta o cogido un palo de golf entre sus manos”. Dos atletas tan capacitados que al final de sus carreras dejarán el listón a una altura de vértigo para las siguientes generaciones. Como dice Deford. “A veces, no es que los hagan como los de antes, es que los hacen todavía mejores”.

Diario Público, enero 2008

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