sábado, 31 de enero de 2009

¿HASTA DONDE ESTÁS DISPUESTO A LLEGAR?

¡Es la cabeza! Dicen los mentalistas. ¡Es su físico, ese privilegio! Clama la evidencia. ¡Es su mirada! ¡Es el peso de su bola! ¡Es el Tío Toni! ¡Es…! Es otra batalla ganada. Esta vez, la batalla más larga de la era Open en Australia. Y Verdasco, por supuesto, ha dicho que está orgulloso de su contribución. Es evidente que dos no agonizan si uno no quiere. Lo mismo le pasó a Federer en Wimbledon. Un parecido orgullo ¿Y se acuerdan de Guillermo, aquel fantástico Coria en la final de Roma 2005, posiblemente la batalla más agónica de la historia de la tierra batida? ¿Recuerdan aquel quinto set, con Rafa perdiendo 3-0, en el que todo parecía a favor del argentino? Bueno, no mencionemos mucho aquello… Hasta entonces hablábamos de Guillermo II de Argentina, aquel aspirante a conquistar la tierra de forma natural durante algunas campañas…
Una vez recuperadas las pulsaciones. Una vez guardados en la retina esos intercambios (de nuevo) imposibles, esas carreras de lado a lado, esos gestos de rabia, de alegría, de felicidad o agonía. Una vez resuelto el abrazo y apagados los focos tras otra cruzada (¿cuántas quedan?), les pido por favor que vengan a este lado de la red un instante. Se lo pido porque es el único lado lógico. Formen parte, será sólo un momento, de la estética del perdedor. Esta vez, Fernando. Ayer Coria. Casi siempre Roger. Sí, Roger, también tú. El domingo le podrás ganar un partido de tenis, pero difícilmente una batalla. Repite conmigo: Ave Nadal, los que solamente pretenden jugar un partido…
Ahora rápido, ¡rápido! No pierdan más tiempo. Vuelvan al lado de Rafa, participen de la épica. ¿Ya? Dibujen su media sonrisa, inclinen algo la cabeza, pongan los brazos en jarras, suban una ceja. Quietos. Ya lo tienen. Pero, por favor, no vayan más allá. Si lo hacen, les garantizo que se harán daño.

Diario Público, 31 enero 2008

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