miércoles, 28 de enero de 2009

LA ALTURA DE LA EXPECTATIVA

Un caluroso día de agosto en la sierra de Madrid, en el cambio de siglo, se jugaba la fase previa del torneo de El Espinar. En una pista vacía, Nacho Truyol, entonces un jugador emergente, le daba una clase a un jovencísimo Verdasco –más adelante fue su entrenador, uno de tantos-, hasta meterle la famosa ‘bicicleta’, un doble 6-0 en contra, en menos de una hora. Entre pelotazos de Fernando todavía sin control, me encontré con Vicente Ramos (ex jugador de la Selección Española de baloncesto en los años 60-70). Resulta que Fernando es mi sobrino, me dijo. Vaya repaso, ¿no? Apunté sin molestar. Sí, pero como Fernando juegan muy pocos al tenis, respondió; los que saben dicen que va a ser buenísimo.
Y Fernando creció. Y ‘los que saben’ a los que se refería Vicente, tenían que seguir apuntalando cada paso delante de los incrédulos. ¡Ay, si se lo creyera! Pero si es un top-50. Ya, pero su tenis es de top-15. Vale, pues ya está el 14. Sí, pero pierde lo importante. Pero jugará la Final de la Davis. Ya, pero sin Nadal…
Y ahora que ‘todos sabemos’, parece evidente la causa de su crecimiento tenístico: el partido de Mar del Plata. Le propongo que se prepare una respuesta enérgica que evite tanta reiteración ¡Evidentemente todo cambió aquel día en Mar del Plata… pues por fin uno de mis resultados llegó a la altura de vuestra expectativa! Por ejemplo.

Diario Público, enero 2009

1 comentario:

  1. Martínez,
    Me gusta el blog. Artículos cortos, cada 1-2 días, bien escritos, q huyen de los tópicos deportivos... muy correcto.

    ResponderEliminar