domingo, 11 de enero de 2009

A PARTIDO PASADO

Cada vez que alguien me ha hablado de posibles limitaciones de Felipe Reyes como jugador de primer orden, me viene a la mente su imagen persiguiendo victorias sin atender a razones. Entrenábamos juntos un día en 1997, con el equipo B de Estudiantes, cuando hacia el final de la práctica al entrenador se le ocurrió pitarle en contra dos faltas. En qué momento. A la siguiente escena le faltó únicamente la cabina telefónica en la que entraba Clark Kent y salía Superman. Felipe abrió el grifo de la testosterona, y de repente la cancha se tornó tira de cómic, con el ‘pequeño Reyes’ arrinconando a cinco circunstanciales rivales para darle vuelta a un vulgar partido de entrenamiento, como si le fuera la vida en ello.
Esa actitud en cualquier profesional competente suele recibir elogios a punta de pala. Porque además es contagiosa. Y uno piensa que entre las numerosas armas del Madrid de Plaza, con Felipe de capitán, el grifo de testosterona ha sido uno de los recursos que en ciertos partidos cuesta arriba les ha funcionado de maravilla, elevando la autoestima del equipo, y subiendo su umbral de rendimiento colectivo. Al Madrid le tocaba visitar esta semana dos canchas con ambientes cargados, y escaso tiempo de reposo entre partidos. El jueves había que dar la cara ante el actual campeón de Europa, y dos días después tocaba salir a la cancha de un Unicaja que esperaba ‘helenizado’ para ganar o morir. Son partidos para dar la cara, podía leerse en las previas. Pero dar la cara no siempre significa elevar la tensión del partido. Y menos jugando de visitante. Porque los demás también tienen grifos. Hay ocasiones en que la victoria hay que buscarla manteniendo necesariamente las pulsaciones bajas y aprovechando la tensión del rival. Usando un símil tenístico, en ocasiones sólo es posible restar un saque que viene a doscientos por hora quedándose quieto y poniendo la raqueta en el momento justo, aprovechando la fuerza de la pelota del rival. Y dicho esto, está claro que es más fácil escribir una columna a partido pasado, que ganar de visitante al Panathinaikos o a un Unicaja enchufadísimo. Lo aclaro por si después de estas líneas ha quedado alguna duda…

Diario Público, dic 2007

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