domingo, 11 de enero de 2009

PRIVILEGIADOS.

Ganarse la vida jugando al baloncesto es sin duda un privilegio. El juego es uno, pero las especialidades varias. Los que más suelen disfrutar son los mete-puntos. Y eso que desde hace tiempo escasean estadísticas como la de Rudy del sábado: 34 puntos con 23 tiros a canasta; quién los pillara. Anotar se complica cada vez más, aunque los niños, en los entrenamientos, supongo que seguirán soñando con tirar mucho y meter siempre. En un segundo nivel de privilegio deberíamos colocar a los que organizan. Sobre todo cuando el entrenador delega claramente los galones con mando en cancha. Quizá este tipo de jugador no siempre lo pase tan bien como el que tira cuando quiere, pero les aseguro que se puede disfrutar bastante con ese desempeño.
En un tercer peldaño necesariamente aparecen los que se pegan dentro y fuera. Los fuertes. Aunque fuertes ahora están todos, nos estamos refiriendo a los que cobran fundamentalmente por rebote, bloqueo, defensas de máxima exigencia, y otros trabajos de grueso trazo. La camiseta de todos estos jugadores es la que más pesa al final de cada partido, porque a veces el privilegio hay que sudárselo.Finalmente, quedaría un cuarto tipo de jugadores, encuadrados en alguno de los tres niveles anteriores, pero que acaban por ser reconocidos en la profesión por un cometido muy específico. En USA los llaman ‘Clutch Players’. Los ‘gana-partidos’, en dos palabras. En mi caso, crecí soñando con ser Isiah Thomas, o Dennis Johnson, dos de los más reconocidos en la mítica NBA. Pero nunca imaginé que uno de esos privilegiados acabaría siendo mi hermano Gonzalo, base de Estudiantes, que lleva 13 años en ACB siendo el mejor aliado de sus entrenadores en los minutos de vida o muerte. Su penúltima aportación, la canasta ganadora y el robo de balón en los últimos 5 segundos del Estudiantes-León, parecen haber cambiado la racha de su equipo, que ha ganado también esta semana en Menorca, con otra remontada de infarto. Como es bajito y pesa poco, lo mismo algún día lo sacan a hombros de un pabellón.

Diario Público, enero 2008

No hay comentarios:

Publicar un comentario