sábado, 7 de febrero de 2009

HOSSIERS EN BADALONA (AÑO 2008)

Se acerca la Copa del Rey.
Este es un artículo del año 2008, a propósito del título del Joventut de Badalona.

Se les veía felices, recibiendo la Copa y los parabienes; de repente enfocaron a Ricky y a Rudy que se estaban diciendo algo al oído. ¿Estarían hablando del corte de pelo gratis para todo el equipo si ganaban la Final? ¿No estaríamos contemplando, en realidad, una historia perfecta en Badalona, como aquella de la película Hossiers, más que ídolos?
Todos los que vimos la película, y los que la siguen viendo, podríamos identificar perfectamente a Aíto en el papel de Gene Hackman, aquel mítico Norman Dale contratado para devolver el prestigio a Hickory, Indiana, una pequeña localidad de locos del baloncesto. Es verdad que en la película el entrenador venía de un accidentado pasado, que no es el caso de nuestro protagonista, pero también es cierto que desde el principio se especuló sobre el acierto en la decisión. Y uno se imagina, sentado en la butaca del cine, a Villacampa y su ayudante en una esquina del Palau Olímpic, analizando el primer entrenamiento de Aíto Hackman. Y a continuación, la cámara pasando sucesivas imágenes al ritmo de una música de película, con el entrenador reconstruyendo un proyecto, un sueño, una ilusión.
Si aquella película fue propuesta para el Oscar del año 86, evidentemente no lo fue por lo que el baloncesto tiene de juego, sino por un guión que nos muestra un personaje testarudo, con pinta de profesor, y que nos entrega por capítulos una maestría deportiva.
Al principio, ha de intervenir de manera intensa, casi militar, para cimentar los pilares de un proyecto ganador: ¿hablamos de aquellos Hossiers buscando su pequeña gloria, o de esta ‘Penya Spirit of Badalona’ reinando de nuevo en las más altas cotas del baloncesto español? Aunque aquello era baloncesto de colegio, y aquí los protagonistas acabarán siendo millonarios en la NBA, en la historia de Hickory el entrenador también se apoyaba en un chico listo que le organizaba el equipo, y en un privilegiado anotador en estado de gracia. E igual que hicieron aquellos personajes de ficción, los ídolos verdinegros, Ricky y Rudy, también se abrazaron después de su victoria, mientras, al fondo de la imagen, el entrenador sonreía.


Ahora, y tras el corte de pelo gratis para todo el equipo, al 'Spirit of Badalona' le queda el premio gordo, la Liga ACB. Si la consigue, habrá que darles el Oscar a la mejor película (española) de baloncesto. Algo que Hossiers no pudo lograr entonces en Hollywood.

Dario Público, febrero 2008




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