miércoles, 11 de febrero de 2009

LOS ENTRENADORES ESPERAN GRANDES COSAS DE TIAGO

Danko Cvejeticanin fue un extraordinario escolta criado en la Cibona de Zagreb de los años 80 a rebufo de la fama de Drazen Petrovic. Su rendimiento en aquel equipo, en la selección de Yugoslavia, y más tarde con Croacia (con la que se proclamó subcampeón olímpico en Barcelona, por ejemplo, jugando la final contra el Dream Team), era realmente envidiable, sobre todo por su capacidad para aprovechar cada minuto que le ofrecían sus entrenadores.
Coincidí con él un par de temporadas en Estudiantes, y desde el principio me llamó mucho la atención sobre todo por dos cosas; por su conocida capacidad de tiro (un día le conté 44 triples seguidos en un entrenamiento), pero también por su facilidad para analizar las fortalezas y debilidades de los que jugábamos a su alrededor.
Desde que se retiró a finales de los noventa se dedica a ojear jugadores para los Sixers de la NBA, y sigue a Tiago Splitter (el hombre del momento en la ACB) con verdadero interés. Ahora que Tiago está conduciendo al Tau hacia el título de Liga, os desvelo cosas que Danko sintetizaba hace ya años sobre el juego de este brasileño que tiene pinta de MVP de la Final.
“Los entrenadores esperan grandes cosas de Tiago. Tiene un extraordinario potencial ofensivo, y puede correr muy bien la pista. Podría llegar a ser un buen anotador porque es capaz de entender bien el juego. Sabe encontrar al compañero en el lado contrario cuando le presionan, y mueve con habilidad los pies dentro de la zona. Tiene una gran intuición para taponar los tiros ayudando a sus compañeros, y está ganando cada vez más en agresividad defensiva, lo que le puede llegar a convertir en un intimidador si sigue trabajando duro. Todavía es pronto para saber si estamos ante un jugador que pueda marcar diferencias. Dependerá de su trabajo, y del que hagan sus entrenadores en estas dos próximas temporadas. En su equipo han crecido paso a paso Nocioni y Scola, por ejemplo, con lo cual es previsible que Tiago esté motivado para seguir los pasos que estos jugadores han marcado. Depende, pues, de su actitud, el demostrarnos que puede ser tan bueno como muchos ya pensamos”.
Palabra de Danko. El ojeador.

Diario Público, junio 2008

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