domingo, 1 de febrero de 2009

NO SE CREAN LO QUE VEN

Si siguen jugando finales tan emotivas y siguen pareciendo tan amigos, lo lógico es que acaben invitándose a la casa del otro, para que sus familias se conozcan mejor, para que las novias hablen de sus cosas, para que el padre de Roger le cambie la gorra al tío de Rafa… Qué preciosas las lágrimas de Roger, por favor. Y qué bellas esas primeras palabras, entrecortada la voz, cabeza baja: “God, is killing me…” Esto es que me está matando. Y rápidamente esa cámara que se centra en Rafa, que por supuesto también baja la cabeza, que pone su media mueca, que levanta esa ceja que siempre levanta, y que insinúa con su gesto lo que después repetirá en voz alta: “Sorry, Roger, you deserve it”. Lo siento Roger, te lo merecías.
Y así, entre partidazos que acaba ganando siempre el mismo, y las mismas declaraciones posteriores, llevamos cuatro años de edad dorada del tenis. Pero desde hoy, todo lo que veo alrededor del partido, no me lo trago. Es imposible que Nadal y Federer sean amigos. Ni siquiera que lo pretendan. Imaginen que se van a Suiza. Y que se citan en una pista de patinaje: ¿a qué jugarían? Roger se pondría a patinar, pero Rafa le daría un meneo, y le retaría a un partido de hockey. Federer aceptaría con desgana (“Sorry, Roger”), y Rafa le pegaría una paliza de cuatro horas delante de sus respectivas novias. “God, is killing me…” se justificaría Federer. Después, en Mallorca, Federer querría salir a navegar en un velerito por aguas tranquilas, pero Nadal le llevaría primero a tirarse de cabeza por los acantilados (“Sorry Roger, ya navegaremos otro día…”).En realidad, ni Nadal siente nada, porque ni siente…ni padece, ni Roger se merece nada, porque tenísticamente está demostrando ser inferior a Rafa. Si alguien quiere ser el mejor de la historia, y se enfrenta a otro que pretende lo mismo (por mucha parafernalia que le pongan fuera de la pista), el que desaprovecha seis bolas de break para ganar un set, pierde. El que comete el doble de errores no forzados, pierde… salvo que haga el triple de winners (el mejor Agassi cuando ganó Roland Garros pegando plano), o destroce con el saque y con la volea (los mejores Sampras o McEnroe jugando así en cualquier superficie). A Roger, hasta que llegó Nadal le bastaba con un inimitable tenis, en su complejo cerebro. Pero hace tiempo que se le acabó el chollo. Ha llegado Nadal, con su previsible tenis y su fortaleza mental, y ha subido el nivel de la exigencia. De momento, Roger, no sólo se somete, sino que encima acaba llorando

1 comentario:

  1. no seas duro con el pobre roger, q ya sabemos q te ha decepcionado pq eres (eras?) fan suyo... pero ya sabemos todos q siempre te ha perdido el lado estético del deporte...

    ResponderEliminar