viernes, 27 de febrero de 2009

TIENES DOS PROBLEMAS

Sigamos con la vuelta de Tiger en el World Golf Match Play. Ayer perdió. Le ganó Tim Clark, un australiano con una pinta muy justa de trapío, con un swing poco estético, pero con una capacidad de agarrarse a los campos de golf que en definitiva es lo que diferencia a los jugadores de golf de los profesionales, y a los buenos profesionales de los grandes profesionales. Jugar, podemos jugar todos. Hacer pocas de vez en cuando, también. Pero vivir del golf para los restos es una capacidad que tienen unos cuantos elegidos, y que no se encuentra (solamente) en la técnica, sino (sobre todo) en la fortaleza mental.
Su partido contra Woods fue un prodigio de concentración. Pero jugar con Tiger se convierte inmediatamente en un problema doble: su presencia, y la posterior inercia. La concentración necesaria para derrotarlo, el carisma que pasea por el campo, los imposibles golpes que siempre aparecen, la sensación, en definitiva, de que todo lo que ocurre está en función de lo que él haga o deje de hacer, provoca un desgaste psicológico tal, que el día siguiente se convierte en una obligada jornada de descanso. Pero el torneo no atiende a razones fuera de las estrictamente deportivas. No admite justificaciones sobre la manera de pasar rondas. "Oigan -podría haber dicho Clark- déjenme recuperar un poco el resuello, que vengo de ganar al imbatible: a un tipo que es capaz de tirar una pelota fuera del campo, volver al tee de salida y casi salir con un par del hoyo: ¿puedo tomarme un día libre?"
La respuesta es evidente: no, no puedes. Hoy también juegas. Ponte las pilas. Pero las pilas están agotadas, y el siguiente rival no te deja ni sacar la cabeza para respirar. "Ayer ganaste a Woods, amigo, fin de trayecto".

No hay comentarios:

Publicar un comentario