martes, 17 de febrero de 2009

UN HOMBRE TRANQUILO EN LA BANDA

Los partidos de baloncesto sin control, son muy jugosos. Y alguien como Plaza es un protagonista muy atractivo. Sobre él, podemos leer documentos periodísticos que van del blanco al negro. En noviembre pasado, apenas comenzada la Liga, tuvo que hacer unas declaraciones Antonio Martín para reafirmarle en una silla que estaba caliente. Esa misma jornada, en los primeros treinta minutos del partido frente a la Penya quizá tuvo pie y medio fuera de Vistalegre. Aquella fue la primera remontada del año, y el equipo le cogió el punto a los partidos sin dueño. Lo único evidente es que la imagen externa de Joan Plaza jamás ha cambiado. Si en el vestuario llegaron a perderle el respeto, lo sabrán otros, pero jamás los espectadores. Ese hombre al que apenas vemos gesticular en estos momentos duros, es el mismo entrenador que llevó a su gente a ganar una liga. Entonces, logró la máxima confianza de sus jugadores sin un mal gesto, ni una palabra más alta que otra. De repente, los resultados acompañan, el público vibra, y todos parecen estrellas a la altura de su reputación. De repente, el Madrid es favorito en los pronósticos de la Copa.
¿Y Plaza?
Como siempre, al menos en apariencia, sigue tranquilo en la banda.

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