domingo, 29 de marzo de 2009

EL ESPACIO AÉREO GRIEGO.

Un cineasta llamado Menkes que acaba de estrenar película, -y que por cierto comparte la dirección siempre con un compañero, como si fuera un entrenador con dos cabezas- comentaba la manía que tiene al concepto 'cine español', en genérico. Venía incluso a decir que el dichoso apelativo es lo que más daño le hace a la industria. Cito de memoria, pero sentenciaba, más o menos, que el cine puede ser bueno, malo, romántico, o terrorífico, pero jamás será español, como jamás es francés o americano.
Sirva esta reflexión para bajar a la cancha del baloncesto europeo. ¿Es lógico que hablemos de ‘baloncesto europeo’? Desde luego existe la Euroliga, y la juegan una multitud de equipos, pero ¿realmente tiene algo en común un partido en una 'salle du basket' francesa, o en una cancha ACB, con un encuentro en ese sugestivo recinto griego llamado Pabellón de la Paz y la Amistad. ¿Tiene sentido, entonces, formar parte de un entramado de voluntades tan diversas, de educaciones tan opuestas, de objetivos de entretenimiento tan dispares englobados todos por narices en una competición común, caiga lo que caiga?
Hace años, Arvidas Sabonis fue muy criticado cuando puso en voz alta el pensamiento de cientos de jugadores, todos tan ‘europeos’ como él. Cada uno de ellos entraba en Grecia para jugar al baloncesto, y salía con varias anécdotas desagradables en la maleta de vuelta. Arvidas fue preguntado, y simplemente cantó: "si pudiera, evitaría incluso sobrevolar su espacio aéreo". Tomar el todo por esa parte, fue sin duda una agitación, pero el caso es que Sabonis hizo entonces exactamente lo mismo, con un fino toque lituano, que ha hecho ahora el cineasta español; manifestó con altavoz una profunda manía.
Mientras en algunos pabellones europeos se disputen estrictos partidos de baloncesto y en otros pueda jugarse con fuego a gusto del asistente, tal vez habría que plantearse, si no un cambio de adjetivo de la Liga, tal vez una lógica ampliación para cada película; buena, mala, romántica… o terrorífica.

Diario Público, 29 marzo 09

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