jueves, 19 de marzo de 2009

EL MEJOR REGALO PARA UN PADRE

Me llama mi padre por teléfono. Lo tengo sin volumen y no lo escucho. Estoy jugando con mi hijo. Mi padre insiste, intenta localizarme en el móvil. Al fin lo consigue.

- ¿Lo has visto, hijo?
- ¿El qué?
- El partido de Nadal en Indian Wells. Acaba de terminar a las 10 hora de España, las 2 de la madrugada en California.
- Pues no sabía que estaba jugando. ¿Contra quién?
- Contra Nabaladian. No sabes lo que te has perdido. El partido del siglo...
- ¿Otro?
- Sí, otro. Pero este es irrepetible...
- Por...
- ...Pues porque Nabaldian le mete 6-3 en el primer set, y no deja que Rafa pise la pista. Le pasa por encima. Y en el segundo set se pone 5-3 y su saque. A Rafa sólo le queda ir a darle la mano.
- ¿Y?
- Y con cinco match-balls en contra, con saque de Nabaldian, remonta, gana el segundo set en el tie-break, y le mete 6-0 en el tercero. Ha sido la locura.

Ya me imagino. Qué tío. Qué pundonor. Qué lección de competitividad, qué ejemplo de deportista, de modelo social, de tipo incapaz de asumir la derrota hasta la última bola de partido, de, de, de, de...

...Feliz Día del Padre, en definitiva, a todos los padres de Rafa. Con ese hijo, ya podréis. Lo jodido es ser el padre de los demás, porque me temo que ha roto el molde. A ver quien es el figura capaz de saltar por encima del listón que va a dejar este ser de otro planeta, cuando se retire. Lo de este chaval no es normal. Se puede jugar bien el tenis, se puede tener pundonor... pero es imposible llevar dentro de un cuerpo humano la necesidad de perseguir cada partido como si fuera el último de tu vida. No hay línea genética capaz de transmitir esa enseñanza.

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