martes, 17 de marzo de 2009

LOS ANDARES DE PAU Y TODO LO DEMAS

¿Se han fijado como anda Gasol, como se mueve por la pista, lo chuleta que parece? El cimbreo ha sido consustancial al baloncesto, y es lógico. Esa especie de movimiento desgarbado en los andares del jugador, que ha terminado convirtiéndose en un copyright del propio deporte, es altamente probable que suceda alrededor de cuerpos asimétricos. Si uno de pequeño sueña con ser una estrella de la canasta, parte del sueño corresponde necesariamente a la superficie, al continente, al envoltorio: no sólo habrá que tratar de jugar como Jordan, tirar como Jordan, defender como Jordan, sino que habrá que tratar de andar como Jordan, gesticular como Jordan, o masticar chicle como Jordan. Y ahí donde puse Jordan, actualicemos y pongamos a Kobe, a Lebron, o a Garnett, por ejemplo. Detengámonos en el actual Celtic. “¿A quién te gustaría enfrentarte en la NBA?” Le preguntaban a Pau de forma recurrente en sus inicios, todavía imberbes. Y Pau, seguramente con el piloto automático puesto, producía la misma respuesta: “Me encantará enfrentarme con Kevin Garnett”.
La respuesta de Gasol ya no transmitía en esos momentos mucho mayor entusiasmo que el de las negritas o el de los signos de exclamación que el periodista quisiera usar como adorno. Porque el niño Pau mentalmente ya estaba allí, deseando experimentar los contenidos, más que continentes, de la aventura. La frase completa y coherente de un joven competidor, tal vez era: “me encantaría enfrentarme con Kevin… para saber si puedo irme por la línea de fondo y hundírsela en la cara con falta, mientras grito y pongo cara de animal, por ejemplo”. Pero esto no lo podía decir, porque María Luisa y Agustí no le educaron así. Lo único que no le podían impedir era que se cimbreara al andar como si ya fuera bueno.
Una vez allí, con el envoltorio adecuado (cabeza, cuerpo, extremidades, familia, y andares NBA), el objetivo ha sido ir haciendo, y luego si acaso decir. Primero hizo aquel el mate, y luego dio las explicaciones. Ahora estamos en el penúltimo capítulo. Ya puede hablar sobre cómo se gana a un equipo imbatible, en una fecha muy marcada de la temporada regular, siendo la figura del partido. Le queda el último peldaño, el más difícil; ganar este año el anillo, y explicarlo después. Mientras tanto, lo único que no ha cambiado desde que llegó es su manera de andar. Sigue andando como aquel niño, pero hace tiempo que juega como un hombre.

Diario Público, dic.08

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