martes, 3 de marzo de 2009

TIERRA ES TIERRA, COMO DIJO VUJADIN

Estamos en Semana de Copa Davis. España-Serbia.
Para ir abriendo boca, rescato un artículo que escribí para Público con motivo de la última semifinal España-USA de septiembre pasado.
(lo de rescatar artículos lo hace Anson cada semana... y le pagan una pasta... o sea que a lo mejor...)


En un momento de Hoosiers, ese clásico de baloncesto sobre un colegio de pueblo que va retando a las escuelas grandes gracias al empeño de su entrenador –y que ya hemos mencionado aquí anteriormente-, Gene Hackman, llega con el grupo a la sede donde deben disputar la final. La cámara nos va enseñando el gesto de los chavales cuando entran en el pabellón, y sus diferentes gestos de asombro. No podían creer que existiera un lugar tan grande donde jugar al baloncesto. Supongo que lo mismo les habrá pasado a los tenistas americanos estos días al aterrizar en Las Ventas: les habrá costado asimilar un lugar tan extraño –o coso, en el argot- como pista de tenis.
Entonces Hackman cogía el metro, llamaba a dos de sus jugadores, y les hacía medir las líneas de fondo a fondo, la zona de lado a lado, y la altura de la canasta. ¿Veis? La pista es idéntica a la de nuestro gimnasio. Los chavales se reían, y el entrenador dejaba media sonrisa de líder con mando en plaza.
Pero Patrick McEnroe lo tenía algo más complicado en esta ocasión. La historia de la Copa Davis viene marcada por una regla que nadie pretende mover, pese a corrientes que lo piden de cuando en cuando. El país de casa pone el recinto, llámenlo gimnasio, estadio…coso, qué más da, pero también elige la superficie comprendida entre las líneas de pista. Y eso en tenis sí que da. Y mucho. Las estadísticas son demoledoras. En ninguna competición por equipos es tan importante jugar de local. Tras la polémica sobre la altura, llegó la cruda realidad para Patrick y los suyos. Lo que había dentro de la cancha era polvo de ladrillo, con Nadal y Ferrer enfrente. Y eso no hay entrenador que lo solucione con una media sonrisa y un metro.
En el tendido del 9, sombra en los toros, sol de plano durante el partido de Rafa, coincidimos con Luis Pérez, que no analiza en periódicos pero que es actualmente el treinta del ranking nacional. Aproveché y le pedí un par de claves: “Pablo, tal vez el saque de Roddick y de Querrey vaya algo más rápido, pero no te imaginas lo que pesa la pelota de Nadal y de Ferrer con la altura”. A Rafa le costó un set dominar al largo Sam, y a Ferrer un mundo ganar al patriota Roddick.
Pero mis queridos amigos americanos, tierra es tierra, como dijo Boskov.

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