martes, 28 de abril de 2009

LOS EQUIPOS GRANDES

El Barça se juega esta semana la Euroliga de Baloncesto (también la de fútbol...y la liga...).
El Barça, y sus secciones...
Decíamos, hace un año, a propósito de los equipos grandes lo siguiente.

Bajo esa expresión que adoramos en España para separar las clases sociales en deporte, coincidirán conmigo en que en la Final de la Euroliga del cincuentenario ha sido la mejor de las posibles, con dos ‘Equipos Grandes’, Macabbi y CSKA, ¡pero grandes…de verdad! En realidad cincuenta años no son muchos y los clubes de toda la vida siguen apañándoselas para engordar su palmarés. ¿Que cambia el nombre de la competición, y ahora se llama Euroleague en vez de Copa de Europa? Pues se le cambia el nombre al equipo, y en Rusia es CSKA lo que en la Unión Soviética fue TsSKA. O se le cambia el nombre al pabellón, y lo que durante mucho tiempo fue la Mano de Elías de Tel Aviv, se convierte en la Arena de Nokia…
Pero, eso sí, un ‘Equipo Grande’ que se precie tiene que mantener sólidos principios fundacionales, inalterables a todo cambio. El primero, y más importante, tiranizar de tal modo su competición local que no importen más que ellos en todo el país (25 títulos ‘soviéticos’ y 14 ‘rusos’ el CSKA, o 47 de Maccabi… en los últimos 50 años). De ese modo, los cambios solamente afectarán a la superficie de la estructura. Por ejemplo, utilizar Cheerleaders para animar en vez de soldados de uniforme. O contratar jugadores y entrenadores de medio planeta, donde antes sólo había figuras locales elegidas y protegidas por y para el bien del país.
Estoy hablando del CSKA, claro, porque en el Maccabi ni siquiera han cambiado al agente secreto que viaja de negro a los partidos de fuera de casa…
Resumiendo, que esta competición cincuentenaria exige el carnet de miembro ‘Business Class’. Y ese pasaporte de ‘Equipo Grande’ europeo cada vez cuesta más. Sobre todo, representando una Liga con varios aspirantes anuales. Lo cual quiere decir que los ‘Equipos Grandes’ ACB deberían subir una talla si quieren llegar a la ‘grandeza’ del Maccabi y del CSKA. Y no se me ocurre otra que la vía de la pasta y el monopolio de representación. Sin fugas competitivas locales. Es decir, convertir rivales ACB en sparrings locales… por la gloria de la Euroliga. Así lo hacen en Rusia y en Israel, y les va de maravilla…


Diario Público: abril 2008.

Hace un año eran el Maccabi y el Csska. Este año también el Olimpiakos, y el Panathinaikos... El Barça no lo tiene fácil, ni el Madrid tampoco. Resulta que otros tienen más dinero.

domingo, 26 de abril de 2009

OTRO SIGLO, VIEJAS SENSACIONES

En la primera temporada ACB, hace 25 años, la semana previa al partido Madrid-Estudiantes en el viejo pabellón madridista la recuerdo más o menos así: en el Ramiro de Maeztu cientos de adolescentes, con el tanque de testosterona por estrenar, dedicaron sus recreos a motivar a doce jugadores que entrenaban dentro de las instalaciones de la escuela, y que remaban en los últimos puestos de Liga, mientras, Castellana arriba, aficionados y jugadores blancos andaban concentrados en el duelo del jueves contra algún equipazo de la antigua Copa de Europa. Cuando finalmente llegó aquel sábado, un pabellón semivacío en el que solamente se escucharon los gritos de la hinchada estudiantil asistió a la victoria de un equipo que aquel año se salvó de milagro.
La Liga ha dado muchas vueltas pero, un cuarto de siglo más tarde, la sensación del partido Estudiantes-Madrid fue muy parecida a la de entonces. Un equipo estudiantil cargado de energía –el efecto de aquellos recreos lo consigue ahora un director de marketing con sus campañas-, se impone a un rival que no encuentra la excusa para matar por el partido. Aquel Estudiantes era muy barato, éste de ahora parece cosido a retales; aquél Madrid era imponente, éste de ahora es indescifrable y, además, ni siquiera puede utilizar la excusa de la doble competición, pero la foto final ha sido la misma; los de azul –entonces de rojo y amarillo- abrazados o subidos a la publicidad saludando a la chavalería, y los blancos caminando hacia el vestuario como pensando en otra cosa. El director de marketing del Madrid tal vez debería ir pensando en rescatar al viejo del anuncio. ¿Y el Madrid qué, otra vez campeón de la ACB? No parece fácil…

Diario Público, 26 abril 09

sábado, 25 de abril de 2009

LA FORMULA CLASICA: FELIPES Y BULLOCKS

Artículo de diciembre de 2008... como previa del partido Estudiantes-Madrid del sábado 25 abril 09. Llega en un momento bajo para ambos.

“Hemos entrevistado a tu mujer en el descanso, Louis, y dice que le gusta mucho Madrid, y que estáis muy contentos”. Hablaba la periodista sobre la señora de Bullock, a la que enfocaron varias veces durante el Real Madrid-Estudiantes del pasado sábado. El partido de máxima rivalidad, lucha –y seguramente pierde- contra las audiencias, pero nos permitió ver un rato al tipo de equipo que acaba en clásico ACB; aquel que se construye y se aguanta sobre jugadores-franquicia, y no sobre constantes piezas de recambio. Es, por ejemplo, el Madrid de Felipe (Mumbrú, Raúl, Hervelle…) y Bullock. El peso específico del vestuario volteando un mal inicio de temporada.
¿Por qué y para qué estamos aquí? Los nuevos fichajes que llegan ahora al Madrid tienen algo más fácil la respuesta. En una ACB que nació y ha crecido (¿y morirá?) con ricos de cuna, nuevos ricos en el alambre de un patrocinio, y sobrevivientes con el descenso al cuello, este modelo de equipo ha funcionado para todo pelaje. En el siglo pasado, con el puesto de baloncestista local más estable, el éxito era la mezcla de varios de la ciudad con una estrella venida a menos (casi siempre desde los Estados Unidos) pero que normalmente cobraba más y quería quedarse. Ese modelo, por ejemplo, le sirvió a Estudiantes para cambiar de categoría entre los 80 y los 90. John Pinone fue mezclándose (y gruñéndose) con madrileños de dos generaciones, y la cosa acabó en una Final Four de la Euroliga. Mientras tanto, la Liga la ganaba el Joventut de Villacampa, Jofresa y Corney Thompson, pero venía de ganarla el Barça de Epi, Solozábal y Norris, y en el pelotón de esforzados sobrevivía, por ejemplo, el OAR Ferrol de Manolito Aller, Loureiro y Lavodrama.
Después llegó Bosman con su ley, y la movilidad aumentó, aunque el concepto de equipo clásico ha seguido vigente: jugadores de cerca y lejos que mezclan bien (ahora también sus sueldos), cumplen objetivos y duran para el aficionado: en este siglo ya lo son el Tau de Scola (criado para el baloncesto de elite con acento vitoriano), Vidal Calderón y Bennett; el Barça de Navarro, Dueñas, De la Fuente y Bodiroga; o el Canarias de Martínez, Guerra, Moran y Savané… Ahora Joventut, Unicaja, Bilbao, Madrid, todos persiguiendo esa fórmula que garantice estabilidad, y llene de gente el pabellón.


Diario Público, dic. 08

martes, 21 de abril de 2009

EL MÁS ABIERTO DE TODOS LOS TORNEOS

Ahora que Nadal es Pentacampeón en Mónaco.
Ahora que ha ganado Roland Garros, Wimbledon y Australia...

...Los sueños de Rafa se han ido cumpliendo de forma ordenada, con la admiración primero de los entendidos, después del gran público y últimamente de jurados internacionales, que como son individuos antes que tribunal deliberan y premian con el corazón caliente. Un chaval de Mallorca con una raqueta de tenis, y grandes condiciones físicas y técnicas, es un posible ganador de Roland Garros. A Rafa no se lo tuvo que contar nadie, simplemente tenía que ir al club y ver a Carlos Moyá liftar el drive con mucho peso. Si él puede, yo podré, será cuestión de dominar la tierra como el mejor especialista, pudo pensar entonces. Eso significaba, en trazo grueso, ser mejor que todos los jugadores nacidos en latitudes más bien cálidas, que es donde crece el polvo de ladrillo, y mejor que todos los rusos cobijados en el levante español, la nueva Florida del negocio de las escuelas de entrenamiento.
El siguiente sueño de Rafa era la conquista de Wimbledon. Cuando comenzó a publicarse, el escepticismo nos invadió a casi todos, menos a Santana. Si Roland Garros es, en principio, la pista ideal para un tenista de Manacor que corre más que nadie, golpea con peso desde el fondo y no le importa pasar un día entero jugando al tenis, la central del All England Tennis es, en principio, el diseño ideal para tipos con un cañón en el saque, y que tienen demasiados planes en su cabeza como para permitir que los partidos duren más de dos horas. Pero hubo una cosa que no tuvimos en cuenta, y que, por ejemplo, ya demostró Borg durante su reinado. Roland Garros y Wimbledon son extremos que se tocan en un punto muy importante: la cantidad de jugadores que dimiten durante el torneo. En la tierra, por razones de incapacidad física, y en Wimbledon por incapacidad mental. Nadie tiene una pista de hierba en su club, y a muchos se les hace un mundo el partido cuando al primer contrapié se pueden pegar una costalada.
El problema que tuvo Borg, y el que tiene Rafa, es que en cemento no dimite nadie. Es la superficie que todos controlan. Por ejemplo, un escocés que quizá sueñe con ganar Wimbledon, pero que seguro tiene un plan para ganar Flushing Meadows. Como el 80% del cuadro, aproximadamente. Pero cuidado, porque Rafa no es Borg: seguramente es mejor.

Diario Público, septiembre 2008

domingo, 19 de abril de 2009

LOS NÚMEROS FRIOS Y LA MORAL CALIENTE

Las estadísticas de un partido de baloncesto son parte fundamental en el análisis del resultado. Hasta tal punto es así, que los mejores jugadores –salvo puntuales excepciones- tienen los mejores ratios estadísticos por minuto en cancha. El baloncesto siempre supo valorar los números, cosa que muchos deportes han ido copiando después. Actualmente, en cualquier retransmisión de fútbol saltan recuadros con pases perdidos, o con kilómetros recorridos por los jugadores. Si nos vamos al tenis (supongo que verían a Nadal batir a Murray en su ‘casa’ del Principado de Mónaco), después de cada set nos hacen un recordatorio del jugador y su saque, su resto, sus oportunidades de break. Es evidente que las victorias y las derrotas se pueden explicar casi siempre con los números en la mano.
Sin embargo, la victoria del Barça en Vistalegre tuvo un componente que se aleja bastante de la frialdad numérica. El papel dice que el Barcelona estuvo algo más acertado en los triples, que cogió apenas tres rebotes más que el Madrid… pero ¿es posible cuantificar la incidencia sobre este partido de su regreso a la elite europea? Si me permiten volver un segundo a Nadal, ese Ser Inhumano, ¿cuántos puntos en cada partido sobre tierra batida podríamos adjudicarle simplemente por el hecho de Rafa en tierra sólo gana, y gana, y sus rivales lo saben, lo saben…? En Vistalegre, en un final apretado, la estadística no pudo reflejar el actual temor de uno de los equipos y la confianza en sí mismo del otro. El Madrid tiene frío; el Barça tiene calor... y tiene a Navarro, que no es Nadal pero le gustaría serlo.

Diario Público, domingo 19 abril 09.

sábado, 18 de abril de 2009

APUNTE SOBRE TRADICIONES

Los que vieron el excelente partido de fútbol entre Chelsea y Liverpool del miércoles pasado tal vez se fijaron en un detalle: en el campo, solamente había dos jugadores nacidos en Inglaterra, uno en cada equipo. Ese 'monumento al fútbol', como destacaron algunos periódicos al día siguiente, con el empate final a cuatro goles fue la apoteosis del fútbol inglés...sin ingleses disputándolo. ¿Alguien es capaz de entenderlo? La respuesta es lógica: el Fútbol Inglés es una marca registrada durante tantos años, tan cuidada en sus formas y sobre todo tan respetada por sus seguidores que cualquier jugador llegado desde cualquier país del mundo tiene el deber de respetarla.
¿Cuáles son las características del llamado fútbol inglés? Mucha velocidad en el juego, mucha intensidad en el campo y mucho ánimo desde la grada. Es decir, mucha energía positiva. Pase lo que pase, los aficionados animan, los jugadores se dejan la piel, y el árbitro es simplemente el necesario canalizador de todo lo que ocurra durante noventa minutos. En el llamado fútbol inglés los penaltis o son, o no son, a criterio del árbitro, pero allí jamás se simula nada. En el llamado fútbol inglés los cánticos sirven para que el equipo propio se sienta arropado y casi nunca se ocupan de cuestiones ajenas a eso, como por ejemplo insultar a los equipos rivales y mucho menos dedicar improperios a los jugadores propios.
La marca Fútbol Inglés', la respetan tanto sus seguidores que jamás permitirían que alguien viniera a cambiar sus pilares. Por eso, pese a que los equipos ingleses están ahora llenos de italianos, españoles, argentinos o coreanos, los partidos jamás sufren variaciones en la parte fundamental del juego. Se meterán más o menos goles, pero el ritmo, el respeto a las decisiones arbitrales y el ánimo de las hinchadas por sus equipos seguirá siendo el mismo.
Hubo un tiempo, en el fútbol inglés, que los excesos de alcohol y unos estadios poco seguros estuvieron a punto de derivar la marca hacia connotaciones negativas y violentas. Pero se pusieron a trabajar todos juntos y erradicaron de su negocio la parte que podía cargárselo para siempre. Desde entonces, en Inglaterra, cualquier jugador de cualquier país del mundo sabe que si se pone una de las camisetas de la Premier tendrá que jugar al Fútbol Inglés.
Los anglosajones suelen cuidar muy bien sus marcas; el ejemplo de Inglaterra con el fútbol, con Wimbledon o con el golf es evidente. En Estados Unidos hacen lo mismo con sus competiciones en todos los deportes. Lo hacen porque les gusta reconocerse, pero también porque saben que a medio plazo les revertirá en una cuenta de resultados muy saneada a los que inviertan en el sector. Creen en lo que hacen, y suelen evitar los atajos. No les gusta que la gente simule un penalti donde no lo hay.

miércoles, 15 de abril de 2009

EL HOMBRE MALO Y SERGIO GARCÍA

La resaca del Masters 09 ha tenido un capítulo inesperado. Unas declaraciones en caliente de Sergio García tras finalizar el cuarto día, criticando el campo, el torneo… hubiera escupido sobre Bobby Jones si lo hubiera tenido delante, y todo con una media sonrisa irónica muy poco agradable de ver. Apenas unas horas después tuvo que rectificar porque el mundo anglosajón del golf estaba dispuesto a cerrarle las puertas de sus santuarios.
Todo jugador de golf tiene algo en común desde los inicios hasta su límite de competencia; el fallo. El golf es el juego de la imperfección. Si esta frase la hubiera inventado yo, y la hubiera desarrollado en un libro, sería millonario como Bob Rotella. El fallo garrafal (por ejemplo un socket: pegarle a la pelota con la zona que une la varilla del palo con la cara del palo) es la verdadera esencia del golf. Forma parte de la vida de un principiante, pero le puede ocurrir también al ganador del Masters de Augusta. Cabrera, en la última jornada, hizo un guiño impagable a los millones de ‘golfistas wannabes’: su socket del hoyo 8 fue el verdadero meeting point del torneo. “Tal vez me quede el ‘saquito’ verde, pero ¿veis como esto no hay quien lo domine?”, pudo ser su reflexión.
Las consecuencias del fallo golfístico son variables. Desde un simple dolor físico breve, hasta un recuerdo mental que tarda en desaparecer. La imagen gráfica se la escuché a un amigo gurú, un tipo que se inició en La Herrería Club de Golf con apenas seis años, que lleva más de treinta jugando, y que esta semana, al pegar su socket correspondiente, simplemente exclamó con una media sonrisa: “me temo que viene el hombre malo: a ver cuánto se queda”.
El despiste de Cabrera en la jornada del ‘saquito’, apenas fue un hombre malo físico, aunque se quedó revoloteando hasta el hoyo 18 previo al playoff. En sus declaraciones, sin embargo, hizo referencia a sus peores etapas, ya superadas, en las cuales ese fallo le hubiera costado el torneo y la salud durante un par de meses. Mucho nos tememos que la extraña actitud de Sergio durante el Masters, y sus absurdas declaraciones post-Augusta, son consecuencias de la visita del hombre malo. No sabemos la causa; quizá el putt, las expectativas inmanejables, o simplemente problemas personales como apuntaban los brillantes Nacho Gervás y Alvaro Beamonte . Es evidente que Sergio no tiene nada en contra del Masters de Augusta (¿quién podría, en su sano juicio, escupir sobre una maravilla deportiva?) simplemente su hombre malo es de los jodidos, y pretende su cuota de fama en los escenarios de mayor repercusión.

lunes, 13 de abril de 2009

LA PARCELA DE NICKLAUS

El Máster de Augusta es desde ayer un poco más complejo, un poco más bello, mucho más adictivo. Leemos por la mañana las declaraciones de un productor de cine sobre las claves para hacer buena película: “… lo único realmente importante es hacerla con rigor…y quererla”. Vayamos al amor. ¿Cómo se sabe cuándo un torneo de golf se ha parido con amor? Pueden leer la historia, si quieren, sobre la obra de Bobby Jones , o simplemente pueden mirar.
La Chaqueta, siendo lo más visible, es lo de menos. Los rincones, los gestos, el aire en las copas de los árboles, la preparación del campo, la cena de los campeones, los disfraces de los caddies. Y los mitos, sobre todo los mitos. Lo que distingue Augusta (o Wimbledon en el tenis) del resto es la leyenda. El mundo del golf tiene varios campos emblemáticos, Saint Andrews, por ejemplo, es mucho más antiguo y está considerado con razón como la cuna del golf, pero solamente en Augusta se juega el torneo grande que jamás cambia de escenario. En los otros tres que completan el Grand Slam, se va rotando la sede año tras año. Por eso las referencias acaban siendo más imprecisas. Es difícil saber lo que pasó la última vez que se jugó el British en Saint Andrews; fue en 2005 y ganó Tiger (quién si no) pero en ese torneo han ocurrido muchas cosas en muchos sitios. En Augusta, cada año nos acordamos de que en el hoyo 16 alguien la dejará muy cerca el último día (con esa bandera clásica puesta para que la grada disfrute de su entrada), y muchos se liarán en la salida del hoyo 18 por culpa de los nervios, por ejemplo.
Este año, el Pato Cabrera se encontró con el triunfo cuando ya no lo esperaba, pero su victoria, además, contribuyó a mantener vivo el mito del jugador que lo ha ganado en más ocasiones, Jack Nicklaus, pues seguirá siendo el ganador de más edad del torneo (46 años en 1986). Kenny Perry (48 años ahora) tenía en su mano la victoria a dos hoyos del final: ganaba por dos golpes, y todo pintaba a su favor. Pero la historia de amor del torneo con Nicklaus pesó más que el juego de Perry. Augusta quiere a Jack, y necesita seguir ensalzando su figura como sigue alabando la mística del Amen Corner, o como necesita año tras año que Tiger dignifique el juego con su increible capacidad para negar la derrota: ellos son los elegidos, y a la biografía de Perry le faltaba entidad para romper esa historia de amor. La parcela es sobre todo de Jack y Tiger; los demás sólo tenemos derecho a (ad) mirar, como se contempla una buena película en una sala de cine en la que no cabe un alfiler.

sábado, 11 de abril de 2009

ERNIE ELS: ‘EL GRAN FÁCIL’

Algún día, cuando el golf deje de ser un asunto inabarcable e incomprensible, Ernie Els tendrá una chaqueta verde. Hoy, como ayer, como casi siempre, tendrá que conformarse con seguir el desenlace final por televisión. Salvo en un par de ocasiones, borradas seguramente incluso de su memoria, Ernie no ha podido imponer el mejor swing de la historia del golf sobre el mejor campo, el más verde, el más floreado y cuidado del planeta.
Cuando Bobby Jones se inventó esta delicia comprimida en cuatro días de paseo por el bosque, en su mente privilegiada (y muy, muy clasista; a Bobby lo que es de Bobby), se hallaba la esencia del juego, el vuelo perfecto de las bolas por encima de los árboles, de las azaleas, del rincón mejor diseñado (Amen Corner) de este deporte. Se hallaba, en definitiva, la necesidad de entregar una obra que pudiera ser disfrutada por los paladares más exquisitos, aquellos capaces de dominar cada faceta del juego. La primera, la parte mental, parcela clave para el control del torneo, ha sido llevada a su máxima expresión por dos jugadores por encima del resto, Jack Nicklaus y Tiger Woods, los señores de Augusta, los dos genios capaces de dominar unos greens llenos de trampas, de caídas dobles, de múltiples lecturas y desesperante velocidad: los campeones entre todos los campeones. Pero después de esa fortaleza mental, la belleza del campo y su diseño buscaban la perfección estética del jugador, la cadencia de los golpes, la foto insuperable de un ‘swing’ difícilmente mejorable por el ritmo del palo a través de la pelota, por el acabado sin apenas esfuerzo. Si Bobby Jones hubiera dejado escrito un lógico ganador de su torneo, alguien sobre quien tejer la perfecta Chaqueta Verde, pocos jugadores hubieran servido de mejor patrón a lo largo de estos casi setenta años de torneo que el sudafricano Els. Pero Ernie, ‘el gran fácil’ (literal y horrible traducción de su bello apodo: ‘the big easy’), sigue siendo incapaz imponer su perfecto juego sobre el perfecto campo. Este año 2009, como casi todos a lo largo de su carrera, se vuelve decepcionado de Augusta National. Ni siquiera ha podido pasar el corte. Y todos los aficionados enamorados de su ritmo, de su ‘swing’ de golf, tendremos que esperar otros doce meses para verle caminar sobre la alfombra de Augusta.
Tal vez algún día, Ernie, cuando el golf deje de ser inabarcable…

viernes, 10 de abril de 2009

CUANDO LA GRADA JUEGA

Contaba un mítico entrenador americano como aprendió a relativizar su trabajo cuando llegó a casa una noche, tras la peor derrota de su equipo durante toda la temporada, y al tratar de recrear el terrible fracaso con su mujer (“…no sólo es la derrota, es toda la gente que lo ha visto por televisión”), ella, simplemente añadió: “cariño, míralo de otro modo: piensa en los casi mil millones de chinos que jamás se enterarán de que jugasteis ese partido”. La escasa audiencia de Teledeporte, queridos Querejeta e Ivanovic, y un país entero de procesión por las calles y por los canales generalistas, significan muchos millones de españoles que jamás se enterarán del choque del Palau.
Estos partidos a vida o muerte, tan baloncestísticos, tienen dos variantes que es necesario diferenciar, para no confundir a los posibles futuros aficionados: por un lado está cualquier último partido de playoff, éste Barça-Tau como claro ejemplo, y por otro está el típico partido único de Copa del Rey, o de finales a cuatro. La diferencia fundamental es la cantidad de ruido dentro del pabellón, y su repercusión en los jugadores. Cuando nos enteramos de que Navarro se había quedado en Barcelona toda la semana cuidando su pierna, en vez de viajar con el equipo a Granada para la jornada de liga ACB, inmediatamente nos lo imaginamos en un Palau vacío, metiendo triples con los ojos casi cerrados, sintiendo el aliento de los 8000 espectadores después de cada acierto. ¡No en nuestra casa! Es el lema que utilizan algunas aficiones para posicionar este tipo de partidos. Cualquier Copa del Rey, cualquier Final four, divide la casa por ocho, o por cuatro. En un quinto partido de playoff, cada triple de ocho metros de un tipo como Juan Carlos multiplica por cuatro, o por ocho, el ambiente de la grada. Sus casi 20 puntos de la primera parte cayeron encima del Tau como si hubieran sido ochenta. Y ya no hubo mucho más que discutir.

Diario Público, 9 abril 09

martes, 7 de abril de 2009

CARTA DE AMOR A UNA CHAQUETA VERDE

Otra vez aquí; otra vez tú. Siempre tú. Año tras año me citas en este espectacular paraje donde la naturaleza es tan solo una excusa para que pierda el sentido de la realidad, para que los nervios me atenacen pensando en ti a cada instante.
Una vez más te siento cerca. Acabo de ser consciente de ello y me parece estar soñando. ¡El tiempo en este lugar pasa tan deprisa! Me cuentan, tus viejos amantes, que el trato siempre fue el mismo para todos. La imagen que proyectas ante nosotros, pequeños y solitarios buscadores de gloria, y el escenario tan emotivo que propones, es mi absoluta perdición. Te parieron tan exclusiva que el anhelo de tenerte entre mis brazos sólo me ha devuelto impotencia, y secuelas de perdedor.
En unos minutos saldré a buscarte, pero juro que esta vez lo haré con la tranquilidad del que conoce el duro camino de vuelta sin recompensa. Y una sonrisa dibujaré en mi rostro, algo castigado por el paso del tiempo, que permita ocultar mis sentimientos. Por nada en el mundo ha de latir hoy mi corazón al ritmo que te convenga. Ese ritmo frenético, con el que tanto disfrutas, tendrás que encontrarlo en algún inconsciente que dice también pretenderte. Pase lo que pase, ninguno de ellos me hará daño. Ya no. Hace tiempo que en absoluto me importan los méritos del resto de tus posibles amantes.
Hasta aquí llega mi desordenada reflexión, llena de palabras que el viento arrastrará sin rumbo fijo. Se me hace tarde. Son casi las dos y he de salir a buscarte. Por delante me esperan cuatro días del más implacable viaje por los dieciocho caminos que conducen a ti. Cuatro jornadas de una estética insuperable; de una exigencia sin compasión..
Calla. Aléjate por un momento. Tal vez ya nos estén observando Necesito unos segundos a solas. Tan solo el instante preciso que me permita sentir la energía y la presencia de los que fueron tus sólidos amantes: aquellos que, cuando al fin te conquistaron, vivieron ese instante de gloria con la naturalidad de saber que habían nacido para conquistarte.

Te quiere. Sergio.

Diario Público, abril 08

domingo, 5 de abril de 2009

¿TAU O BARÇA?

Tau o Barça ¿romanos o galos? Aventuremos entonces.
Digo Barça porque juega en casa, porque Pascual, debajo de esas horribles mil rayas que no se quita ni a tiros, parece llevar un verdadero traje de entrenador. Uno de esos que sus jugadores han comprado. Lo vi, por ejemplo, en la actitud de Andersen durante el cuarto partido. El trabajo de cualquier entrenador, y creo que ya se dijo desde este rincón, pasa por certificar que sus objetivos son los mismos que los objetivos de cada uno de sus jugadores. Está claro que Pascual quiere estar en la Final Four; está claro que sus jugadores son capaces; está claro que los ha convencido.
Y digo Barça porque tienen a Navarro. Siempre creeré que algo bueno pueda pasarle al equipo de Navarro. Escribía Gistau hace unas fechas que el equipo de fútbol no necesita poción mágica porque Messi se cayó en la marmita cuando era pequeño. Es evidente que en el Fútbol Club Barcelona de canastas, Juan Carlos muchas veces es Messi sin mangas.
En cambio, digo Tau porque el Centurión Ivanovic probablemente no habrá leído jamás un cuento de Ásterix y sin embargo no habrá parado de ver el video del extraño cuarto partido de su tropa. Bromas, pocas. Y en esta serie llevan dos chistes en cuatro encuentros. Es difícil que el Tau juegue de mentira dos noches seguidas. El calendario, caprichoso, marca un descanso este fin de semana. Eso significa que tendrá siete días para enmendar un error. Serán muchos entrenamientos, muchas arengas, muchas miradas que matan, mucha, mucha instrucción.
Y digo Tau porque tienen a Prigioni al mando de las operaciones. Y Pablo conoce muy bien el tipo de partido que saldrá el jueves. Lleva jugándolo los últimos cuatro años sin interrupción. Se comenta que los rivales prefieren a los vitorianos en la Final Four porque una vez allí siempre pierden, pero eso habrá que escribirlo después. Este jueves, la historia de romanos invasores dice que ganará el Tau, y el cómic de galos irreductibles apuesta por el Barça.

Diario Público, 5 abr. 09

viernes, 3 de abril de 2009

EL SAQUE DE NADAL

Podíamos hablar hoy de la derrota del Madrid en la Euroliga, pero se ha cruzado por delante la derrota de Rafa en Miami. Como esto es más raro que aquello, me quedo aquí, o sea allí -perdón-, y traigo una declaración que me ha llamado la atención de Juan Martín del Potro. El argentino habla de la mejor victoria de su carrera, sobre todo porque en el último set perdía 0-3 y de nuevo veía como se le escapaba vivo Nadal. Después de la alegría, nos dejó un apunte: "En las tres bolas de partido que tuve primero, él sacó como no lo había hecho hasta ese momento. Ahí demostró lo grande que es".
Es cierto, Rafa es grande. Pero es igualmente cierto lo que venimos intuyendo: el saque de Rafa es mejorable. Lo dijo su tío hace poco, con una sinceridad que pudo interpretarse como un toque de atención.
Cualquiera que haya jugado al tenis, es consciente de lo complicado que resulta cambiar, mejorar, o simplemente ajustar un pequeño gesto. Rafa ha hecho lo mismo que todos (él con más acierto, con más constancia); se ha preocupado sobre todo de sus canales fuertes. El drive ya es prácticamente inmejorable con el peso que es capaz de poner, el revés es incluso más sólido y además se está haciendo un maestro del golpe cortado; la capacidad para restar de Nadal está a la altura de los mejores de cualquier época: Agassi, Connors, Federer... todos ellos intuyen la pelota antes que sus rivales. Sin embargo, por el camino Rafa se ha dejado un pelín atrás la volea, que no es un problema, al ser un golpe que el progreso del tenis ha determinado como secundario para ganar partidos, pero resulta que también se ha dejado atrás el saque. Curiosamente, su fortaleza física podría servirle para mejorarlo, pero el gestó que aprendió de pequeño se lo impide. En hierba y en tierra casi no lo nota, pero en pista rápida sí.
Escuché una vez que los adultos llegamos al límite de nuestra capacidad de aprendizaje, y que para seguir aprendiendo cosas nuevas sólo nos queda desaprender alguna. No sé cómo lo tendrán planteado Rafa y el tío Toni. Es evidente que Rafa debería sacar mejor, pero a estas alturas no tengo claro que eso sea posible.