sábado, 18 de abril de 2009

APUNTE SOBRE TRADICIONES

Los que vieron el excelente partido de fútbol entre Chelsea y Liverpool del miércoles pasado tal vez se fijaron en un detalle: en el campo, solamente había dos jugadores nacidos en Inglaterra, uno en cada equipo. Ese 'monumento al fútbol', como destacaron algunos periódicos al día siguiente, con el empate final a cuatro goles fue la apoteosis del fútbol inglés...sin ingleses disputándolo. ¿Alguien es capaz de entenderlo? La respuesta es lógica: el Fútbol Inglés es una marca registrada durante tantos años, tan cuidada en sus formas y sobre todo tan respetada por sus seguidores que cualquier jugador llegado desde cualquier país del mundo tiene el deber de respetarla.
¿Cuáles son las características del llamado fútbol inglés? Mucha velocidad en el juego, mucha intensidad en el campo y mucho ánimo desde la grada. Es decir, mucha energía positiva. Pase lo que pase, los aficionados animan, los jugadores se dejan la piel, y el árbitro es simplemente el necesario canalizador de todo lo que ocurra durante noventa minutos. En el llamado fútbol inglés los penaltis o son, o no son, a criterio del árbitro, pero allí jamás se simula nada. En el llamado fútbol inglés los cánticos sirven para que el equipo propio se sienta arropado y casi nunca se ocupan de cuestiones ajenas a eso, como por ejemplo insultar a los equipos rivales y mucho menos dedicar improperios a los jugadores propios.
La marca Fútbol Inglés', la respetan tanto sus seguidores que jamás permitirían que alguien viniera a cambiar sus pilares. Por eso, pese a que los equipos ingleses están ahora llenos de italianos, españoles, argentinos o coreanos, los partidos jamás sufren variaciones en la parte fundamental del juego. Se meterán más o menos goles, pero el ritmo, el respeto a las decisiones arbitrales y el ánimo de las hinchadas por sus equipos seguirá siendo el mismo.
Hubo un tiempo, en el fútbol inglés, que los excesos de alcohol y unos estadios poco seguros estuvieron a punto de derivar la marca hacia connotaciones negativas y violentas. Pero se pusieron a trabajar todos juntos y erradicaron de su negocio la parte que podía cargárselo para siempre. Desde entonces, en Inglaterra, cualquier jugador de cualquier país del mundo sabe que si se pone una de las camisetas de la Premier tendrá que jugar al Fútbol Inglés.
Los anglosajones suelen cuidar muy bien sus marcas; el ejemplo de Inglaterra con el fútbol, con Wimbledon o con el golf es evidente. En Estados Unidos hacen lo mismo con sus competiciones en todos los deportes. Lo hacen porque les gusta reconocerse, pero también porque saben que a medio plazo les revertirá en una cuenta de resultados muy saneada a los que inviertan en el sector. Creen en lo que hacen, y suelen evitar los atajos. No les gusta que la gente simule un penalti donde no lo hay.

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