miércoles, 15 de abril de 2009

EL HOMBRE MALO Y SERGIO GARCÍA

La resaca del Masters 09 ha tenido un capítulo inesperado. Unas declaraciones en caliente de Sergio García tras finalizar el cuarto día, criticando el campo, el torneo… hubiera escupido sobre Bobby Jones si lo hubiera tenido delante, y todo con una media sonrisa irónica muy poco agradable de ver. Apenas unas horas después tuvo que rectificar porque el mundo anglosajón del golf estaba dispuesto a cerrarle las puertas de sus santuarios.
Todo jugador de golf tiene algo en común desde los inicios hasta su límite de competencia; el fallo. El golf es el juego de la imperfección. Si esta frase la hubiera inventado yo, y la hubiera desarrollado en un libro, sería millonario como Bob Rotella. El fallo garrafal (por ejemplo un socket: pegarle a la pelota con la zona que une la varilla del palo con la cara del palo) es la verdadera esencia del golf. Forma parte de la vida de un principiante, pero le puede ocurrir también al ganador del Masters de Augusta. Cabrera, en la última jornada, hizo un guiño impagable a los millones de ‘golfistas wannabes’: su socket del hoyo 8 fue el verdadero meeting point del torneo. “Tal vez me quede el ‘saquito’ verde, pero ¿veis como esto no hay quien lo domine?”, pudo ser su reflexión.
Las consecuencias del fallo golfístico son variables. Desde un simple dolor físico breve, hasta un recuerdo mental que tarda en desaparecer. La imagen gráfica se la escuché a un amigo gurú, un tipo que se inició en La Herrería Club de Golf con apenas seis años, que lleva más de treinta jugando, y que esta semana, al pegar su socket correspondiente, simplemente exclamó con una media sonrisa: “me temo que viene el hombre malo: a ver cuánto se queda”.
El despiste de Cabrera en la jornada del ‘saquito’, apenas fue un hombre malo físico, aunque se quedó revoloteando hasta el hoyo 18 previo al playoff. En sus declaraciones, sin embargo, hizo referencia a sus peores etapas, ya superadas, en las cuales ese fallo le hubiera costado el torneo y la salud durante un par de meses. Mucho nos tememos que la extraña actitud de Sergio durante el Masters, y sus absurdas declaraciones post-Augusta, son consecuencias de la visita del hombre malo. No sabemos la causa; quizá el putt, las expectativas inmanejables, o simplemente problemas personales como apuntaban los brillantes Nacho Gervás y Alvaro Beamonte . Es evidente que Sergio no tiene nada en contra del Masters de Augusta (¿quién podría, en su sano juicio, escupir sobre una maravilla deportiva?) simplemente su hombre malo es de los jodidos, y pretende su cuota de fama en los escenarios de mayor repercusión.

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