domingo, 19 de abril de 2009

LOS NÚMEROS FRIOS Y LA MORAL CALIENTE

Las estadísticas de un partido de baloncesto son parte fundamental en el análisis del resultado. Hasta tal punto es así, que los mejores jugadores –salvo puntuales excepciones- tienen los mejores ratios estadísticos por minuto en cancha. El baloncesto siempre supo valorar los números, cosa que muchos deportes han ido copiando después. Actualmente, en cualquier retransmisión de fútbol saltan recuadros con pases perdidos, o con kilómetros recorridos por los jugadores. Si nos vamos al tenis (supongo que verían a Nadal batir a Murray en su ‘casa’ del Principado de Mónaco), después de cada set nos hacen un recordatorio del jugador y su saque, su resto, sus oportunidades de break. Es evidente que las victorias y las derrotas se pueden explicar casi siempre con los números en la mano.
Sin embargo, la victoria del Barça en Vistalegre tuvo un componente que se aleja bastante de la frialdad numérica. El papel dice que el Barcelona estuvo algo más acertado en los triples, que cogió apenas tres rebotes más que el Madrid… pero ¿es posible cuantificar la incidencia sobre este partido de su regreso a la elite europea? Si me permiten volver un segundo a Nadal, ese Ser Inhumano, ¿cuántos puntos en cada partido sobre tierra batida podríamos adjudicarle simplemente por el hecho de Rafa en tierra sólo gana, y gana, y sus rivales lo saben, lo saben…? En Vistalegre, en un final apretado, la estadística no pudo reflejar el actual temor de uno de los equipos y la confianza en sí mismo del otro. El Madrid tiene frío; el Barça tiene calor... y tiene a Navarro, que no es Nadal pero le gustaría serlo.

Diario Público, domingo 19 abril 09.

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