lunes, 4 de mayo de 2009

EL BALONCESTO CIENTÍFICO

Uno trata humildemente de seguir muy atento a todo tipo de competiciones de baloncesto, como si alguna vez hubiera sabido algo sobre este complejo deporte.
La Euroliga acaba de proclamar campeón. Ha sido el Panatinaikos. En realidad no hace mucha falta conocer el nombre del equipo. Basta con seguir la pista de dos entrenadores; Obradovic y Messina. Donde estén ellos, habrá un finalista y/o un campeón. La estadística impacta: de las últimas doce finales, uno de los dos, o los dos al mismo tiempo, han protagonizado diez. Esto da la razón de nuevo a mi amigo Danko Cveticanin, el 'Yeti', que sostiene que el baloncesto en Europa es de los entrenadores.
La fórmula de la Euroliga, guste o no, difícilmente puede evitar que el campeón se sienta el equipo más completo de todos. Para llegar al trofeo, habrá tenido que pasar por todos los tipos de baloncestos posibles. Primero, se disputa una fase regular con mucho viaje y no excesiva chicha. Los buenos se preparan, ganan casi siempre, pierden porque prueban cosas, y se colocan para la siguiente estación. En ella, se juega también en forma de liga, pero con menos margen. Si se falla puede perderse el factor cancha en los playoff. Y ya no suelen fallar. Después llegan los playoff; la Euroliga los tiene un poco como fase-comodín. Este año, no sólo los ha usado, sino que encima han sido al mejor de cinco partidos. Es decir, muy exigentes para todos. Y queda la fase clásica, la que se viene usando desde hace más de 20 años con gran éxito. La dichosa final Four. Resumiendo; el ganador de la Euroliga disputa tres tipos de competiciones diferentes en un mismo trofeo.
¿Cómo se afronta todo eso en una franquicia europea? Hay una fórmula que funciona como ninguna: tener mucho dinero para comprar jugadores y convencer a Obradovic o Messina para que se sienten en el banquillo a manejar el gasto. Entonces, esta Liga elucubrada partido a partido, posesión tras posesión, resuelve el final a cara o cruz: Zeljko y Ettore, Obradovic y Messina, tras haber dominado durante diez meses el torneo, lanzan una moneda al aire y se reparten el pastel. La Euroliga científica es su laboratorio. Doctores tiene la Euroliga. Sí, dos: un italiano y un serbio. Punto a punto. Partido a partido. Año tras año.

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