martes, 16 de junio de 2009

EL US OPEN DE GOLF Y LA DUDA METAFISICA

Esta semana comienza el torneo de golf mas duro del mundo, el US OPEN. Una de las referencias del año, una de las semanas clave, se convierte en una misión imposible para los mejores, en una lucha por no hacer el ridículo. La USGA (La Asociación Americana de Golf) decidió hace tiempo que su sello sería un campo imbatible. Además, siguiendo la fórmula de la rotación (como todos los 'major' salvo el Masters de Augusta), cada mes de junio disfrazan de ogro un campo diferente. El concepto es cristalino: el campo debe ganar y el jugador debe perder. Todos en números negros, por encima del par. Todos a sufrir, y el que quiera espectáculo, como ya dijo el golfista vasco Javier Clemente, que se vaya al circo.

En la cara de los jugadores se nota que se les hace muy cuesta arriba la semana. Cada salida desde el tee es el parto de los montes. Equivocarse por un metro e ir al rough significa dejarse el brazo en el siguiente tiro para llevar la pelota hacia delante. Los profesionales, durante cuatro días, vuelven a una especie de condición amateur. El entorno puede con su paciencia. Ese es el verdadero objetivo. Juegan y sufren como si defendieran un hándicap. Pierden bolas, pierden autoestima y pierden la autoridad. Y la USGA no atiende a razones. Cada vez que alguien sube la voz y pide un torneo más humano, responden subiendo un centímetro la hierba del rough y acelerando un punto la velocidad del green en cada hoyo.

El torneo atrapa al espectador por empatía, o simplemente por lógica y humana venganza, pero tambien provoca rechazo. Puede no resultar agradable para muchos aficionados ver a sus ídolos a merced de unos elementos artificialmente endurecidos. Y el fin de semana se torna una pura duda shakesperiana del golf.

¡To watch or not to watch the US OPEN, esa es la cuestión!

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