jueves, 11 de junio de 2009

SI LO HA PITADO BAVETTA

Ha salido un curioso estudio sobre el arbitraje en la NBA. Lo ha publicado el Oregonian http://www.oregonlive.com/nba/index.ssf/2009/06/professors_nba_officattaing_stud.html
y habla sobre la influencia de los árbitros en los finales de partido. La conclusión fundamental es que son humanos y que tienden a igualar las cosas cuando un equipo se va en el marcador, sobre todo si el que se escapa es el visitante.
Hace muchos años, hubo un intento en España de acercar la figura del árbitro de forma excesiva. Cuando Anselmo López inventó el minibasket, uno de sus objetivos fue sustituir la denominación 'árbitro' por la de 'amigo'. La cosa no funcionó, aunque uno cree que, en un entorno donde hubiera diferentes etapas en el crecimiento de un jugador, todas ellas con distintos objetivos (imaginen, por ejemplo, un sistema de baloncesto colegial, luego universitario y luego profesional), el árbitro no necesitaría de ningún acercamiento especial, ni de ningún tratamiento alternativo a su figura.
En el colegio, por ejemplo, en partidos entre colegios, por ejemplo, en ligas colegiales, por ejemplo, el árbitro sería una figura tan respetada como la de cualquier profesor. ¿Amigo? ¿Enemigo? Un árbitro colegial.
En el baloncesto universitario, que es la etapa lógica que debería venir después, el árbitro sería como un profesor... universitario. ¿Amigo? ¿Enemigo? Un árbitro universitario.
En la etapa profesional, finalmente, el árbitro formaría parte del staff ejecutivo del negocio: sería un árbitro profesional. Tan profesional como el entrenador que entrena o el jugador que juega.
Y entonces se llegaría a la única conclusión posible. Con estudio, o sin estudio, al árbitro profesional le interesa que el baloncesto profesional funcione muy bien.
En una de sus espectaculares sábanas dominicales, Pedro J. Ramirez hablaba de la nueva era digital del periodismo: "el medio es el mensaje", decía. Los grandes medios son los elegidos.
En baloncesto, la nueva/vieja era siempre ha estado meridianamente clara: "el sistema es el medio". Sin un buen sistema, todo lo demás no vale. Todo se pondrá en duda, y se llegará a pensar que el árbitro es un amigo, o es un enemigo... cuando lo único que puede ser es un árbitro.

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