viernes, 31 de julio de 2009

ESP 2009

Esta es una intervencion bloguera sin excesivo contenido por la ausencia de acentos en el teclado. Simplemente para expresar una opinion sobre ESP 2009, la continuacion de ESP 2008, el equipo nacional de baloncesto de Pekin que se llevo la medalla de plata, que a su vez era una continuacion de ESP 2007, aquel grupo favorito que se dejo en su pais el oro a una canasta de distancia, fallada precisamente por Pau Gasol, el reverenciado. Y todos esos equipos continuaban la estela de ESP 2006, los campeones del mundo de cuando Pau fuimos todos, de la Final con el mejor jugador lesionado en el banquillo, con todos los demas multiplicados por si mismos, con un entrenador en estado de gracia y tristeza, con su padre muriendo y su baloncesto fluyendo.
Pero ese equipo de Japon (Los Golden Boys se autoproclamaron en camisetas muy rentables para su federacion) era a su vez la consecuencia de la generacion de los Junior de Oro del Mundial de Lisboa de 1999, y del Europeo de 1998 en Varna, que como recordaba la revista Gigantes esta semana, marco realmente el nivel competitivo de la camada. Gigantes estaba alli, y lo ha refrescado con un reportaje y la mitica foto de Emilio Cobos a los jugadores vestidos de vaqueros buscadores de oro.
"La confianza no es excesiva, es confianza", ha declarado el Presidente FEB, Jose Luis Saez, con Scariolo mirando. Pero, excesiva o no, esa confianza debe de estar soportada por hechos objetivos y tangibles. El baloncesto es un deporte estadistico, muy equilibrado en su construccion, y muy justo en sus desenlaces. Es cierto que con Rusia en 2007 estuvimos a una canasta y tres segundos de una victoria que libra por libra de jugador era indiscutible, pero la derrota fue justa. Como tambien lo fue, con mas o menos caminatas NBA, la derrota de la final de Pekin. Como justas fueron las medallas de oro en la etapa Junior de estos chicos, claramente capaces e indiscutiblemente mejores que cualquier otra generacion de jugadores en este pais, y por supuesto lo fue (justa) la medalla de oro de Japon, que, recuerden, estuvo a un tiro semifinal de Nocioni, solo desde una esquina, infalible normalmente, de no llegar a producirse.
Con esa justicia deportiva, la confinza en esta ocasion esta basada baloncestisticamente en los siguientes motivos.
1. Pau Gasol ya no es tan solo un grandisimo jugador de baloncesto en Europa y en la NBA, ahora es un mito: es el primer jugador europeo con una presencia claramente determinante en el mejor club del mundo de su deporte. Eso le estaba ocurriendo, por ejemplo, a Manu Ginobili en Los Spurs, y Argentina lo apreovecho para llevarse el Oro Olimpico de Atenas.
2. Ricky Rubio, Claver y Sergi Llull (aunque sea un invitado...de momento), son jugadores con un impacto de entrada en el equipo (juventud, estado de forma, necesidad de demostrar cosas, intensidad de entrenamientos, ritmo competitivo) que minimiza la salida de lideres como Calderon.
3. Marc Gasol, nunca nos cansaremos de decirlo, es una bicoca para un entrenador con capacidad de control sobre el baloncesto europeo... exactamente una de las mayores virtudes de Scariolo, el responsable ultimo de esa declaracion de confianza PEPE SAEZ 2009.

martes, 28 de julio de 2009

LAS ESPAÑAS DE BALONCESTO (II)

...Seguimos por la diferencia de jugadores entre el equipo de Pepu 2006 y 2007, con respecto al equipo de Aíto 2008.

El Equipo.
De los 12 jugadores que Pepu entrenó en el Mundial y en el Europeo, Aíto solamente ha cambiado dos, ambos en el puesto de base. Si analizamos el rol de primer, segundo y tercer base, el cambio no parece significativo, pues el líder debe seguir siendo José Manuel Calderón, uno de los 5 mejores jugadores del mundo en esa posición. Pero tanto Pepu como Aíto persiguen un ritmo y una intensidad de juego que demanda la participación de todos y eso ‘democratiza’ los minutos de juego. Como todos van a aportar, veamos lo que ha cambiado.
Cabezas y Sergio vs. Raúl y Ricky.
Con Carlos Cabezas y Sergio Rodriguez, Pepu, por decirlo de un modo quizá simple pero gráfico, completaba ‘el otro’ Calderón. Si José Manuel es un base casi diez en pase, manejo, anotación, defensa, y experiencia, entre Carlos y Sergio podían sumar otra decena. El base malagueño ponía sobre todo la defensa, la experiencia y el manejo, sin ocupar protagonismo en ataque, mientras Sergio buscaba ese momento de inspiración ofensiva que diera la vuelta a un partido, como ocurrió, por ejemplo, en la semifinal del Mundial contra Argentina. En Japón los tres tuvieron minutos y protagonismo, mientras en el Europeo Sergio apenas intervino.
Con Raúl López y Ricky Rubio, esa simplificación no es posible. Quizá Raúl comenzó su carrera como base más atacante, pero su capacidad defensiva aumenta cada año, y con ello su aportación puede llegar a ser más ‘completa’. Y en el caso de Ricky, todo lo que digamos será un brindis al sol, porque todavía no conocemos sus límites. Así como Pepu utilizaba una defensa en zona 2-3 (dos hombres arriba y tres abajo), para solventar situaciones comprometidas en los partidos, con Ricky en el vértice de la defensa, Aíto está usando como recurso puntual una zona 1-3-1 en medio campo que puede convertirse en el terror de cualquier ataque. Estamos hablando de un jugador que con diecisiete años es capaz no solamente de suponer un revulsivo para su equipo sino de dominar un partido desde punta a cabo. Su versatilidad, además, le lleva a poder jugar minutos de escolta, con la riqueza táctica que eso supone para la selección.
El resto del equipo. Los jugadores son los mismos, pero debemos resaltar varios detalles a favor de este grupo. Lo más impactante es el estado de forma de Marc Gasol. De jugador-apoyo, en dos años ha pasado a ser la roca sobre la que España construye su fortaleza en ambas zonas. Aíto intenta aprovechar el regalo para combinar su fuerza con el talento de su hermano, saliendo Pau a jugar en posiciones algo más alejadas del aro. La mezcla puede ser letal para los rivales, siempre que el jugador de los Lakers consiga afinar su estado de forma tras la sobredosis de temporada que lleva en las piernas. La otra irrupción estelar es la de Rudy. Su nivel de jugador rompe-partidos, le hace más temible actualmente incluso que Juan Carlos Navarro. Con Felipe siempre creciendo, y Mumbru, Berni y Jiménez cumpliendo con su papel en las rotaciones, serán Navarro y Garbajosa los que ofrezcan el último marginal. Y de ese marginal puede depender el color del metal.
De Japón a Pekín; de Sergio Rodriguez a Ricky Rubio; del “por qué no” de Pepu, al “una cosa es aspirar a lo máximo, y otra que vaya a ser fácil”, de Aíto. Simples ajustes de una España campeona, a otra que hará todo lo posible por serlo.

Diario Público, julio 08.



lunes, 27 de julio de 2009

LAS ESPAÑAS DE BALONCESTO (I)

Hace un año, en la presentación de Aíto como seleccionador, tocaba analizar para Público LA ESPAÑA DE AITO VS. LA ESPAÑA DE PEPU.
Esto es lo que salió entonces.

Objetivos Generales del cargo
Aquí sólo podemos encontrar similitudes. La trayectoria de la Selección estos últimos años, con un nivel de juego asociado a la altísima competencia de sus jugadores, viene marcando continuos máximos que impide el discurso protector de otras épocas. La medalla es el fin, y el oro una posibilidad real… que conviene matizar.
Aíto, siempre cauto, lo resumía en rueda de prensa. “Sería conveniente aflojar un poco en las expectativas. No quiero decir que no aspiremos a lo máximo, y lo máximo es ganar los Juegos Olímpicos. Una cosa es aspirar y otra es que la gente se crea que es fácil. Cierto que los antecedentes son claros. España ha jugado a un muy buen nivel en los últimos torneos, y esto ha hecho pensar a la gente que todo está hecho".
Y Pepu, de forma más literaria, lo explicaba en un extracto de su libro. “Para que haya evolución, debe haber riesgo. De lo contrario se produce el estancamiento. El paso importante es del «no, no» al «por qué no»”.
Ese “por qué no” es el leitmotiv de una generación de jugadores que han convertido objetivos colectivos e individuales previamente explorados (la lucha con los mejores en cada categoría de selecciones, o la decisión de formar parte de NBA), en su medio natural de desarrollo.
Su formación como entrenadores.
Similitudes: ambos provienen de un mismo colegio, el Ramiro de Maeztu, y de una misma escuela de baloncesto, el Estudiantes. De generaciones diferentes, Aíto (
Madrid, 20 de diciembre de 1946) y Pepu (Madrid, 11 de febrero de 1958) sin embargo se declaran seguidores de un maestro común, Ignacio Pinedo, el revolucionario entrenador colegial en la década de los 60. Aquel baloncesto de Ignacio, imaginativo, veloz e intenso, era el sello de un equipo que contaba entre sus jugadores con el propio Aíto, un escolta disciplinado y buen defensor, y entre sus fieles espectadores con un infantil Josevi Hernández. Más tarde, Aíto fue ayudante de Ignacio en la selección junior, y Pepu acabó siendo ayudante de Miguel Ángel Martín (gran amigo y discípulo de Ignacio Pinedo), en el equipo ACB de Estudiantes.
Diferencias: Aíto inicia su carrera como entrenador tras haber sido durante una década jugador de primer nivel en la entonces Liga Nacional de baloncesto. Estudiantes (1964-68) y Barcelona (1968-73) fueron sus dos equipos. Pepu, sin embargo, empieza jugando en las categorías inferiores de Estudiantes pero no consigue pasar de la etapa de formación, y rápidamente comienza a decantarse por la labor de entrenador...

(Seguiremos, con los jugadores).

jueves, 23 de julio de 2009

LA ABUELA DE GASOL

El periódico Marca es todo un mundo de sensaciones. Esta nueva etapa -por lo visto rentable en cuanto a lectores- empieza a caracterizarse por la constante sorpresa en sus portadas, por mucha opinión de firmas diversas y por lo curioso de sus contraportadas: en ellas, los sábados tan pronto han sido feudo y disfrute de Valdano, metafóricos, estilísticos, muy literarios, como empiezan inmediatamente a ser propiedad de Jimmy Giménez Arnau (adjetiven; es gratis) sin que el lector pueda hacer una lógica pretemporada al respecto.

De igual forma han aparecido las doble-portadas con protagonista. Se hizo una de fútbol, debió funcionar, y la fórmula fue cogiendo inercia. De España (de fútbol), hacia el Madrid (de fútbol), pasando por el Barça (en Cataluña, supongo), vienen derivando hacia la estrella singular. Y hete aquí que entre Ronaldo, Kaká y Benzemá, se coló Pau Gasol. ¿Se coló? Al menos, a primera vista de kiosco, nos sorprendió de nuevo sin pretemporada. Allí estaba 'El Señor del Anillo', el 'Muchacho de Sant-Boi', la "metáfora de la nueva España", en palabras del director de la publicación, ocupando página doble y única en portada.

Fuimos dentro, a curiosear como quien acaba con un ¡Hola! en la mano cualquier jueves sin querer dar demasiadas explicaciones, y aquello tenía un sentido: había una causa de promoción. No era Gasol consecuencia de su profesión, una cancha de baloncesto y un triunfo (eso ya ocurrió, pero la portada fue entonces simple y muy compartida) era Gasol invitado de Marca -un foro, con todos sus foreros-No es, por tanto, Pau ‘el baloncestista’ el que ocupa la doble portada, sino Gasol el icono con deporte al fondo; como bien puede ser Alonso, o Nadal, o dentro de un par de tours Contador... y como debería haber sido, por cierto (el tiempo se le agota), Sergio García. En todos esos casos, es evidente que el coche, la raqueta, la bicicleta o el palo, son paisajes intercambiables mañana por un bañador o una moto de carreras o unas zapatillas para correr, y ganar, un maratón olímpico.

En ningún caso, pues, podemos comparar esta situación a la del fútbol, que para la inmensa mayoría de medios de comunicación a este lado del planeta, y sobre todo para sus mediadores, está siempre por delante de la estrella, incluso cuando un empresario se empeña en hacer zozobrar ese barco con varias presentaciones de jugadores sin juego.

Volviendo al caso Gasol de portada, resulta especialmente atractiva la evolución del propio Pau. Hace no muchas fechas, con un motivo parecido al que hoy nos ocupa, pues resulta que La Presidenta Esperanza se inventó un premio con icono deportivo para que Madrid y ella (ordenen los factores; es gratis) puedan salir en telediarios propios, pero también en los ajenos (y allí estábamos todos, por cierto, palmeando). Decía que, entonces, uno de los periodistas de baloncesto con más recorrido –actualmente digital- sobre el personaje y sobre su deporte, nos ofreció la clave de Pau como icono: “Pablo, es que fue cruzar a Estados Unidos, delgaducho, huidizo, siempre en las filas de atrás, y volver un año después transformado en un tipo hablador, cercano, vendedor…”

Lo único admirable y cierto, por tanto, de toda esta historia es que en realidad nada de ella es lo que parece; ni el Marca, diario, ha querido jamás ser una publicación polideportiva, ni falta que le hace, ni Gasol (“no dejo ganar ni a mi abuela; sé que a veces no está bien, pero soy así” decía el titular) ha jugado jamás contra su abuela al baloncesto, ni mucho menos ha pensado en derrotarla... ni, por supuesto, Jimmy Giménez-Arnau, o Roberto Gómez, se parecerán jamás a Jorge Valdano o a Santiago Segurola, aunque todos hayan escrito en la misma contraportada de un diario líder de su sector.

lunes, 20 de julio de 2009

MOMENTOS ESTELARES

En el punto de máxima euforia, un genéticamente prudente Nacho Gervás, la voz sabia de nuestro canal de golf, decidió lanzar un órdago desde el impactante rincón de Ailsa tratando de elevar el instante deportivo protagonizado por Tom Watson a la categoría en la que Stefan Zweig colocó, a principios del siglo XX, 14 momentos estelares de la humanidad. "Si gana Watson -dijo- estaremos probablemente presenciando la mayor gesta deportiva de todos los tiempos". ¿Exageraba Nacho? Depende. Watson, pese a sus 59 años, seguro que no estaba sufriendo tanto como el triunfador Admunsen o el perdedor Scott cuando pisaban parajes desconocidos con el único y vanidoso objetivo de ser los primeros seres humanos en conquistar el polo norte, pero es probable que sus 4 días de lucha contra los cien mejores profesionales del golf -un deporte, recuerden, de alcance planetario- le estuvieran exigiendo un gasto energético y mental bastante superior, por ejemplo, al que utilizó aquel “joven capitán de guarnición, de nombre Rouget…” la noche que parió el himno de guerra que desde entonces usa Francia como precioso y controvertido cántico nacional, otro de los momentos con los que Zweig nos deleita en su ensayo.
Ay, las gestas, tan literarias y necesarias como impredecibles en su desenlace. Cómo cobraba, de repente, todo su sentido aquel superficial momento en la entrega de premios del Open Championship de mediados de los ochenta, cuando un joven Ballesteros, por entonces simplemente Sevvy, Rey de Inglaterra, quiso consolar a Tom, ya quíntuple poseedor de la Jarra de Clarete (y al que una sola victoria más hubiera elevado a la categoría de mito absoluto del torneo), con unas palabras de ánimo que entonces sonaron divertidas y un punto prepotentes; "don’t worry, Tom, you're still young and you will have another chance to win".‘Another chance’, el sueño de cualquier deportista-jugador. El sueño de aquel Sevvy, por ejemplo, cuando el golf decidió irse con otros poco tiempo después y para siempre, llevándose toda su magia y casi toda su altivez. O el sueño de Tiger cada vez que sale al campo persiguiendo a Nicklaus y sus 18 grandes victorias. Pero también, por supuesto, el sueño del calvo Stewart Cink, intuitivamente feliz al embocar el domingo ese birdie del 18 antes del playoff, sabedor de que los hoyos extra le daban claras opciones de triunfo, aunque estropearan al mismo tiempo lo que en palabras de Zweig son fundamentalmente “esos instantes sublimes que la Historia configura a la perfección”. ¿Será hoy ese día? Es la pregunta de cada golfista (¿De cada artista? ¿De cada jugador? ¿De cada deportista?) en cualquier rincón del planeta al pinchar la pelota en el tee del uno. Pero el propio diseño del juego, y las sabias palabras del ‘marketiniano’ gurú Bob Rotella (“Golf is not a game of perfect”), tenían la respuesta a lo sucedido cuando lamentablemente Watson fallo el ultimo putt a escasos metros del hoyo…

Disfrutemos, por tanto, del viaje, podríamos añadir finalmente, buscando eso que “por lo general transcurre de modo sucesivo o sincrónico, (y que a veces) se comprime en ese único instante que todo lo determina y todo lo decide”

domingo, 19 de julio de 2009

THE GAME PLAN

"El primer día seguramente pensaron 'el señor mayor lo está pasando bien por el campo'. El segundo día probablemente fue, 'bueno, está bien'. Lo único que sé es que me hice un 'game plan' para los últimos 36 hoyos y mi único objetivo ahí fuera era cumplirlo. Me queda todavía la mitad" (Tom Watson, líder del Open después de tres jornadas con 59 años).

Es ciertamente complicado explicar la experiencia de un juego a una persona que jamás lo haya probado. Puede uno enredarse en filosofía, o ser muy esquemático, dependerá del carácter. Hay una tercera posibilidad en esta era tecnológica que nos ha tocado vivir; podemos usar un link.
En éste que viene a continuación, un señor socialmente considerado mayor, seguramente abuelo, siguiendo la cortesía del evento más emblemático de lo que durante muchos años fue su rentable profesión, acude una vez más a prestigiarlo con su presencia. La regla del evento dice que toda aquella persona que lo haya ganado anteriormente tendrá derecho a disputarlo cada vez que lo considere oportuno. Esa es la regla, y detrás está su espíritu: comunicar al mundo entero que en esos 4 días de golf que se vienen repitiendo desde hace casi 140 años todo es posible y nada se olvida. Todo se recoge y se guarda pues nunca se sabe quién lo podrá necesitar, ni cuándo.
Los ingleses fueron inventando los juegos deportivos con ese 'game plan' del que habla Tom Watson en la entrevista. Todo lo que hagamos hoy, quedará para siempre. Y el resto de países debemos agradecérselo. Su rugby, su tenis, su fútbol... también tienen ese 'game plan'. Evidentemente, por la propia dinámica del juego, esos deportes no podrían disfrutar de repente del regalo sorpresa de un sesentón sonriente emocionando al mundo con su experiencia, pero tienen los suyos propios y el espíritu es idéntico; lo que hagamos hoy, se recordará para siempre.
Si Tom Watson es capaz de aguantar la presión y se lleva el Open Championship de golf con 59 años, las lecturas serán múltiples. Algunas, muy pegadas al terreno, ofrecerán dudas sobre si el golf es un deporte de alto rendimiento o simplemente un juego de alta motivación, pero, por si acaso se les olvida, una de las lecturas fundamentales debería acudir al espíritu de esa regla que asegura la participación de los campeones en el torneo hasta que su cuerpo aguante. "Si ganas aquí, serás eterno". Tom, que ya lo es por quintuplicado, pues ha inscrito su nombre en cinco ocasiones en la pequeña 'jarra de clarete', simplemente ("lo único que me preocupa es cumplir el 'game plan' que me he marcado") les está tomando de nuevo la palabra.

http://espn.go.com/video/clip?id=4338757

viernes, 17 de julio de 2009

WATSON, TIGER Y MANASERO

Tom Watson: el mito, sesenta años, la cara ajada, la sonrisa descubriendo arrugas de un senior entre chavales. La gente aplaude cuando llega al hoyo 18 de la segunda jornada; los fans lo reciben de pie, es un día de frío inglés y calor de Open Championship. Es la segunda jornada. El día de Tom en su campo. Aquel Turnberry donde 32 años antes se paseó con Nicklaus durante más de cuatro horas deleitando al personal. Este Turnberry imposible tres décadas después. Con bunkers en medio de las calles para impedir cualquier asomo de arrojo en los jugadores. Y Watson, sesentón, sin visitar ni uno de esos. Circulando por el centro de la calle, con el tiralineas de la experiencia, o tal vez de la falta de potencia. Y llega el último putt; lejano, inviable. Y a Tom le toca de nuevo sonreir y a la gente chillar y aplaudir. Es un nuevo birdie; es el liderato del torneo después de 36 hoyos. Es el golf; es casi siempre el juego, casi nunca el deporte.
Tiger Woods: el icono planetario, el triunfo de un empeño, de un padre loco que dio vida a un monstruo bueno; un negro perfecto; un oriental perfecto; un jugador de golf perfecto. 30 años de profesión sonriente y triunfante; desde que Bob Hope lo presentó al planeta a través de aquel programa "esto es increíble", pegando una pelota de golf con un palo más alto que sus 70 cm y 3 años. Desde entonces, mucho esfuerzo y entrenamiento en el nombre de su padre. Y en el suyo propio. Se llama Eldrige, casi nadie lo sabe. Es Tiger, el que siempre acaba ganando. Lleva las manos en los bolsillos, tiene frío; la mirada perdida; camina lento, parece decepcionado. En más de una década solamante se volvió a casa una vez antes de tiempo en un torneo de Grand Slam. Casi nunca se va antes porque casi siempre acaba ganando. Pero Turnberry, el campo del faro, se está burlando de él; El Open -le dice- ya estaba antes de que llegarás. Vuelve el año que viene...
Y Manasero, un chico de 16 años italiano. Juega con Watson los 36 hoyos, y su sonrisa abrocha el invento. Llega, juega, y pasa el corte. Como hizo Tiger hace muchos años.

¿Qué es esto?, le pregunta Tom Juno a Bagger Vance, su caddie negro.
Esto es el juego del golf. Podrás jugarlo, pero jamás podrás vencerlo.

martes, 14 de julio de 2009

EL VERDADERO GOLF

Má de ciento cuarenta años de historia, de tradición, de literatura e imágenes alrededor de un evento, el Open Británico, o simplemente The Open, como lo llaman allí, son razones muy poderosas para seguir lo que suceda en Turnberry, el campo a orilla del mar con el faro más famoso de este juego. El lugar donde tuvo lugar hace casi tres décadas una de las jornadas finales más emblématicas de la historia del torneo. La lucha entre Jack Nicklaus y Tom Watson, a varios cuerpos del resto, por hacerse con la Jarra de Clarete, quedó para siempre bautizada como La Batalla de Turnberry. Watson venció en aquella ocasión, y cada vez que el torneo vuelve a este precioso lugar, las imágenes de los dos americanos se comentan y repiten como uno de los mayores homenajes al golf.
¿Quién será el Campeón del Año 2009? Es la pregunta que se hacen muchos amantes de este fin de semana único en el deporte. "The Champion Golfer of the Year", ese título que a Sergio se le escapó hace un par de ediciones por el lado alto de una caída de putt, y que viene repitiendo desde entonces Pedraig Harrington, al que no se le ve con opciones en esta edición.
Buceando en la historia del torneo, encontramos una anécdota curiosa sobre su evolución. Resulta que en 1922 la Royal & Ancient, el organismo que regula este incomprensible juego, hizo una declaración oficial. “A partir de ahora, dijeron, el Open sólo se jugará en los campos tipo links –estos paraísos al borde del mar que no parecen campos de golf-, con el fin de que el evento suponga un verdadero reto para todos aquellos que quieran disputarlo”. Lo curioso de la anécdota es que el torneo, que iba por sus 60 años de historia (Prestwick, 1860)… ¡hasta entonces solamente se había disputado en ese tipo de campos! O sea que estos viejos sabios del golf, declaración oficial mediante, en realidad estaban creando el silogismo básico de su deporte: si en el Open se elige al 'Champion golfer of the Year', y el Open sólo puede jugarse en campos tipo-links, entonces es en estos campos donde se juega el 'golf of the year'.
Y si ustedes observan que, desde el aire, con el faro de fondo, el aspecto general es de una tonalidad más bien marrón que verde, será que el verdadero golf, visto desde el aire, es así. Y si a veces el viento, la lluvia o el frío se convierten en elementos inmanejables para los buscadores de perfección, no quedará otra que abrigarse y dejar una frase escocesa para la posteridad. “Este es un deporte tan maravilloso, que merece la pena jugarse incluso con sol”.

Qué el faro de Turnberry, y San Andrés, repartan suerte.

lunes, 13 de julio de 2009

VERDASCO VA, FERRERO VUELVE

Los jugadores de tenis nacen, y prácticamente ya están jugando partidos con presión. Desde los torneos infantiles, con patrocinador y premios, están pensando en el salto a la elite. No decimos que sea un mal de un deporte, evidentemente ocurre en los demás, pero al menos cuando se compite en equipo los nervios -lo bueno, lo malo, y lo regular- se reparte en proporciones asumibles.
En tenis eso es inviable. El jugador está solo. Casos como el de Nadal, maduros precoces, añaden complejidad a la cosa. Con 16 años se tiene que afrontar la derrota y la victoria desde un punto de vista semi-profesional: se acabó el recreo, chicos, es hora de examinarse. Y los que se quedan, ya no dejan de hacerlo hasta su retirada. Por eso se dan casos como el de Juan Carlos Ferrero de este domingo, apenas dos horas después de darse un caso como el de Verdasco.
Ferrero una vez fue Verdasco, en realidad fue mejor, ganó un Grand Slam, tocó el número uno de forma efímera pero real, compitió con gran estrés, y pasó a un discreto segundo plano para disfrutar de su carrera. Fernando todavía está en la primera fase: ha llegado a ser top ten de la ATP con gran esfuerzo mental -¿acaso todos pueden ser Nadal?-, ha ido subiendo, bajando, perdiendo, ganando, y todavía sufre. Este domingo sufrió por última vez. Llegará un día en que lo dejará de hacer; se retirará... o será como el actual Ferrero.
Antes de que le ocurriera a Juan Carlos, recordamos, por ejemplo, los últimos años de Agassi, o estos de Carlos Moyá. Las comparaciones pueden ser más o menos apropiadas, pero sirven en este caso concreto. Son tenistas que vivieron al límite de sus posibilidades, que recibieron premios al principio de sus carreras, que conocieron severas derrotas, contratiempos, excesos de expectativas, y que continuaron sus carreras en un discreto segundo plano disfrutando de su profesión hasta el final.
Eso es lo que le está ocurriendo a Ferrero en la actualidad. Su discrección, esfuerzo y disfrute el domingo tuvo premio: lo sacaron a hombros con una sonrisa de hombre maduro que celebró de forma tranquila. Para él, seguramente la victoria era ya lo de menos, lo realmente importante estaba siendo la paz interior ante una larga carrera tenística bien abrochada en su cierre.

miércoles, 8 de julio de 2009

LOS MEJORES DE LA HISTORIA

Un opinador en la web de Marca se mostraba feliz por estar viviendo la mejor época deportiva de la historia, en la que coinciden, por ejemplo -y según él-, el mejor tenista de todos los tiempos (Federer), el mejor velocista (Bolt), el mejor nadador (Phelps) y el mejor ciclista (Amstrong). Inmediatamente, otro forero le completa la lista con el mejor golfista (Tiger), y los mejores en el mundo del motor, el italiano Rossi, y el piloto de rallies Loeb.
Todas estas listas, tan atractivas de hacer, y tan jugosas para tertulias de vacaciones con la copa en la mano y la panza llena, es posible que no tengan demasiado sentido cuando incorporan deportistas en activo.
Sería bueno incidir en el caso de Federer, por ejemplo, o en el de Lance Amstrong, con respecto a otras épocas. Es evidente que nadie ha pegado un drive o un revés como el suizo tenista, y que nadie ha corrido tan rápido sobre una bicicleta como el americano. Es evidente, además, que lo han hecho en la época de máxima repercusión audiovisual, con el deporte como uno de los pasatiempos globales capaces de llegar al último rincón de la aldea más inhospita del país más remoto.
(Eso lo sabe el presidente Pérez, por cierto, y por eso ha cambiado la lógica presentación de un equipo, que difuminaría los impactos directos de cada una de las partes, por la lógica del individuo como icono, con un foco de artista-solista que le repercuta sin dispersión posible sobre el stock. Si Pérez presentara a todo el Real Madrid con Ronaldo y Kaká, y con las mismas 90.000 personas que acuden a la llamada del libro Guinness, y después abriera la tienda, la gente podría dispersarse con los impactos recibidos. Ronaldo aislado es inmejorable, pero, ay, rodeado de compañeros, tal vez, necesite mejorar).
Volviendo a Federer y Lance, ganadores fundamentalmente individuales, el reproche es evidente; calcularon demasiado los riesgos como para merecerse el primer lugar en su fila. Lance sólo quiso ganar una gran prueba (el Tour), despreciando el resto de retos del calendario, y Federer ha querido depender únicamente de sí mismo, evitando liderar a su país hacia el triunfo en una Copa Davis.
Los casos de Tiger o Bolt, también llevan asterisco: el primero todavía no se considera a sí mismo a la altura de Nicklaus, y lo ha declarado recientemente ("Jack ganó 18 'majors', yo todavía no"), y al jamaicano le sobrán récords, pero le faltan aún medallas de oro en las grandes competiciones.
Seguramente, Phelps (de motor, ni idea, aunque sabemos que a Rossi lo también le quedan grandes premios para llegar hasta Agostini), sería el único incontestable en esa lista. Él sí es la unidad de medida de su deporte (oros olímpicos; récords en sus pruebas), sin discusión posible. Con él, entraríamos en posibles discusiones cualitativas: "pues a mi me parecía más elegante Spitz...". Con el resto, hay cantidades encima de la mesa que favorecen a mitos anteriores... de momento.

domingo, 5 de julio de 2009

LA ESENCIA TENISTICA DE RF

El profesor Gallwey utiliza una máxima con sus alumnos cuando les enseña a intercambiar raquetazos. "No lo intentes demasiado duro". Esto puede parecer contradictorio, pero ha sido la clave de la carrera de Roger Federer, desde hace unas horas el mejor tenista de la historia en los torneos Grand Slam. La carrera de Roger fluía sin interferencias hasta que apareció Rafa y le provocó un cortocircuito mental. Para ganarle, Federer tuvo que intentarlo "demasiado duro" y lógicamente perdió.
Con Nadal en la clínica de fisioterapia, el suizo recuperó su esencia tenística. Para ganar de nuevo le bastaba con fluir. El partido volvía a ser básicamente de tenis, con intercambios más breves y con la agonía justa; con el polo por dentro del pantalón y la cinta en la cabeza sin moverse demasiado.
Al jugador técnicamente más dotado para este deporte, solamente hay dos maneras de vencerlo en la hierba de Wimbledon; con saques a 130 millas por hora como lo intentó Roddick, hasta que su bloqueo mental del segundo metió al suizo en el partido, u obligándole a intentarlo con todas sus fuerzas, como ha hecho Nadal en los últimos años, y como volverá a hacer en cuanto se recupere. Todo el resto de partidos posibles pertenecen a RF, marca registrada, al que, en mi humilde opinión, sólo sería posible auparlo al primer cajón de la historia del tenis si ganara con su país alguna Copa Davis. Si, como parece, jamás tuvo la Ensaladera de Plata entre sus prioridades, es que en realidad jamás quiso ser reconocido como el mejor de todos, por mucho que los demás se empeñen en subirle a ese nivel.

viernes, 3 de julio de 2009

ESCUCHANDO A FEDERER

http://www.wimbledon.org/en_GB/tracker/ttFrame.html?ts=1246629615087&lang=en_GB&syn=none&wh=572&mode=score&ref=www.wimbledon.org/en_GB/index.html&db=false&crt=none

Siento la falta de estética de esta carta; es viernes por la tarde... y ni las cartas deportivas se respetan. Quería compartir una nueva experiencia, algo retro en época tecnológica, pero por supuesto asociada a las nuevas tecnologías: de fondo suena un partido de Wimbledon, y más concretamente de Federer, sin imágenes. Además, el sonido es oficial: en un perfecto inglés con acento 'british'; es la página oficial del torneo.
Crecimos formando parte pasiva de aquellas tertulias entre polideportistas donde algún mayor acababa siempre hablando de Santana y sus viajes a Australia para conquistar la ensaladera inconquistable de la Copa Davis. Se llevaba Santana a tres amigos, y se volvían un mes después, sonrientes, pero sin trofeo. Lis Arilla, por ejemplo, era el nombre del doblista que lo acompañaba. Santana era jugador y medio, según cuentan, y aquel Lis ocupaba lo que podía. Enfrente, Stolle, Roswall o Toni Roche (al que pudimos ver en la grada como coach de Hewitt en esta ocasión)... El imperio del tenis al otro lado de la tierra, esperando al equipo de un solo hombre.
Aquellas madrugadas, la radio era el único medio posible. Al final de los retos, algún año más tarde, ya se pudieron ver imágenes por televisión.

Casi medio siglo después, en la era de la tecnología, mientras se rellena esta carta Roger Federer acaba de conectar un smash para cerrar la semifinal con Haas. El golpe ha sonado claro y nítido, seguido por el comentario y alabanza del locutor:

"He was a master class. Absolutely unbeatable. He's so elegant, it's amazing he's made it to his seventh Wimbledon final in a row".

"¿Te has puesto en contacto con Sampras?" Le pregunta su compañera a pie de pista al acabar el partido.
"Todavía no, me han dicho que tal vez venga, y me haría mucha ilusión"

50 años después, en una misma pista de hierba, en diferente país de la Commonwelth, cambiando el tenista, cambiando el idioma, usando un ordenador en vez de un aparato de radio, la conclusión es evidente. Santana y Federer 'suenan' igual al tenis. Hagan la prueba.