martes, 14 de julio de 2009

EL VERDADERO GOLF

Má de ciento cuarenta años de historia, de tradición, de literatura e imágenes alrededor de un evento, el Open Británico, o simplemente The Open, como lo llaman allí, son razones muy poderosas para seguir lo que suceda en Turnberry, el campo a orilla del mar con el faro más famoso de este juego. El lugar donde tuvo lugar hace casi tres décadas una de las jornadas finales más emblématicas de la historia del torneo. La lucha entre Jack Nicklaus y Tom Watson, a varios cuerpos del resto, por hacerse con la Jarra de Clarete, quedó para siempre bautizada como La Batalla de Turnberry. Watson venció en aquella ocasión, y cada vez que el torneo vuelve a este precioso lugar, las imágenes de los dos americanos se comentan y repiten como uno de los mayores homenajes al golf.
¿Quién será el Campeón del Año 2009? Es la pregunta que se hacen muchos amantes de este fin de semana único en el deporte. "The Champion Golfer of the Year", ese título que a Sergio se le escapó hace un par de ediciones por el lado alto de una caída de putt, y que viene repitiendo desde entonces Pedraig Harrington, al que no se le ve con opciones en esta edición.
Buceando en la historia del torneo, encontramos una anécdota curiosa sobre su evolución. Resulta que en 1922 la Royal & Ancient, el organismo que regula este incomprensible juego, hizo una declaración oficial. “A partir de ahora, dijeron, el Open sólo se jugará en los campos tipo links –estos paraísos al borde del mar que no parecen campos de golf-, con el fin de que el evento suponga un verdadero reto para todos aquellos que quieran disputarlo”. Lo curioso de la anécdota es que el torneo, que iba por sus 60 años de historia (Prestwick, 1860)… ¡hasta entonces solamente se había disputado en ese tipo de campos! O sea que estos viejos sabios del golf, declaración oficial mediante, en realidad estaban creando el silogismo básico de su deporte: si en el Open se elige al 'Champion golfer of the Year', y el Open sólo puede jugarse en campos tipo-links, entonces es en estos campos donde se juega el 'golf of the year'.
Y si ustedes observan que, desde el aire, con el faro de fondo, el aspecto general es de una tonalidad más bien marrón que verde, será que el verdadero golf, visto desde el aire, es así. Y si a veces el viento, la lluvia o el frío se convierten en elementos inmanejables para los buscadores de perfección, no quedará otra que abrigarse y dejar una frase escocesa para la posteridad. “Este es un deporte tan maravilloso, que merece la pena jugarse incluso con sol”.

Qué el faro de Turnberry, y San Andrés, repartan suerte.

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