jueves, 23 de julio de 2009

LA ABUELA DE GASOL

El periódico Marca es todo un mundo de sensaciones. Esta nueva etapa -por lo visto rentable en cuanto a lectores- empieza a caracterizarse por la constante sorpresa en sus portadas, por mucha opinión de firmas diversas y por lo curioso de sus contraportadas: en ellas, los sábados tan pronto han sido feudo y disfrute de Valdano, metafóricos, estilísticos, muy literarios, como empiezan inmediatamente a ser propiedad de Jimmy Giménez Arnau (adjetiven; es gratis) sin que el lector pueda hacer una lógica pretemporada al respecto.

De igual forma han aparecido las doble-portadas con protagonista. Se hizo una de fútbol, debió funcionar, y la fórmula fue cogiendo inercia. De España (de fútbol), hacia el Madrid (de fútbol), pasando por el Barça (en Cataluña, supongo), vienen derivando hacia la estrella singular. Y hete aquí que entre Ronaldo, Kaká y Benzemá, se coló Pau Gasol. ¿Se coló? Al menos, a primera vista de kiosco, nos sorprendió de nuevo sin pretemporada. Allí estaba 'El Señor del Anillo', el 'Muchacho de Sant-Boi', la "metáfora de la nueva España", en palabras del director de la publicación, ocupando página doble y única en portada.

Fuimos dentro, a curiosear como quien acaba con un ¡Hola! en la mano cualquier jueves sin querer dar demasiadas explicaciones, y aquello tenía un sentido: había una causa de promoción. No era Gasol consecuencia de su profesión, una cancha de baloncesto y un triunfo (eso ya ocurrió, pero la portada fue entonces simple y muy compartida) era Gasol invitado de Marca -un foro, con todos sus foreros-No es, por tanto, Pau ‘el baloncestista’ el que ocupa la doble portada, sino Gasol el icono con deporte al fondo; como bien puede ser Alonso, o Nadal, o dentro de un par de tours Contador... y como debería haber sido, por cierto (el tiempo se le agota), Sergio García. En todos esos casos, es evidente que el coche, la raqueta, la bicicleta o el palo, son paisajes intercambiables mañana por un bañador o una moto de carreras o unas zapatillas para correr, y ganar, un maratón olímpico.

En ningún caso, pues, podemos comparar esta situación a la del fútbol, que para la inmensa mayoría de medios de comunicación a este lado del planeta, y sobre todo para sus mediadores, está siempre por delante de la estrella, incluso cuando un empresario se empeña en hacer zozobrar ese barco con varias presentaciones de jugadores sin juego.

Volviendo al caso Gasol de portada, resulta especialmente atractiva la evolución del propio Pau. Hace no muchas fechas, con un motivo parecido al que hoy nos ocupa, pues resulta que La Presidenta Esperanza se inventó un premio con icono deportivo para que Madrid y ella (ordenen los factores; es gratis) puedan salir en telediarios propios, pero también en los ajenos (y allí estábamos todos, por cierto, palmeando). Decía que, entonces, uno de los periodistas de baloncesto con más recorrido –actualmente digital- sobre el personaje y sobre su deporte, nos ofreció la clave de Pau como icono: “Pablo, es que fue cruzar a Estados Unidos, delgaducho, huidizo, siempre en las filas de atrás, y volver un año después transformado en un tipo hablador, cercano, vendedor…”

Lo único admirable y cierto, por tanto, de toda esta historia es que en realidad nada de ella es lo que parece; ni el Marca, diario, ha querido jamás ser una publicación polideportiva, ni falta que le hace, ni Gasol (“no dejo ganar ni a mi abuela; sé que a veces no está bien, pero soy así” decía el titular) ha jugado jamás contra su abuela al baloncesto, ni mucho menos ha pensado en derrotarla... ni, por supuesto, Jimmy Giménez-Arnau, o Roberto Gómez, se parecerán jamás a Jorge Valdano o a Santiago Segurola, aunque todos hayan escrito en la misma contraportada de un diario líder de su sector.

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