domingo, 5 de julio de 2009

LA ESENCIA TENISTICA DE RF

El profesor Gallwey utiliza una máxima con sus alumnos cuando les enseña a intercambiar raquetazos. "No lo intentes demasiado duro". Esto puede parecer contradictorio, pero ha sido la clave de la carrera de Roger Federer, desde hace unas horas el mejor tenista de la historia en los torneos Grand Slam. La carrera de Roger fluía sin interferencias hasta que apareció Rafa y le provocó un cortocircuito mental. Para ganarle, Federer tuvo que intentarlo "demasiado duro" y lógicamente perdió.
Con Nadal en la clínica de fisioterapia, el suizo recuperó su esencia tenística. Para ganar de nuevo le bastaba con fluir. El partido volvía a ser básicamente de tenis, con intercambios más breves y con la agonía justa; con el polo por dentro del pantalón y la cinta en la cabeza sin moverse demasiado.
Al jugador técnicamente más dotado para este deporte, solamente hay dos maneras de vencerlo en la hierba de Wimbledon; con saques a 130 millas por hora como lo intentó Roddick, hasta que su bloqueo mental del segundo metió al suizo en el partido, u obligándole a intentarlo con todas sus fuerzas, como ha hecho Nadal en los últimos años, y como volverá a hacer en cuanto se recupere. Todo el resto de partidos posibles pertenecen a RF, marca registrada, al que, en mi humilde opinión, sólo sería posible auparlo al primer cajón de la historia del tenis si ganara con su país alguna Copa Davis. Si, como parece, jamás tuvo la Ensaladera de Plata entre sus prioridades, es que en realidad jamás quiso ser reconocido como el mejor de todos, por mucho que los demás se empeñen en subirle a ese nivel.

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