domingo, 27 de septiembre de 2009

ECOS DE LA BATALLA

El glorioso Equipo Nacional de baloncesto terminó su faena y se ha emitido un precioso reportaje sobre lo ocurrido durante el campeonato en Veo TV. Lo mejor, a nuestro humilde entender, está en el concepto del documental. No hay voz en off. Las imágenes tienen tanta fuerza que se ha decidido subtitular lo que va ocurriendo, pero no hace falta que nadie lo cuente.
Durante el reportaje se aprecia la tensión en los primeros partidos, y la alegría de los últimos. El cambio es impactante; no solamente en la cara de los jugadores, también en la de los dirigentes. Pocas veces un deporte, o un evento deportivo, es capaz de robar la atención al fútbol en España, y ésta es una de esas ocasiones. Este equipo, todo él, con la evidencia del liderazgo de Gasol, que ya es un icono, impacta a la gente tanto como lo puede hacer Nadal en las grandes ocasiones de su deporte, o Fernando Alonso cuando podía ganar el campeonato mundial de Fórmula 1. No se nos ocurre otra atención similar, salvo, claro está, cuando llegan los JJOO. Durante esos quince días cualquier deportista puede ocupar durante unas horas el lugar de los iconos de nuestro deporte.
Sin embargo, el baloncesto tiene un reverso de la fama diferente al tenis o a la fórmula 1. Cuando se apagan los focos del Equipo Nacional, cuando las cámaras han terminado de contarnos la historia normalmente exitosa de cada verano, España se encuentra con grandes dificultades para dar continuidad a los réditos obtenidos en forma de audiencias por la marcha de la selección. La ACB se encuentra en un momento lleno de dificultades para que el público se identifique con ella. Ha sido una gran competición, y lo sigue siendo, pero su impacto se ha difuminado ante la irrupción de la NBA, e incluso de una potente Euroliga que debería posicionarse como referente de evento europeo de primera magnitud.
El futuro del deporte es evidente que pasa por dos tipos de eventos: los grandes eventos de impacto amplio, que en baloncesto sólo pueden ser las competiciones de equipos nacionales, la NBA y seguramente la Euroliga, y los eventos de ámbito local, pero con el sabor de la mejor boutique, en cuanto a su puesta en escena, y en cuanto a la atracción de sus aficionados. Todos los que se queden en medio de esos dos tipos de eventos, lo van a pasar muy mal. Lamentablemente la ACB parece estar ahora mismo en tierra de nadie. Deberá recolocarse, en cuanto a estructuras, socios y ámbito de actuación, si no quiere caer en el olvido de todos.

sábado, 26 de septiembre de 2009

EL VELOCISTA

A veces ciertas historias deportivas se esconden en páginas secundarias, pero son realmente impactantes. Descubrimos en la web de ESPN (adjunto el enlace al final) la historia de Tim Montgomery, el velocista norteamericano que fue capaz de parar el cronómetro en 9 segundos y 78 centésimas a principios de este siglo.
Su récord mundial fue una noticia planetaria, como siempre que un hombre ha bajado el tope de esa distancia, pues es la línea que define la velocidad punta del ser humano. El atletismo es la disciplina-madre del deporte: más rápido, más alto, más fuerte... más lejos... todo sucede sobre la pista con los atletas como protagonistas.
En el caso de Montgomery, su historia fue más lejos. Fuera de la pista se casó y tuvo un hijo con Marion Jones, la mujer que en aquel momento estaba en lo alto de su carrera, más conocida para el gran público que él. Marion fue un icono: su elegancia en la pista y su sonrisa, cautivaron durante algunos años a todos los aficionados al deporte. Era la atleta perfecta. Tuvieron un hijo, y poco después comenzó su descenso a los infiernos.
Marion y Tim, como tantos antes y tantos después, fueron descubiertos haciendo trampas. Se dopaban para correr, y fue un escándalo. Perdieron su prestigio, su dinero y la dignidad.
Hoy Marion está fuera de la cárcel, pero Montgomery sigue cumpliendo su pena en una prisión norteamericana. No está en la cárcel solamente por haber hecho trampas, eso no le hubiera costado una pena tan severa, sino que además ayudó a blanquear dinero del tráfico con drogas.
Esta es la vida, hoy, de alguien que ayer logró ser el atleta más rápido y se casó con la mujer más bella y reconocida de su profesión.
Aunque la historia se encuentre en páginas secundarias, no nos extrañaría que dentro de poco fuera un guión de cine.

http://sports.espn.go.com/oly/trackandfield/columns/story?columnist=fish_mike&id=4487014

miércoles, 23 de septiembre de 2009

EL DEPORTE ESPAÑOL

El deporte español gana muchas cosas. La Davis de tenis, el oro de baloncesto, el fútbol también, y luego los deportistas individuales.
Y todos son recibidos por los políticos, y todos (los políticos) hablan de lo bien que va el deporte español. De su excelente salud.
Sin embargo, las estructuras tienden a que todos los deportistas entren rápidamente en un tubo, al que ya nos referimos aquí a propósito del Caso Ricky-Regal-Penya-Rubio, para que ese tubo sea ciertamente muy contemplado, muy manoseado, muy exitoso en casi todos los deportes, pero sin un calado real sobre las estructuras lógicas que podrían aguantar y sacar de La Moncloa el resultado de cualquier disciplina triunfadora.
Lo lógico es que el deporte español fuera algo que hicieran muchos, en su entorno natural (escuelas, universidades), y que de ahí salieran estructuras diferentes, con sus necesidades particulares, su funcionamiento propio y su reflejo posterior (siempre, siempre, muy, muy posterior) en los impactos a nivel de país.
No se pretende decir que los impactos no sean necesarios, pero pasado mañana seremos (¿seremos?) campeones mundiales de waterpolo, o de natación sincronizada, y se hará una recepción con orgullo, en La Moncloa, y se hablará de la excepcional salud del deporte español (del waterpolo, de la sincronizada), y del orgullo de ser español con deportistas como los de waterpolo y sincronizada.
El peligro es que ni siquiera el baloncesto aguanta la confusión de iniciar las cosas por arriba y en tubo, cuando deberían iniciarse por abajo y en un extenso y abierto territorio, imaginad entonces la confusión que se procura al extender el modelo al waterpolo o a la sincronizada. Pero se hace, y se utiliza, y nos dicen que funciona. Y son cosas españolas, pero no exactamente deporte. Y mucho menos saludable.

lunes, 21 de septiembre de 2009

EL CAPITAN Y SUS MARINEROS

'El Capitán Scariolo’ bien podría haber usado la táctica de Guardiola ante el gran reto. Gladiator y buena música, por ejemplo, como inspiración y arenga previa ante la madre de todas las batallas, la batalla de la F Mayúscula. En algunos de sus equipos lo ha hecho, y esas cosas siempre trascienden. Lo que ya no sabemos, porque eso trasciende menos, es el tipo de charla específica con la que ha conseguido que sus marineros cumplan de nuevo la misión que ellos mismos se encomendaron como generación: llevar el Equipo Nacional a cotas inexploradas anteriormente. Nos encantaría -por una necesidad personal de acercar las dos orillas del Atlántico alrededor de este precioso deporte-, que sus palabras hubieran sido parecidas a las que Tex Winter, asistente de Phil Jackson en los Bulls y en los Lakers pero sobre todo maestro y amigo, reflejó en un libro del año 1962, cuando las dos orillas estaban a años luz todavía: “salid ahí fuera a demostrar toda vuestra capacidad individual y como equipo. Si lo hacéis, sea cual sea el resultado, estaréis orgullosos de vosotros mismos”.
Winter lo dejó escrito y se ganó el derecho a ser citado, pero quién sabe si no fue algo parecido lo que dijo ‘El Capitán Manent’ a sus marineros, un lejano mayo de 1935, antes de la última batalla frente a Letonia. O ‘El Capitán Díaz Miguel’ a los suyos en 1973 y 1983. O Sainz en 1999 y López en 2003. Y por supuesto ‘El Capitán Pepu’ (me permitirá la confianza, no se preocupen) en la batalla perdida en aguas propias en 2007. Hasta ahí, y hasta ahora, los responsables del barco español rendidos ante otro acorazado que les obligó a ceder en la entrada triunfante en el puerto. Pero esta vez, cuando el barco serbio del ‘Capitán Ivkovic’, lleno de jóvenes marineros, divisó la luz frontal del acorazado rival y trató de intimidarlo por ver si desviaba del objetivo, recibió el implacable mensaje que ya recibieron los griegos en 2006. “déjense de metaforitas y gilipolleces, joder, que esto es baloncesto y simplemente somos mejores”.

Diario Público, 21-9-09

domingo, 20 de septiembre de 2009

DE ITURRIAGA A SPANOULIS

Aquella impactante final del Mundial 2006 tuvo tantas emociones que dejó en un segundo plano el detalle que cerraba el círculo de Saitama con la lejana madrugada de Los Ángeles veintidós años antes. En Japón, España fue con respecto a Grecia como el equipo de Michael Jordan y Pat Ewing había sido para los nuestros en 1984. Absolutamente inabordable. En este país íbamos creciendo, incluso nos estábamos poniendo más fuertes, pero evidentemente nuestros doce representantes en Los Ángeles, dejando la técnica aparte, eran incapaces de desplazar la masa con la velocidad suficiente como para enfrentarse a ocho atletas negros y cuatro blancos azuzados desde el banquillo por un entrenador con carácter.
Evidentemente los métodos de motivación de aquel Bobby Knight, educado en una academia militar americana, y los de Pepu, educado en un colegio público de pijos madrileños, no podían ser los mismos, pero en realidad eso era lo de menos: ambos debían lograr, de un modo u otro, que sus atletas se pusieran en movimiento con una marcha imposible de seguir por los rivales.
Aquellos doce privilegiados españoles de Los Ángeles, sin embargo, tuvieron la fortuna que le está faltando a estos doce privilegiados griegos. La misión de los seres superiores americanos, empezaba y terminaba allí. Iturriaga, por ejemplo, casi ya mejor escritor que palomero (y miren que fue bueno), sigue narrando todavía lo entretenido que resulta enfrentarse a un tipo de la misma estatura, algo más joven, pero, sobre todo, con 4 manos y 6 piernas más. Michael Jordan se llamaba, para los que se incorporen. Pero aquella historia, con la que hará reír a sus nietos, le sucedió sólo en dos ocasiones, y solamente en aquel campeonato. El pobre Spanoulis, con dos brazos, dos piernas, y la misma barba que Iturriaga, lleva ya cinco veranos encontrándose en partidos cruciales a españoles de su mismo color de piel, pero prácticamente con la misma capacidad de mover las extremidades que tenía aquel jovencito Jordan. Y no sé si le quedará humor para narrar las palizas recibidas.

Diario Público, 20-9-09

viernes, 18 de septiembre de 2009

PAU ES DE LOS LAKERS

En el patio siempre había un colega de clase que se creía lo que no era. Se pasaba el balón por debajo de las piernas en el momento más inoportuno, o daba un pase sin mirar impactando en el profesor de gafas que, lógicamente, se quedaba con el balón y con nuestra diversión. "¿Pero tú que te has creído, tío, que estás en los Lakers, o qué, siempre la misma historia?"

Tony Parker juega en los Spurs, ha ganado anillos, y España, de forma muy disciplinada, organizó una defensa especial para sujetarlo. Pero no sé si me entienden: Pau es realmente de los Lakers. La primera vez que tuvimos esa sensación fue durante aquella Copa del Rey de Málaga donde ganó el título con el Barça y le dieron el trofeo al mejor jugador. Sólo alguien realmente de los Lakers podía dominar los partidos europeos con esa facilidad, y con esa edad.

Francia llegaba a este partido con una inmejorable racha, y con la preparación ideal: todos sus partidos previos al Europeo fueron altamente competitivos, mientras nosotros podíamos permitirnos esa clásica gira con tanto rédito de imagen y económico, pero que gusta siempre algo menos al responsable del banquillo. El partido, por tanto, tenía dos lecturas: Francia estaba enrachada y España había sido muy irregular, con lo cual ganaban ellos. O bien, Francia había llegado a su tope, España venía con la moral creciente: ganábamos nosotros.

Ese análisis global por selecciones era necesario hacerlo, y toda cautela de Scariolo, por ejemplo mantener el mismo quinteto casi todo el tercer cuarto, era prueba de todo lo anterior había servido de lección. Pero hay un momento en que todo eso queda en un plano secundario ante la presencia de los jugadores-franquicia. Y lo que pudimos apreciar fue una lucha entre un base de los Spurs frente a un pívot de Los Lakers. En el patio de cualquier colegio, no hubiera habido color; en los cuartos de final de una gran competición ya hemos visto que tampoco.

Diario Público, 18-9-09

jueves, 17 de septiembre de 2009

NAVARRADAS Y FRANCIA

Por orden de jerarquía este equipo será siempre el equipo de Pau, al que ayer se le vio con la concentración de un ejecutivo estrella sin ninguna intención de emborronar su currículum. Su hoja de servicios no podía incluir en el mismo epígrafe un anillo NBA y una eliminación en octavos del Europeo. A eso nos agarrábamos. Y también, claro, a la aportación de Juan Carlos Navarro. En este rincón volcamos hace tiempo un término, ‘Navarradas’, para tratar de definir nuestra admiración por el escolta español. Un tipo capaz de volver todos los focos sobre él cuando los equipos se juegan los garbanzos de verdad. Y este inesperado mal trago a mitad de campeonato era uno de esos días. Entonces, como tantas veces, el partido acabó llevando su sello. La impronta del mismo ‘Juan sin Miedo’ que rodeó a un grupo de americanos en el primer chispazo fuerte de esta generación, y que diez años después sigue prestando su capacidad para arrasar un partido en los momentos de máxima necesidad.
Y esta vez, detrás de Pau y Juan Carlos, acudieron todos al toque de corneta. Nos lo habían avisado, pero hemos de reconocer que vivimos el salto inicial como quien contempla una nueva aventura de Indiana Jones, temiendo que Spielberg se hubiera cansado definitivamente del personaje. Y de recibo, por supuesto, es otorgar el mérito de esa concentración sin fisuras al dueño de la corneta. Cuando Scariolo haga balance de este campeonato, si finalmente España acaba en la lucha por las medallas, bien podrá ilustrar su vivencia como la cuentan aquellos privilegiados que vuelven tras una experiencia metafísica. “Estaba todo oscuro, y vi una luz al final del tunel”.
¿Y ahora? Tras esta larga introducción, escrita en un idioma desconocido para Los Chicos de Oro y sus seguidores, llega el primer capítulo del libro: los cuartos de final contra Francia. Un equipo que está conectando la agresividad en la pista de Tony Parker, con el carácter tranquilo de un entrenador muy preparado, Vincent Collet. Cuidado, porque la mezcla funciona.

Diario Público, 17-sep-09

miércoles, 16 de septiembre de 2009

EL ENTRENADOR Y SU COMBUSTIBLE

Si nadie de su entorno les pilla leyendo este diario, les invito a que en el siguiente ‘coffe-break’, acaben jugando un rato a gurús del alto rendimiento. Aprovechen el momento en que alguno de los tertulianos utilice la selección española de baloncesto como recurso: “vaya con Gasol y sus amigos, parece que este año no son tan buenos, ¿no? Ahí está pasando algo’. Entonces fije la atención preguntando con tono firme: ¿a qué no sabéis cómo se demuestra la verdadera confianza de un entrenador en sus jugadores?
Si comparten la mesa con algún entrenador de mesa de café, tengan cuidado. ¿De cuánto tiempo dispongo? Podría ser su respuesta. Pero, en realidad, todo futuro Scariolo (llámenlo Pepu, si tiene barba, o Aíto si ha cumplido treinta años de servicio en el sector), que quisiera serlo, debería tener resuelta esta cuestión en cinco segundos. La confianza de un entrenador en un jugador (es), está fundamentalmente relacionada con los minutos de juego que le(s) otorga. Y si no se lo creen, cambien de rol. Ahora son ustedes Claver. “¿qué tal, chaval, cómo va la cosa? Buff, en España, en los amistosos, inmejorable, pero Sergio ha perdido la confianza en mí”. Y si Claver no ha dicho tal cosa, el otro día contra Lituania sus últimos minutos hablaron por él.
En este día en que la selección tiene una final con f minúscula, como la ha definido Sergio Scariolo en este diario, hemos asaltado este espacio para reflexionar (y equivocarnos) sobre las últimas tres Españas baloncestísticas, y sus tres diferentes circunstancias. La circunstancia Pepu, la circunstancia Aíto, y la circunstancia Scariolo. Perdonen la humorada, pero tómenla en serio si Sergio no llega a la final con F mayúscula, pues el año que viene podríamos estar hablando de la cuarta circunstancia. ¿Y son malas, en sí mismas, tantas circunstancias? Aparte de la redundancia de este último párrafo, no tienen por qué serlo. Todo depende de su relación con el objetivo. Resulta que este grupo de jugadores es capaz de ganar todos los campeonatos que juega, y eso condiciona mucho los acontecimientos. Hay que estar a su altura. Desde el presidente, pasando por el entrenador, hasta el último de los empleados. La tarea no es sencilla, desde luego es apasionante, y lo realmente bonito es que tiene diferentes modos de perseguirse… pero todos ellos acaban confluyendo en uno solo: la confianza de cada uno de los protagonistas en sí mismos, y su capacidad de aportarla al grupo.
Mucho se está hablando en los diferentes análisis (los analistas nos reproducimos por esporas, no nos tomen demasiado en cuenta) sobre los que no están. Y es cierto, no están. Lo que no es tan cierto es que el listón deba cambiar por ello. Cuando le preguntaban a Pepu por una posible medalla de oro, su respuesta era: ¿y por qué no? Aíto respondía de forma parecida, lo mismo que Sergio. Y siempre hubo algún cambio. En estos días, les aseguro que a Scariolo, como gran competidor, le estará quemando por dentro la oportunidad histórica que puede perder. ¿Acaso alguno de ustedes cree que Aíto dudaba la noche anterior a la final olímpica de que podían, si lo merecían, colgarse la medalla de oro?
Entonces es obvio el problema. No está Calderón, no está Carlos Jiménez. Si quieren seguir por ahí, es el recurso más evidente. Salaner dice que el pasado se pinta siempre de rosa. Y los ausentes, podríamos añadir. ¿Alguno recuerda que Ricky fue más protagonista que Calderón durante parte de los Juegos? ¿Se acuerdan del partido con China, cuándo vestido de oficial del equipo nos sacó de una pájara monumental?
Y si no son los ausentes, ni son las expectativas, entonces ¿qué circunstancia ha cambiado? Fundamentalmente una: la manera de llenar el tanque de combustible. El año del Campeonato del Mundo, Pepu fue el vendedor del área de servicio que consiguió que se lo echaran ellos. Todos. Y el pasado año, Aíto, les dijo; el combustible lo echo yo. El que lo quiera lleno, que sude primero. Y todos acabaron sudando. Sergio primero les ha dejado llenarlo, y después a algunos les ha quitado la manguera. Pero en la gasolinera sigue habiendo combustible de sobra para todos…si los polacos no nos cierran esta tarde la gasolinera.

Diario Público, 16-9-09

martes, 15 de septiembre de 2009

Y POR SUPUESTO, BALONCESTO

De todas las opiniones intramuros buscadas por este rincón para lanzar los análisis hasta el momento, fue una la que más llamó la atención: “menos mal; ahora podremos disfrutar del Europeo. Si se llega a cumplir el pronóstico de que había que ganar todos los partidos por 30 puntos, yo me borro”. Es evidente que los torneos deportivos entre selecciones nacionales no tienen en su mayoría espectadores como ésta improvisada fuente de la imparcialidad encontrada en España. De ser así, habrían desaparecido hace tiempo, porque se antoja difícil otro posicionamiento para ellos que no sea la exaltación de los colores propios.
Machacando, que es gerundio, es el ambicioso grito que venía relacionando al Equipo Nacional de baloncesto con su entorno. Y es absolutamente lícito que así fuera. Los americanos lo usaron durante mucho tiempo; también se lo habían ganado. En baloncesto, jugar mejor que el contrario, no es opinable: significa jugar estadísticamente mejor que el contrario. Y jugar mucho mejor estadísticamente que el contrario, significa machacarlo en el marcador.
No sé si han seguido el impactante discurso de Jordan para entrar en el Hall of Fame. Su necesidad de seguir retando contrarios realmente impresiona. Por ejemplo la anécdota que tuvo con uno de sus entrenadores ayudantes: “Mike, esto consiste en jugar en equipo”, le dijo de camino al vestuario. “No, señor, esto consiste en ganar: si ganamos jugando en equipo, perfecto; si no, ya me encargaré solo”. La audiencia le dedicó un aplauso, pero todos sabemos que Jordan mentía: jamás ganó un partido solo, porque sus estadísticas jamás fueron mejores que las de todo el equipo contrario. En momentos como éste, de calentón generalizado, existe una buena tabla de salvación a la que agarrarse; la tabla estadística. Con ella España golpeó a los lituanos. Ya lo dijo el sabio: “el baloncesto es tirar y meter, y defender para que no te metan”. Lo demás, es complicarlo demasiado.

DIARIO PUBLICO, 15-9-09

domingo, 13 de septiembre de 2009

SIN NOTICIAS DE MARC

Escribíamos aquí, a modo de previa del Europeo, sobre la importancia de un jugador como Gasol en el torneo. ¿Pau? También Pau, sin duda. Pero en aquel momento nos referíamos a Marc. Algo pasa con Marc, puede ser uno de los titulares de la fase previa. En este tobogán con dientes de sierra que ha resultado la preparación, tal vez no atendimos excesivamente a los detalles. Dimos por sentado que la falta de noticias relevantes sobre Marc (lo único que hizo durante el mes fue jugar a su nivel, ni se habló de su contrato ni se lesionó de forma extraña), eran buenas noticias. Ese término anglosajón del ‘no news, good news’ ya nos valía como activo para Polonia. Y no fuimos los únicos. Scariolo nos trasladó su satisfacción por la disposición del pívot. Ahí teníamos la roca sobre la que edificar las exhibiciones.
Quizá ni siquiera el día de Serbia reparamos ante el agujero tan enorme que suponía la desaparición de Marc. Tan sorprendidos nos vimos ante el apagón general, ante el excesivo desacierto en los tiros desde el perímetro, que los árboles del triple no nos permitieron ver el bosque del juego interior. El propio Marc nos avisó, aunque no exactamente entonando un ‘mea culpa’ sino con un tipo de declaración habitual en momentos de máxima frustración. “Si no entran los tiros de fuera, hay que buscar más a los hombres interiores”, fue más o menos el aviso. Aquello fue la señal de humo para que desde este subjetivo rincón (la esquina de un tipo de 1.80 con zapatillas), metiésemos la lupa en donde se cuecen las tortas, a ver qué nos encontrábamos. Y allí sólo vimos a Felipe Reyes tatuando cada pelota dividida con el logotipo de su carrera deportiva: ¡serás mía, o no serás de nadie!
El problema para España es que Felipe sigue midiendo 2,06 con zapatillas, y lo lógico es que a medida que ascendamos en el campeonato, ascienda también la media de altura y fuerza de los rivales. “Si no pegas, te pegan”, dijo Pau, pero parece que Marc lo ha interpretado mal, y le dio por escupir en antena sobre la pizarra del entrenador tras la última jugada.

Diario Público, 13-9-09

jueves, 10 de septiembre de 2009

EL PRECIO DEL BALON DE CUERO

¿Qué puede valer el de este campeonato, 30, 40 euros? No quiero mirarlo, no hay tiempo. Vale con eso. Porque lo que sí sé es lo que cuesta un balón de goma en los grandes almacenes. No más de 4 euros. En cada ciudad hay prácticamente una gran superficie por barrio, con miles de balones de goma dentro. Esos balones suelen regalarse a menudo en los eventos callejeros que tratan de promocionar el baloncesto. Si tienen hijos, les puede haber ocurrido que les hayan entregado uno de estos balones de goma. Tome, para su hijo, para que se inicie en este gran deporte.
Les pido ahora que piensen si eso mismo les ha ocurrido con el balón oficial de un campeonato como éste. Con el de cuero. Hagan memoria. ¿Difícil, no es cierto? Se hubieran quedado de piedra. Hasta se lo hubieran contado rápidamente a los amigos. En tiempos, de vez en cuando recibíamos una sorpresa “¡Hoy jugamos con balón de cuero!” Decíamos a los ocho o nueve años. Y esa sorpresa a veces era inmejorable. ¡Hoy jugamos con balón de cuero, y en pabellón cubierto! Cómo los buenos.
En esa época tan pretérita a la que me refiero, yo vi incluso a un chaval infantil agarrar de la pechera a un compañero por entregar ese balón de cuero dos veces seguidas al contrario. Este chaval, pensé, es un tipo atrevido. Calculando de lejos, su compañero podía sacarle unos 30 centímetros y 30 kilos de peso. Pero aquel pequeñajo estaba realmente fuera de sí. No podía entender como su compañero de equipo se empeñaba en regalar ¡el balón de cuero! al equipo contrario con esa facilidad. Le seguí la pista después. Jamás llegó al metro ochenta de estatura, pero el otro día le dieron un premio tras haber jugado 15 años en la ACB.
Derivemos estadísticas, busquemos el neperiano de las rotaciones del entrenador, es necesario, pero por favor esperemos a que Felipe Reyes haya agarrado por la pechera en el vestuario a sus compañeros y les haya recordado que están jugando una competición a cubierto, ¡y con balón de cuero! La de los buenos.

Diario Público, 10-9-09

miércoles, 9 de septiembre de 2009

BALONCESTO O SARDINA

Cambiando el baloncesto por el cine, Cabrera Infante tituló así la biografía entera de su vida. Un montón de historias y una pasión sobre el resto. Su madre les preguntaba de pequeños si preferían ir al cine o a comer, y por lo visto tanto él como su hermano jamás elegían la sardina.
Ha llegado el momento de hacer la misma pregunta desde esta esquina de la página: ¿baloncesto, o sardina? No se preocupen, serán sólo dos semanas. El que quiera que se quede. Ya, muy ingeniosa la comparación, y tal, pero no venda motos y reconozca que estos no son los del año pasado y el anterior. Los piratas ingleses finalmente se pelaron, pero lo de Serbia fue infumable, oiga. Es que ni un triple. ¿Y Pau? ¿Pero no tiene un anillo de campeón de la NBA? ¿Por qué se dedica entonces con ese empeño a fallar tiros libres como si fuera un recién aterrizado en el negocio?
Insisto ¿Baloncesto o sardina? Dentro de la sala, finalmente llegó al pueblo una película de serie B: densa, con la música chirriante y nerviosa. Pasen a contemplar un campeonato lleno de matices. El guión este año es de intriga. Un grupo de españoles que en los trailers parecía imbatible, inician el campeonato con grandes dudas y con mucho miedo a la derrota. Algunos actores han cambiado, el entrenador prueba, rota, sufre. Esto no es Bambi. Pagamos la entrada para una comedia de Billy Wilder, pero desde Polonia llega una mala copia de Hitchcock mezclada con Viernes 13, con la sangre salpicando las primeras filas del patio de butacas.
En el pueblo de Cabrera Infante seguramente no habría muchas más opciones. Cine o sardina. Jamás elegía la sardina. Aquí las tenemos todas. Cambien de canal, cambien de deporte, cambien de ídolos. O quédense a ver lo que pasa. Tal vez a mitad de la película se haga un rato de día, o tal vez no. Al menos la película sigue proyectándose. A dos minutos del final de la batalla de ayer, el proyector estaba a punto de fundirse en negro.

Diario Público. 9-9-09

martes, 8 de septiembre de 2009

EL GRITO MACHO

¿De qué se aprende más, de las victorias o de las derrotas? Le preguntan a Pau Gasol en el número de este mes de septiembre de la revista Capital. La portada de la revista, con un dibujo de Nadal y Pau vestidos de traje y corbata, es toda una declaración de intenciones: “eh, deportistas, que desde el mundo de los negocios nos interesáis no sólo como reclamo publicitario, sino como posibles maestros de una actitud ante la responsabilidad”, parece sugerir la ilustración.
“Las derrotas te hacen más fuerte y te hacen valorar en su justa medida las victorias conseguidas antes y después”, es la respuesta del icono de nuestro deporte ¿Estaría quizá Pau pensando en Holden, aquel negro-ruso que nos apagó la luz en Madrid 2007, o se estaba poniendo la venda frente a unos cachorros serbios azuzados por un viejo lobo en la banda que jamás había perdido un partido anteriormente en tres participaciones como entrenador?
Cuando los partidos se ponen cuesta arriba y las cosas no salen “en esos casos, -dice Pau-, intento hacer todo lo posible por conseguir el mayor y más inmediato impacto positivo en el equipo”. Todo lo que han leído hasta aquí, sin embargo, no es más que un torpe intento de colocar un espejo frente al líder para comprobar que tras lo de hoy seguirá en pie el resto del campeonato. Cuando llega la acción, las palabras se las lleva el viento y es el resultado del partido el que pone a cada uno en su sitio. Llegó Pau con la misma barba de siempre, con los mismos andares cimbreantes que mezclan su imagen de mesías y la de un gigante de cristal, pero en realidad llegó con el tiempo pegado al culo y sin un partido previo junto a sus compañeros. Esta bofetada serbia sólo sirve si nos quita a todos las legañas, y todas las comillas, para dejarnos el grito macho de un mito de las canchas descubiertas del Ramiro: “¡chavales, vamos a dejarnos de tonterías ya… que esto ha empezado y hay que meteeeeeerlas!”.

Diario Público, 8 sep 09.

UN INCISO ENTRE CANASTAS

Toca comentar dentro de un rato la bofetada que nos ha pegado Serbia en el inicio del Europeo, pero no me resisto a celebrar el partido que Verdasco está disputando en Nueva York contra el 'pívot' Isner.
Verdasco es ese chaval madrileño, físicamente portentoso, que en los momentos de máxima audiencia solía jugar como nunca para acabar perdiendo casi siempre. Pero en estas llegó a Argentina, en la Final de la Copa Davis 2008, y se subió al carro de jugadores con tendencia a considerar su botella de confianza siempre medio llena, cuando no hasta los topes.
Por supuesto que ha tenido altibajos, lo lleva en sus genes tenísticos, y por descontado que la cima de un primer 'grande' sigue estando todavía en un horizonte lejano. Todo eso es cierto, como también lo es que Fernando sube partido tras partido puntos en su bolsa de madurez tenística.
Con victorias como la de hoy, tan 'profesional', y con la actitud general en la pista a lo largo de todo este Grand Slam bullanguero de Nueva York, eliminando gestos superfluos, aumentando la concentración a medida que pasan los sets, y sobre todo las rondas, el análisis sobre sus posibilidades en el torneo se empieza a ceñir a su capacidad para intercambiar golpes a un ritmo más alto que la mayoría; a su capacidad para dominar con su saque y para controlar los partidos a la menor oportunidad.
Isner, el gigantón americano, se llevó por delante en la ronda anterior a Roddick con la fuerza de un ciclón de los que llevan nombre propio, pero, al enfrentarse a Verdasco, acabó pareciendo un buen tenista en el sitio equivocado.
la celebración de Fernando, del fiable Fernando, no incluyó ni los golpes de pecho ni los gestos con los que solía deleitarse en su vida tenística anterior. Simplemente levantó el puño, y se fue a la red con paso firme, enviando un aviso a navegantes. Por Flushing Meadow circula un tenista muy concentrado en su trabajo al que será necesario convencer de que no pinta nada a partir de ahora en el cuadro, porque su tenis, y sobre todo su actitud, vienen avisando de lo contrario.

sábado, 5 de septiembre de 2009

LAS NARICES DE UN EQUIPO

Andábamos a principios de los noventa del pasado siglo y un equipo de baloncesto encantado de conocerse viajaba hacia Munich. Era el primer año de Euroliga con formato Final Four. Poco antes de aterrizar, el aparato comenzó a moverse mucho más de lo previsto. La mirada de uno de los protagonistas trató de pulsar el ambiente del grupo: los aleros, más preocupados por los puntos del día siguiente, no estaban para tragedias aéreas. En los pívots, sin embargo, había algún padre de familia encogiéndose con cada turbulencia. Y qué decir de un joven reserva con las manos de su brillante futuro agarradas al asiento de aquel macabro parque de atracciones aéreo. Aquella mirada general la cortó de repente el impagable sexto hombre, con un proyecto muy apetecible: “oye, antes de que esto se caiga, ¿por qué no le apretamos una mano de leches a ese ‘hijoputa’?”
Ni el avión se cayó, ni el entrenador recibió jamás su merecido. Sin embargo el equipo acabó jugando la Final Four, fundamentalmente por la labor de aquel ‘hijoputa’ tan capaz de tocar la nariz del jugador adecuado en el momento preciso, hasta que el Principio de Peter del simpático grupo afloró sin remedio durante el fin de semana de los cuatro elegidos.
Como cada final de verano ha llegado el tiempo de los Príncipes de Asturias del baloncesto, con el tercer entrenador en otros tantos campeonatos al mando de la histórica camada. Y la sucesión es lógica, si lo piensan, porque fuera de la cancha estos tres maestros ‘hijoputas’ tienen grandes cosas en común; Pepu y Aíto, por ejemplo, fueron al mismo colegio. A Pepu y a Scariolo les gusta mucho lucir ropa de marca. Y el sumun de la similitud se da entre Aíto y Scariolo: ¡ambos han entrenado a un equipo en Málaga!
Cachondo el columnista. ¿Y dentro de la cancha, en qué se parecen? En nada. ¿Entonces? Bueno, en una cosa sí. Su Principio de Peter como entrenadores de este Equipo Nacional –el sueño de cualquier ‘hijoputa’ que se precie- está más allá de la medalla de oro en un Europeo. O al menos es lo que piensa el Presidente que los ficha y aproximadamente uno de cada cuatro españoles en crisis que habrá bloqueado su agenda el próximo día 20 sin falta. Querido Sergio, ahí tienes doce principitos con sus respectivas y doradas narices: que suene la música, coach.

Diario Público, 5 sep 09.

jueves, 3 de septiembre de 2009

DOS IMÁGENES / DOS MUNDOS




Esta blanca (azul como equipo visitante) es la camiseta que hubiera lucido Ricky en la NBA (evidentemente hubiera sido demasiado pronto, porque todo en Ricky ocurre rápido, como si su carrera fuera a terminar mañana: qué estrés).
Esta camiseta, de los Wolves (Lobos) es la de los Minnesota Timberwolves, un equipo al que según la denominación española más habitual -que los americanos, por cierto, serían incapaces de entender- se conocería como un 'equipo pequeño'. Pero la camiseta, por supuesto, con denominación o sin ella, es un éxito de ventas entre su público desde hace años.

Aquella azul y grana con chico dentro es, sin embargo, la camiseta que Ricky defenderá contractualmente al menos los próximos dos años. Es la camiseta del Fútbol Club Barcelona de Baloncesto y, según ha comunicado su presidente, se tratará de comercializar de nuevo en la tienda del club, tras unos años sin hacerlo. Les advierto de que el parche blanco que se ve delante de la camiseta no es un error de la fotografía: realmente pertenece a la camiseta. Si cualquiera de ustedes quisieran comprar la camiseta oficial de Ricky Rubio como jugador de ese equipo azul y grana, después de abonar los euros correspondientes, la recibirían con el parche frontal; parche de pleno derecho, euros mandan.

¿Alguno de los aquí presentes me podría explicar cómo justificaría estéticamente ante su entorno la compra de esa camiseta?

¿De verdad creen, los clubes europeos, que se puede construir una marca deportiva que permanezca en el tiempo, que llegue a los aficionados, que provoque sensaciones de un tiempo de ocio bien empleado, entregando los nombres de sus equipos y sus camisetas a las marcas comerciales, sin ningún tipo de control estético, con una visión tan cortoplacista?

¿De verdad creen, las marcas comerciales, que pueden obtener un gran rendimiento en el medio o largo plazo usurpando el espacio en el que debería figurar el nombre del equipo, haciéndolo además de cualquier modo, con cualquier parche, pretendiendo que llame mucho la atención simplemente por los impactos que después se medirán en las agencias de publicidad?