martes, 8 de septiembre de 2009

EL GRITO MACHO

¿De qué se aprende más, de las victorias o de las derrotas? Le preguntan a Pau Gasol en el número de este mes de septiembre de la revista Capital. La portada de la revista, con un dibujo de Nadal y Pau vestidos de traje y corbata, es toda una declaración de intenciones: “eh, deportistas, que desde el mundo de los negocios nos interesáis no sólo como reclamo publicitario, sino como posibles maestros de una actitud ante la responsabilidad”, parece sugerir la ilustración.
“Las derrotas te hacen más fuerte y te hacen valorar en su justa medida las victorias conseguidas antes y después”, es la respuesta del icono de nuestro deporte ¿Estaría quizá Pau pensando en Holden, aquel negro-ruso que nos apagó la luz en Madrid 2007, o se estaba poniendo la venda frente a unos cachorros serbios azuzados por un viejo lobo en la banda que jamás había perdido un partido anteriormente en tres participaciones como entrenador?
Cuando los partidos se ponen cuesta arriba y las cosas no salen “en esos casos, -dice Pau-, intento hacer todo lo posible por conseguir el mayor y más inmediato impacto positivo en el equipo”. Todo lo que han leído hasta aquí, sin embargo, no es más que un torpe intento de colocar un espejo frente al líder para comprobar que tras lo de hoy seguirá en pie el resto del campeonato. Cuando llega la acción, las palabras se las lleva el viento y es el resultado del partido el que pone a cada uno en su sitio. Llegó Pau con la misma barba de siempre, con los mismos andares cimbreantes que mezclan su imagen de mesías y la de un gigante de cristal, pero en realidad llegó con el tiempo pegado al culo y sin un partido previo junto a sus compañeros. Esta bofetada serbia sólo sirve si nos quita a todos las legañas, y todas las comillas, para dejarnos el grito macho de un mito de las canchas descubiertas del Ramiro: “¡chavales, vamos a dejarnos de tonterías ya… que esto ha empezado y hay que meteeeeeerlas!”.

Diario Público, 8 sep 09.

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