miércoles, 7 de octubre de 2009

EL NEGOCIO Y SUS CLIENTES

Las empresas nacen, crecen, y si ponen una base que merezca la pena pueden acabar dominando el mundo.
Esto les pasa a menudo a las empresas americanas: hablamos en concreto esta vez de la NBA.
Alrededor del partido NBA Europe-Live entre Utah Jazz y Real Madrid se han organizado una serie de eventos, en uno de los cuales participo la Asociación de Baloncesto Colegial. Esta asociación está compuesta por 30 colegios de Madrid y tiene ganas de crecer porque está convencida de que tiene la mejor excusa para ello; replicar el modelo americano de deporte, que consiste en que los chavales primero representen a sus colegios, después a sus universidades, y uno (o ninguno) termine siendo profesional.
Evidentemente a los americanos no hacía falta explicarles lo que quería la ABC, y fue muy sencillo llegar a un acuerdo para montar un evento conjunto. La NBA acogió a la ABC como parte de su negocio. ¿Puede ser eso posible? Absolutamente sí. Por ese sólido suelo del que hablábamos al principio y que es la base del negocio.
En una curiosa entrevista que le hicieron a David Stern en una cadena americana, un periodista negro disfrazado de peluquero de Harlem le hacía preguntas mientras fingía cortarle el pelo. Una de ellas pretendía poner al comisionado de la liga en un serio aprieto.
- ‘¿Mr Stern, por qué decidieron que los jugadores no puedan saltar de High School directamente a la NBA?’
La respuesta de Stern fue tan contundente como sorprendente.
- Because is good for business!
Así de simple.
Por esa misma razón, porque es bueno para el negocio, los entrenadores asistentes de toda una millonaria franquicia NBA, uno de los cuales (Tyrone Corbin, o coach Corbin como lo llaman ahora) ha sido además jugador de la Liga durante 16 años (hagan el cálculo del patrimonio en dólares de coach Corbin, les garantizo que se quedaran cortos), los entrenadores, decía, son capaces de aterrizar en Madrid a las 4 de la madrugada tras un viaje transoceánico y acercarse apenas 7 horas después al Palacio de los Deportes para estar casi 90 minutos con 25 chavales de colegios madrileños, haciéndoles sudar y divertirse en un día irrepetible para ellos... Mientras, por supuesto, Coach Corbin sudaba, gritaba y se apasionaba tanto o más que cualquiera de los allí presentes.
Lo que sucede, y que a este lado del océano todavía cuesta a veces transmitir, es que coach Corbin, y por supuesto David Stern, el visionario del negocio, han mamado en su país un sistema preciso de formación deportiva que, para ser eficiente (además de entretenido, divertido, y lo que ustedes quieran) sólo puede empezar en el lugar donde se puede aprender a la vez un deporte y su significado real. Y ese sitio es la escuela… de donde sólo deberían salir los jugadores para ir a la Universidad… para que después uno (o ninguno) se hiciera profesional del deporte mientras el resto simplemente serían unos magníficos clientes o proveedores de un próspero (y entretenido, y divertido, etc.) negocio de todos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario