lunes, 19 de octubre de 2009

EL NEGRO MONTES

El deporte sólo se vive del todo cuando se practica, pero es evidente que las ondas de radio y la televisión lo han convertido en el gran corral de emociones compartidas de nuestra época. Andrés Montes fue el último narrador de la comedia, o tragedia, de la selección de cada verano, único capítulo, junto a la Copa del Rey, que incorpora el baloncesto al libro anual de grandes audiencias deportivas en España.

Tres han sido las voces televisivas del último cuarto de siglo del equipo nacional. A principios de los 80, Héctor Quiroga condujo la locomotora de la generación del 59, y para poder darse, ya enfermo, el merecido homenaje de masas de Los Ángeles con el que todo narrador sueña, algunos se acordarán del trago que tuvo que pasar años antes, por ejemplo, debajo de una mesa en el antiguo pabellón de Vitoria narrando junto a su 'Daimiel' particular, Nacho Rodríguez Márquez, el petardazo de una bomba
de la ETA a escasos metros del recinto.

El cáncer nos lo arrebató joven y dejó la obra veraniega en manos de un gran profesional, Pedro Barthe, que acabó tan obsesionado por encontrar en el libreto el último contubernio de FIBA, que llevó una comedia de situación para todos los públicos a una tragedia de dos rombos, perdiendo por el camino la más rentable mirada del niño capaz de conectar su deporte favorito con el mejor de sus sueños. Cuando por fin entró Andrés en acción, con su trabajado personaje de 'El Negro' Montes, convirtiendo a Gasol en ET o a Felipe Reyes en Espartaco, no buscaba sino llenar de nuevo las butacas del teatro a traves de divertidos personajes de consumo masivo. Gracias por el esfuerzo, Andrés. Thanks for the memories, Negro
Montes.

Diario Público, 19-10-09

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