lunes, 9 de noviembre de 2009

MESSINA, PRIGIONI Y LOS 'CLÁSICOS'

El derbi futbolístico siempre fue el partido de la rivalidad local, por ejemplo el Atleti vs. Real del sábado, con el apellido rojiblanco correspondiente: jugamos como nunca, perdimos como siempre. Pero a veces se ha usado también para los Madrid vs. Barça. Al final parece que estos se quedan con la denominación de ‘clásicos’, o partidos de la ‘máxima’. En baloncesto, de cuando en cuando se traslada la denominación, pero no cala. No tiene un pase llamar derbi al Estudiantes vs. Real, ni al Barça vs. Joventut. Queda raro. El ‘clásico’ Madrid vs. Barça de basket tiene más recorrido previo, pero acaba por aburrir a los vendedores del término, los medios, cuando el sistema de competición lo propone seis, siete, incluso diez veces en un año.
Si el baloncesto quiere distinguirse, podría adoptar el término ‘partido clásico’ para un tipo de partido ACB que siempre responde a la expectativa. Por ejemplo un matinal Real Madrid vs. Alicante dos días después de que el Madrid se meriende al campeón de la Euroliga. O un Barça vs. Cajasol tras la victoria catalana en la lejana y fría Lituania ante la caliente afición del equipo presidido por Sabonis. La octava definición de ‘clásico’ en el diccionario de la RAE dice así: clásico, algo típico y característico. ¿Hay acaso algo más típico y característico que los graves problemas del equipo de Euroliga ante el simple conjunto ACB que viene de soportar siete entrenamientos de dos horas con un ‘yes we can’ de su entrenador cada diez minutos? En Rusia, el CSKA de Messina era Obelix, y los demás no eran rusos sino simples romanos. En la ACB, sin embargo, muchos aguantan las tortas hasta el final. Suponemos que por eso se empeñó en venirse a Madrid con ‘Asterix’ Prigioni, experto en desenredar el ‘clásico’ partido ACB tras la gloriosa victoria europea.

Diario Público, 9 nov 09

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