sábado, 14 de noviembre de 2009

MI HISTORIA por LEW ALCINDOR (III)


Salieron noticias preocupantes a propósito del gran Kareem Abdul Jabbar esta semana. Por lo visto, padece una rara leucemia. En España, incluso Santiago Segurola (el mejor escritor deportivo que ha dado nuestro país en los últimos 25 años), gran fan de los años 80 de la NBA, sin duda la época dorada de la liga norteamericana, se hizo eco en su página de los viernes del diario Marca.
Kareem, o Lew Alcindor en estos post que refrescan sus vivencias de hace 40 años, es sin duda un activo del baloncesto con mayúscula. Os dejo con él y su primera época de High School, cuando comenzaba a jugar a baloncesto.

“Cuando la temporada de baloncesto comenzó en la Sagrada Providencia (nota: Saint Providence High School, su escuela), me di cuenta de que una parte de los alumnos simpatizaban conmigo. Un día, un compañero muy alto me tocó el hombro y me dijo: <> (nota: así lo llamaban en el colegio, por ser Lew un niño muy aplicado, bueno como las monjas de la escuela).
Yo sabía muy poco de basket. Mi padre era un gran atleta, pero su gran pasión era la natación. Lo poco que me había enseñado era como driblar (sic) en baloncesto. Podía retener el balón 3 o 4 veces, pero después perdía su control. Nadie podía prever que progresaría, y yo, por ello, no me hice ilusiones. Pero eso sí, tenía la ventaja de ser ‘una cabeza’ más alto que los restantes compañeros, razón por la que ellos perseveraron entrenándome y enseñándome toda la táctica, hasta todas las cuquerías tales como arañar, dar codazos, etc. (sic).
Ellos jugaban un juego virtuoso, auténtico basketball, cual si fuera de campeonato. Habían puesto los aros en un melocotonero, y aquello era la pista en la que jugábamos. Jugábamos a base de 3-3, y así lo continuamos haciendo cuando fuimos a jugar a otros colegios, tales como la Grammar school, Ambler… Los otros muchachos del equipo eran de octavo grado (nota: equivalente a lo que hoy sería 3º de la ESO), con cuatro o cinco años más que yo, que tenía 9 y medía 5 pies y 4 pulgadas (nota: 163 cm aprox.). Mi futuro estaba en marcha. Empezaba un ciclo, el de la temporada de basket, que marcaría una época de mi vida.

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