lunes, 28 de diciembre de 2009

EL PRIMERO DEL PAÍS, EL ÚLTIMO DE LA FILA (PRIMERA PARTE)


Perdón por la insistencia sobre el personaje, del que ya escribimos la semana pasada a propósito de su millonario futuro con la dinastía Laker, pero las votaciones navideñas son así. Dicen que las musas deben pillarle a uno trabajando, pero, miren por dónde, la noticia de que el diario elegía a Pau el deportista español del año, gracias a los votos de sus propios compañeros en el mundo del deporte, le pilló a este humilde colaborador en el peluquero. Y no en cualquiera. En la ‘Peluquería Moderna’, que así se llama todavía el segundo negocio de barberos más antiguo de Madrid. Cien años en la esquina de la calle Alcalá con Príncipe de Vergara lo contemplan. Y lógicamente lo primero que acudió a mi mente -en fase aguda de inspiración- fue la imagen de Gasol afilándose la barba poco antes de cualquiera de sus mágicas noches, sentado en uno de los originales y estrechísimos sillones del local. Seguramente el mismo, por cierto, en el que varios miembros de la dinastía taurina de los Bienvenida solicitaron a lo largo del siglo XX la patilla más recortada -¡hombre de Dios!- poco antes de afrontar el kilómetro de distancia que separa el centenario negocio de las Ventas del Espíritu Santo, su emblemático lugar de trabajo. Es seguro que algún día, y no se despisten mucho porque el tiempo vuela, a nuestro personaje deportivo del año le dediquen una placa conmemorativa que recuerde todo su legado en un lugar a medio camino entre su casa y el lugar donde dio sus primeros pasos deportivos. Incluso, con el cariz que está tomando su biografía genético deportiva, no les extrañe que la placa acabe siendo muy parecida a la que cuelga del portal de los Bienvenida, justo al lado de esa peluquería donde se dejaban acicalar antes de vestirse de luces. “Aquí nació y creció la dinastía de los Gasol”, acabará luciendo cualquier rincón de Sant-Boi de Llobregat, si es que no lo hace ya –con perdón de la ignorancia-, pues esa placa, al contrario de lo que decía Sabina de su ataúd, está ya más que encargada por dos deportistas que se salieron pronto del percentil del entorno (y cuidado que queda uno), y por unos padres que decidieron serlo a tiempo completo a ambos lados del océano y por encima de sus vocaciones profesionales.

Diario Público, 27 dic 09

No hay comentarios:

Publicar un comentario