miércoles, 6 de enero de 2010

*EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO (VERSIÓN 2.0)

Llegó el Director de Marketing de Estudiantes (¿Asefa? ¡Asefa! ta, ta, ta) a principios de diciembre y nos propuso una bonita historia navideña. Debíamos despedir del todo a Gonzalo Martínez del baloncesto profesional. El tipo se había retirado un año antes, pero, así cómo es él, tan suyo (que sarta de tópicos, por cierto; "tan suyo...", en fin), lo hizo sin ruido y sin la necesidad de llevarse las últimas nueces (renunció a sus últimos meses de contrato en Murcia).
Homenajeémosle pues, dijimos todos a una. ¿Y cómo? "El Estudiantes (¡Asefa...y tal, y tal!) le va a dar una placa, pero le daremos una sorpresa mayor" -nos informó el responsable de Estudiantes- "le prepararemos un vídeo que se proyectará en el intermedio del partido contra el Real Madrid, el día 27.
A por ello.

Y si pinchan aquí, verán el resultado.

Pero después, como ocurre con todo sistema perfecto planteado en el vestuario (no me negarán que la factura no es bella; los personajes -sabios, inteligentes y profundos-, el temario, el fondo, la forma; el propio homenajeado, trajeado y con esa sonrisa tan agradable, como si jamás hubiera cometido una falta personal en su vida; el director de marketing de...Estu...Asef..., en fin, Juan Useros y su equipo, se habían ganado absolutamente el sueldo), después, decíamos, había que bajar el precioso vídeo a la cancha para compartirlo con la afición. Y llegados a este punto, debo dejar el espacio para que lo rellene uno de los abonados que allí estuvieron presentes. Su nombre es Manuel Moreno Suárez, y su pasión por Estudiantes es incurable a su edad.
Con su permiso, Mr. Moreno...

CON EL DEBIDO RESPETO.
Los ingleses utilizan con orgullo una palabra que a mí personalmente me encanta: heritage. Con esta palabra les basta para englobar tradición, patrimonio histórico y herencia recibida. No cabe duda de que ellos son unos expertos en la materia, y dedican todos sus esfuerzos a mantener sus tradiciones por encima de cualquier cosa. El mimo con el que cuidan y conservan su patrimonio es extraordinario, pero más aún lo es el trato que les dan a las personas, a los protagonistas que han contribuido a escribir su historia, y que por lo tanto han ayudado a construir la base del presente y del futuro de la sociedad. Les respetan y les consideran un referente y un ejemplo para el país, para un gremio, para una institución, para un club o para un grupo de amigos, todo es igual.
Cuando en el Club Estudiantes decidieron hacerle un homenaje a uno de sus más ilustres miembros, no tenían ni idea de lo que significaba esa palabra. Puede que nunca se hayan topado con un gentleman que se lo explicara, pero al menos podrían haber preguntado.
Gonzalo Martínez es el último de una estirpe de héroes que ha dado este gran club. Los que hemos seguido su trayectoria de principio a fin lo sabemos, y no estamos contentos con lo que vimos el día en el que debía ser elevado con honores a nuestro particular Olimpo, y pasar a ser un eslabón indispensable a la hora de entender nuestra historia. Sería largo, muy largo hablar de Gonzalo y de toda su carrera, pero yo sólo quiero decir que hoy por hoy no hay mejor embajador para reflejar el particular heritage del Estudiantes.
Se ha perdido la oportunidad de hacer algo grande por alguien grande, de presentarle el respeto que se merece a uno de los nuestros, de rendirse ante uno de los culpables de que Estudiantes aun esté donde debe, y en definitiva de demostrarle que le queremos, que nunca le olvidaremos y que siempre será el ejemplo que mostrar a los futuros miembros de nuestro particular club.
Al menos el destino quiso que ese día se viviera unos de esos partidos memorables, otrora protagonizados por ti, Gonzalo. Creo que Dios quiso estar ahí, en la cancha, presentándote sus respetos y regalándote un pequeño milagro para que te quede un buen recuerdo del día en que te convertiste en leyenda.


*EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO

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