lunes, 18 de enero de 2010

FLOPPING


Aquí siempre fuimos partidarios de pasar por la figura del árbitro de puntillas. Incluso, por nuestra situación geográfica (segunda mejor liga profesional del mundo, país campeón mundial y europeo en ejercicio…) deberíamos pensar que en cualquier sitio están peor, luego aquí funciona.

Pero en el partido del sábado, con un Madrid poderoso y un Cajasol pequeñito, nos llamó la atención un caso claro de 'flopping' (del verbo inglés to flop, que es algo así como desplomarse; en una palabra, engañar al personal). Ganaba el Madrid por 20 en el primer cuarto, cuando Andrés Miso, escolta sevillano, montó un contraataque. Llegando a la zona contraria, vio un compañero abierto y a Garbajosa tapándole la entrada. La elección estaba clara. Andrés pasó el balón y se dejo ir con la sensación del trabajo concluido. Pero Garbajosa, en vez de salir rápido a tapar el tiro se quedo quieto esperándolo; flop, y al suelo. El árbitro, perfectamente colocado, decidió que aquello era falta de ataque, ante la indignación sevillana y los aplausos de Messina.

Rápidamente, las preguntas se nos agolparon en torno al ‘flopping’ de Jorge. ¿En qué momento decidió un jugador cambiar el modo de entender este deporte? ¿Quién fue el ‘jugador inteligente’ que vaciló por vez primera a los oficiales? ¿Y qué árbitro, de que país y en qué año, fue el primero que consintió un atajo tan evidente? La primera falta en ataque de la historia, seguramente fue una gran aportación a la evolución del baloncesto, pero también abrió la mano para colar movimientos defensivos y ofensivos muy mentirosos. Eso jamás debería ser un problema si los árbitros asumieran que el baloncesto profesional llama la atención cuando el ataque domina sobre la defensa, y ni uno ni otro mienten. El oficial sólo podrá serlo de verdad cuando demuestre que su interpretación jamás dañará ese aspecto diferencial. Por un baloncesto sin ‘floppers’.

Diario Público, 18-enero-2010

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