lunes, 8 de marzo de 2010

EL RETORNO DE PEPU


EL RETORNO DE PEPU

José Vicente Hernández comienza hoy su trabajo con la Penya Spirit of Badalona. Una fuerte marejada se ha llevado a Sito Alonso por delante y Villacampa ha logrado sacar de la vida contemplativa al campeón mundial de baloncesto en ejercicio. En realidad, Pepu siempre quiso jugar al baloncesto como Juan Martínez-Arroyo, pero dice que jamás tuvo condiciones. Lo que es evidente es que jamás tuvo cara de jugador. La cara, ya saben, es el espejo del alma. “Cambia la cara”, solía decirme un entrenador casi una vez al mes. Pero yo lo que quería es que me cambiaran las rodillas, que me dolían mucho.

La cara de Pepu, desde pequeño, fue siempre la de un señor mayor con ganas de convencer a 12 chavales de que había que aspirar a lo imposible para llegar a lo posible, como rezaba el mítico cartel a la entrada del vestuario del Magariños. El cartel había llegado mucho antes que él, pero uno de los larguiruchos de entonces aseguraba que sólo el barbas podía escribir algo así. Y con esa capacidad innata para lograr que los altos se acercaran a él, fue mereciendo el puesto de mando del equipo de Japón 2006, el mayor trasatlántico de la historia de nuestros deportes de equipo, hasta que el futbol diga lo contrario. Su impactante gesto en el pódium de Saitama, aquel ‘King of the World’ dedicado a la memoria de su padre, hubiera quedado para siempre como una de las mejores tapas del ‘Sports Illustrated’ español de la última década.

Lo más sorprendente de su foto actual, es que por fin aparenta menos años de los que en realidad tiene. El verdadero éxito de Villacampa, por tanto, sera haber recuperado para la causa a un joven cincuentón, con la misma ilusión por convencer chavales que tenia aquel viejo treintañero que debutó en Estudiantes a mitad de los 90. Y 'su' cartel ya se encargara de hacer el resto.

DIARIO PÚBLICO, 8-3-10

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