lunes, 19 de abril de 2010

EL ASALTO AL BACK TO BACK


Durante la Edad de Oro de la NBA, aquellos 80 enmarcados entre la atractiva sonrisa de un simpático negro, Magic Johnson, y el no menos atractivo de un blanco feo y desgarbado, Larry Bird, una de las señas de identidad de la Liga era la resistencia del campeonato frente al Back to Back. Se podía ganar un anillo, pero dos seguidos era un 'ochomil' inabordable. Lakers y Celtics, el sol de Los Angeles frente al frío de Boston, el glamour, las cheerleaders y el artisteo, frente a la tradición sin bailes y una grada apretada y cervecera, llevaban constantemente de una costa a otra el hoy obsoleto apelativo de World Champions.

Pero en la celebracion de uno de los campeonatos de los Lakers, Pat Riley decidió romper el equilibrio inesperadamente; se atuso el pelo engominado y, lanzando el guante a sus jugadores, les propuso intentar una nueva cima. "¡Os espero aquí para celebrar el titulo el año que viene!", prometió a los fans mientras Magic, Kareem, Scott o AC Green trataban de callarle la boca entre sonrisas de complicidad. Aquella bravata la hizo suya casi toda la ciudad y más de la mitad del mundo baloncestisco,
siempre más amarillo que verde, más de Magic que de Bird.

Coach Riley cumplió lo prometido, subiendo el reto de futuros equipos y de sus estrellas; a partir de entonces sólo trascenderían aquellos -y aquellas- con al menos dos títulos seguidos en su haber. Los Pistons de Dumars y Thomas, los Bulls de Jordan y Pippen, los Lakers de Kobe y Shaquille y los Spurs de Duncan y Ginobili, han sido los elegidos. Pau, por tanto, no inicia el asalto a un título más, sino al Back to Back, uno de los 'ochomiles' 'más importantes en la carrera de una estrella mundial. Lo hace desde unos Lakers faltos de oxígeno, pero con una ventaja competitiva; el entrenador Jackson ha subido esa cima con más cordadas que
nadie.

DIARIO PÚBLICO, 19-ABRIL-2010

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