martes, 28 de septiembre de 2010

EL MEJOR TENISTA DE TODOS LOS TIEMPOS (IV)


El dominio de Lendl en la Atp fue compartido por Boris Becker a finales de los 80. El entonces jovencísimo alemán impactó súbitamente en el tenis al dominar con contundencia las pistas de Wimbledon, de las que salió campeón con apenas 18 años. Becker parecía destinado a ser el siguiente candidato que diera sentido al termino 'mejor tenista de todos los tiempos', pero rápidamente se incorporaron a la carrera dos nuevos norteamericanos que le robaron el foco y el nombre propio de la década.
Los 90 han pasado a la historia por del duelo Pete Sampras-Andre Agassi, una coloreada repetición del duelo entre Borg y McEnroe, con los papeles algo más flexibles, más alargado en el tiempo, pero también con menor contundencia en la historia del tenis. En este caso fue Sampras, el jugador de saque y red, de toque y revés a una mano, de ataque como McEnroe, lógicamente más educado en la cancha, el que dominó el duelo personal (en 34 enfrentamientos ¡34! Pete se impuso en 20) e inscribió su nombre en un nivel superior de la Historia del tenis.

¿Y por qué se debe otorgar tanto peso al enfrentamiento directo en este caso?

Pues porque Agassi, con una personalidad mucho más mediática en los inicios (fue quizá el primer tenista que utilizó con éxito la vestimenta para romper el cerrado mundo del tenis), con un juego de fondo muy directo, vivió dos etapas muy distintas en su carrera, ambas bajo el denominador común de un carisma entre el público (solamente igualado hasta entonces por John McEnroe) y también de sus éxitos. Fue capaz de conquistar en una ocasión la tierra de Roland Garros para formar parte del exclusivo club de siete ganadores de los ‘4 grandes’ (Australia, Roland Garros, Wimbledon y Open USA). E incluso inauguró uno más exclusivo, el de los ‘4 grandes’ y la medalla de Oro en los JJOO; al que sólo Rafa ha podido unirse. Todo ello con una carrera, además, casi tan larga como la Jimmy Connors, lo cual habla de su capacidad competitiva y de su repercusión en más de una generación de aficionados.

Es muy posible que Agassi, por tanto, tenga un lugar de preferencia con respecto a Sampras en el corazón de muchos aficionados. Y es aquí donde el origen del tenis (el enfrentamiento directo entre dos jugadores) cobra toda su fuerza: más allá de que Sampras empujara el récord de Gran Slams de Borg y lo llevara hasta 14 -cifra que solamente Federer ha rebasado-, lo hizo dominando de forma contundente el cuerpo a cuerpo frente al único tenista con el que pudo entonces pelear por un hueco entre los mejores de siempre. Al dato anterior (20-14 en el total de duelos directos), se añaden otros dos: en 5 enfrentamientos en finales de Gran Slam (una vez en Wimbledon, tres en Estados Unidos y una en Australia) Agassi sólo pudo vencer a Sampras sobre la pista dura de Melbourne Park, la cima menos prestigiosa de los 4 ‘himalayas’ del tenis. Y, sobre todo, jamás pudo pelear con él el dominio en la ‘Catedral del Tenis’, el All England Tennis Club fue el jardín de Sampras como jamás lo había sido de nadie hasta entonces.

domingo, 26 de septiembre de 2010

EL MEJOR TENISTA DE TODOS LOS TIEMPOS (III)


Los años 70 están marcados por el americano Jimmy Connors, que domina la primera mitad junto al rumano Ilie Nastase, y después comparte la cabecera de la ATP con el argentino Vilas. Los tres son tenistas de una gran carisma, pero solamente Connors podría figurar entre los 10 grandes de siempre. El norteamericano tuvo una carrera muy larga, y ha sido el jugador que más torneos ATP ha ganado en la era open; un récord muy difícil de igualar. Sus duelos directos con Vilas se saldaron con 5 victorias y 4 derrotas.
Connors participó de lleno en una de las épocas doradas del tenis; los primeros años 80. La irrupción del sueco Bjorn Borg, McEnroe e Ivan Lendl, y sobre todo los duelos entre Borg y McEnroe, tan comparados por su especial sabor a los que están protagonizando Federer y Nadal, pusieron el mundo del tenis en la primera página deportiva hasta la sorprendente retirada del juego sueco, con solo 25 años y once torneos de Gran Slam en su haber.
Pero esta es una época de gran coherencia entre la percepción del aficionado sobre el nivel de los mejores tenistas, y el récord de partidos ganados y perdidos entre ellos, una de las aportaciones clave en este análisis. Si a cualquiera de estos aficionados, les hubieran preguntado entonces por sus preferencias, seguramente hubieran dudado muy poco. Borg, McEnroe, Lendl y Connors están situados en ese orden en la mente del aficionado. Y la única rivalidad directa que choca un poco con esa sucesión es el enfrentamiento entre McEnroe y Lendl, con ventaja para el segundo por 21 partidos a 15. Borg y McEnroe jugaron 14 partidos, con 7 victorias para cada uno, con igualdad también en sus enfrentamientos en Wimbledon. Pero Borg fue claramente superior sobre la pista a Connors (15-8) y a Lendl (6-2).
Es evidente que el recorrido sigue siendo muy subjetivo, pero de momento hay algo que deberíamos permitirnos decir; entre los años 60 y 80, sólo hay dos jugadores que realmente pueden optar al título del 'mejor tenista de todos los tiempos'. Son Rod Laver y Bjorn Borg, y ambos, además de tener muchos títulos de Gran Slam, son así percibidos porque lograron dominar los enfrentamientos directos con sus rivales.

jueves, 23 de septiembre de 2010

EL MEJOR TENISTA DE TODOS LOS TIEMPOS (II)


...Comenzando por los años 60, pues antes no es fácil obtener los datos y además fue en esta época donde el tenis se convirtió en un deporte global con el nacimiento del circuito profesional, nos encontramos con la referencia del jugador australiano Rod Laver.
Para muchos, Laver es el mejor de siempre, y desde nuestro punto de vista puede acercarse más a la realidad. Laver, jugador zurdo, de exquisita técnica, muy del estilo de Federer, logró conquistar dos veces en su carrera los 4 torneos del Gran Slam en la misma temporada (lo que se conoce como ganar de verdad el Gran Slam, cosa que Rafa ha estado a punto de lograr este año). Es cierto que el jugador australiano no tiene el número de torneos grandes de Federer, ni siquiera de Sampras, pero los aficionados al tenis saben que esa circunstancia tuvo mucho que ver con el dato antes comentado; a principios de los años 60, los mejores jugadores (salvo excepciones como tal vez Manolo Santana) rompieron las reglas de la Federación Internacional de Tenis para montar un circuito profesional.
Eso provocó que se les prohibiera participar en los torneos de Gran Slam (considerados entonces amateur) lo que sin duda falseó en gran medida la relación directa entre los ganadores de aquellos torneos y su consideración de mejores tenistas; los realmente mejores no estaban participando. ¿Y por qué somos capaces de aventurarnos a decir que Laver era el bueno de los buenos? Pues porque sus récords en enfrentamientos directos con sus considerados rivales son implacables. Jugó 20 veces frente a Ken Rosewall (el que más apuros le causaba) venciéndole 13 de ellas. Pero en 8 partidos frente a Stolle sólo perdió uno, en 14 partidos frente a Arthur Ashe (norteamericano de color, con una legendaria carrera)sólo cedió en 2 ocasiones, y frente a John Newcombe, otra primera raqueta reconocida de forma unánime sólo dejo escapar 3 partidos de sus 12 disputados.

Como anécdota podemos comentar que Manolo Santana fue capaz de vencerle en la única ocasión que se midieron, en un partido de exhibición en el Club de Tenis Chamartín a principios de los 70 (ambos erán dos treintañeros)... pero parte del público salió por lo visto con esa extraña sensación de que el australiano había aterrizado en Madrid para hacer negocios, y no tanto para exhibir la razón de su tenis frente al héroe local.

Para terminar de ilustrar la figura de Laver, el tenista de los años 60 sin discusión, y serio candidato al 'mejor entre los mejores', hay que añadir a su palmarés la conquista de la Copa Davis en varias ocasiones. Si bien es verdad que el torneo se jugaba entonces en un formato muy cerrado, pues el campeón del año anterior esperaba para disputar la Final del año siguiente, en este rincón creemos que este reto tan diferencial dentro del tenis, un torneo por equipos de países dentro de un deporte individual, goza del máximo de los prestigios como para tener necesariamente que ser incorporado al análisis siempre subjetivo sobre 'el mejor tenista de todos los tiempos'.
...

miércoles, 22 de septiembre de 2010

EL MEJOR TENISTA DE TODOS LOS TIEMPOS (I)



"La cosa esta más abierta que nunca" declaró Nole Djokovic justo antes de iniciarse el Open de Australia de enero pasado. Y a priori debía ser cierto, pero existía un dato demoledor, que durante 2010 se ha mostrado cabezón. En los últimos 6 años, período en el cual se produjo la irrupción de Nadal y la consagración de Federer, solamente 5 jugadores han inscrito su nombre en el palmarés de los torneos de Grand Slam, y tres de ellos (el propio Djokovic, Safin y Del Potro) lo han hecho en una ocasión.
Es decir, teniendo en cuenta que se disputan cuatro al año, entre Federer y Nadal han ganado nada menos que los 21 restantes. 9 ganó Rafa y 12 el jugador suizo, que venía de ganar 3 en el año 2004, por cierto. Esto es un hecho absolutamente demoledor: Nadal y Federer son los dominadores de esta (su) época del tenis.
Según leemos y escuchamos a veces en círculos deportivos bien informados, pese a las últimas victorias de Rafa en las finales de Gran Slam, se sigue hablando de Roger Federer no sólo como el mejor tenista de esta época, sino como ‘el mejor tenista de todos los tiempos’. Los que así lo consideran, basan su afirmación en la cantidad de torneos de Gran Slam ganados. El jugador suizo tiene 16 en su haber, seguido en este ranking por Pete Sampras con 14. Además, Federer es uno de los 7 jugadores de todos los tiempos que ha ganado los 4 grandes torneos. Cosa que ha conseguido Rafa recientemente al inscribir su nombre en el US Open, en Nueva York.

Pero todos sabemos que el tenis es, fundamentalmente, un juego inventado para retarse de un modo directo. Hay que colocarse de a un lado de la red para ganar más puntos, juegos o sets que el rival del lado opuesto. Una vez logrado ese objetivo, el rival cambiará, pero el propósito jamás lo hará; habrá que probarse con él. Muchos juegos, sets y partidos, muchos retos, dieron lugar al nacimiento de los torneos, como una consecuencia lógica del avance del deporte.

Bajo esta premisa del enfrentamiento directo, y con una intuición, se nos ocurrió volver a la estadística para revisar de nuevo los grandes nombres...

lunes, 20 de septiembre de 2010

DIALOGOS EN LA RED


Lo vi, y no he podido resistir la tentación de acercarlo.

Dice un atlético, gran tipo y gran aficionado, sobre la patada del domingo por la tarde:
“La entrada es dura, Ujfalusi va claramente a derribarle porque se le va. Esto es roja y expulsión. Y ahí se debería acabar el tema (…).
…Lo primero es pura mala suerte, no quería darle una patada con los tacos y mucho menos en el pie de apoyo. Las cosas se están sacando de quicio. Estas cosas pasan en este deporte, y yo sinceramente no veo intención de lesionar a nadie…”


Y contesta su amigo, seguramente menos grande y mucho menos aficionado al fútbol.


"Sabía que esto era un buen debate.
Tú no ves intención de lesionar, como la mayoría de atléticos: Mientras tanto, los barcelonistas hubieran metido a Ujfalusi directamente en la cárcel, por asesino.

Habrá que llegar a un punto intermedio, que aproxime la visión subjetiva de los que sienten y padecen, con la necesidad del deporte profesional de al menos parecer un sitio moderno sobre el cual operar con clientes y proveedores de servicios.

Empecemos.
El único que sabe si tenía o no intención de lesionar debería ser el propio Ujfalusi, y voy más allá que tú, aprecidado atlético, en la aventura de opinar: creo que en realidad es incapaz de saberlo. Un defensa, en un minuto 90 de un partido así, bastante tiene con aguantar la tensión y el cansancio (¡lo dan todo!), como para que le hagamos ir más allá del hecho en sí. Y como él no puede (ni debería) discernir sobre su propia intención (¿es ese defensa, observa la foto, su brazo derecho durante el partido, o es su brazo izquierdo el que domina sus impulsos?), debería ser el fútbol, como deporte moderno, el que podría hacerlo por él, con una regla muy simple.

-Todo jugador que se produzca de manera dura con un contrario (la patada de Ujfalusi nadie puede ‘discernirla’ pero cualquiera puede adjetivarla; tú lo has hecho: ‘entrada dura’ ¡Hasta un atlético como tú la adjetivas de forma que el diccionario nos aporta varios sinónimos, todos contundentes: ‘fuerte, áspera, ofensiva, violenta, cruel…!). Decía que todo jugador que se produzca así con un contrario, ya sea la jugada sancionada o no por el árbitro (y el vídeo siempre valdrá como prueba en el ámbito de una liga profesional...necesariamente tecnológica), con resultado de lesión, deberá ausentarse del juego el doble de los partidos que deba ausentarse el jugador lesionado, mientras su club recibirá una sanción económica estándar basada en la proporcionalidad de los días de baja referidos al sueldo del jugador/promedio de la competición que disputa.

De este modo, no sería tildada como una Ley Messi ni siquiera como una Ley Cristiana; y sí lógicamente como lo que es; una ley judía protectora de un negociado con absoluto interés en todas partes.

El apunte “con resultado de lesión”, discutido hace un rato en la comida con tipos tan duros como tú, no es otra cosa quela clave de la sanción y su imprescindible modernidad (salta el párrafo si quieres, y llegarás a la comparativa). “Y entonces, decían los tipos duros, ¿si hace lo mismo y no lesiona, se va de rositas?” Y uno, modestamente, contestaba, “sin lesión, sólo sería entonces aplicable la sanción futbolística actual, tan lírica, tan bien gritada: ‘¡eso es roja y expulsión!; ¿cómo ir más allá, cuando el defensa siempre podría decir que él no estuvo allí, y que si estuvo, no hizo nada, y que si hizo, su acción no tuvo mayores consecuencias que algo más de trabajo para el fisioterapeuta y masajista rival al día siguiente…?

y llegamos, por fin, a la hipótesis comparativa.
Una regla así, supongo, redactaría una liga como la NBA para proteger su negocio de los discernimientos de un defensa en el minuto 90 de un partido… porque, querido atlético que me discutes, queridos barcelonistas si escuchan, y todos los colores intermedios, el fondo del asunto de la patada y sus consecuencias no tiene nada que ver ni con Ujfalusi, ni siquiera con Messi, sino sobre todo con los millones de clientes que dan de comer a los dos protagonistas del ejemplo (mucho mejor, por supuesto, al delantero cazagoles, que al defensa cazatobillos), tan jóvenes -unos y otros-, tan fuertes y millonarios sobre todo los protagonistas que lo quieren seguir siendo. Es a los primeros, a los que sostienen el negocio de las acciones más o menos violentas, a los que el fútbol no debería dudar en proteger; y sólo puede hacerlo (aunque ellos no tengan por qué enterarse) mediante elementos de juicio que eviten al defensa la tentación de encontrar la segunda derivada de su pensamiento entre los minutos 1 y 90 (¿soy, o no soy un tipo violento?). Deberíamos articular el mecanismo del negocio para asegurarnos con una cierta fiabilidad (¡jamás completa, por Dios y por Stephen Hawking!) de que la única tentación de ese defensa será operar en las cercanías del rival sobre la derivada primera de su cerebro.

Si juego, y juega, cobro; si no juega, yo no juego, y no cobro, durante unas jodidas semanas.


Pero, lógicamente, estoy abierto a mejores propuestas… porque ninguna es la panacea; aunque advierto que, mientras tanto, estoy pensando en pedir daños y perjuicios al canal de pago del fútbol por quedarme sin ver a Messi durante un mes y no poder al menos evitar ver a Ufjalusi durante el mismo período…

Y que conste que el checo me cae bien, y que ha sido muy digna, y muy deportiva, su intervención posterior, lo que prueba que es un gran profesional, y que acataría sin dudar las consecuencias de su negocio profesional moderno y orientado al cliente.

jueves, 16 de septiembre de 2010

NI MEJOR NI PEOR, DIFERENTE


Frente a momentos como el de Rafa en el US Open, nos entra la inmediata necesidad de la calificación más allá del presente. Ya no es solamente el ganador del abierto americano, ni el vencedor de 3 de los últimos 4 torneos que conforman el Gran Slam de tenis anual. Rafa entra de lleno en el debate sobre quién es el mejor deportista español de la historia.

Estas cuestiones son tan atractivas, precisamente por irresolubles y absolutamente subjetivas. La aportación de esta columna, apasionada por el asunto, consiste en añadir elementos de juicio, advirtiendo, eso sí, que dichos elementos podrían no encontrarse en ninguna estadística lógica y coherente. Ciñéndonos a disciplinas individuales, leemos que el tío de Rafa le anticipó a Carles Costa, ex tenista y actual manager, que su sobrino iba a ser una figura del tenis cuando el niño tenía 5 años. A esa edad, tan tierna, nos imaginamos a Induráin seguramente con ‘ruedines’ en la bicicleta, a Severiano Ballesteros entrando al campo de golf de Pedreña escapando de alguna bronca de su padre, y no tenemos noticias de Ángel Nieto subido en una maquina con motor. Solamente Fernando Alonso nos consta como ganador de (pequeños) grandes premios, pero también que su carácter era ya el de un chico de pocos amigos y escasas sonrisas.

Abrochando aquellos inicios con estos finales, tampoco somos capaces de encontrar un rival de Induráin llorando como un niño en la entrega de premios, incapaz de felicitar al campeón entre gemidos y desconsuelo, ni por supuesto un caso parecido al de Federer en el espacio de Severiano, ese pulcro y sostenido mundo del golf, tan ‘british’. De Nieto nos falta el informe, y de Alonso lo que sabemos es que fue él quién terminó rabiando alguna victoria de Hamilton; sin derrochar una lagrima, evidentemente.

Toda esta aportación, seguramente absurda, lo único que intenta es sostener la teoría de este rincón; mientras sus rivales al subjetivo premio han sido -y son- increíbles deportistas y competidores, Rafa es directamente un experimento de la NASA en Mallorca para el encaje de un cerebro ideal en el cuerpo perfecto, con el entorno adecuado y un modo de superación técnica y psicológica jamás visto anteriormente. ¿Es por tanto mejor, o peor que el resto? No deberíamos comparar deportistas con marcianos.

martes, 14 de septiembre de 2010

HACERSE LOS LITUANOS


El gran Mel Otero, que nos ha ido contando este traspié del baloncesto, tuvo un momento cumbre antes de la semifinal entre Estados Unidos y Lituania: “hoy somos todos un poco lituanos, ¿verdad Itu?” Y Mel sabe que es ponerle a Iturriaga una pierna de alero saltarín enfrente, tipo Iguodala, para dejar ese tigre interior que le brotaba a Juanito frente a Lothar Matthaus en apenas un lindo gatito.

No sé a sus hijos, pero al mío, que tiene apenas cuatro años, no le convencieron. El chaval parecía más interesado en seguir la pista de los contrarios. Los que mejor se movían por la pista no eran lituanos, y el que más le impactaba era el número 5 del otro equipo, un faro con suficiente luz para alumbrar la próxima década de este juego global. Eso sí, en la época de la imagen, la camiseta de Estados Unidos es un desperdicio ¡Es la única sin publicidad de todo el campeonato! Como también lo son las ceremonias de reconocimiento a las estrellas en los pabellones estadounidenses, comparadas con la que se hizo en el descanso de la final, tan… ¿suiza?

Fuera de ironías, y de la lógica humana de alentar ‘alcorconazos’ en partidos ajenos, desde mi punto de vista, y tras la (confiemos) pasajera decepción española, deberíamos ser capaces de empaparnos de campeón por dos motivos. El primero, estético; Kevin Durant parece Federer con la pelota naranja (¡y los niños de 4 años pueden verlo a todas horas!). El segundo, estratégico; ‘Coach K’ fue llamado a filas para recordar que Michael Jordan jugaba cada partido profesional con los pantalones de su Universidad (su ADN; y también el nuestro) debajo. El baloncesto empezó en un colegio.

DIARIO PUBLICO, 14 SEP 2010

viernes, 10 de septiembre de 2010

QUE LÁSTIMA SI NO LO VISTE


Escuchamos a Scariolo tratando de hacernos entender que partidos así, o como el Brasil-Argentina del día anterior, los guarda para siempre cualquier aficionado al deporte, use o no fijador de pelo. En este rincón iniciamos la aventura mundialista con Vince Lombardi, mito del fútbol americano y uno de los más extraordinarios motivadores de la historia del deporte. Y lo hicimos, entre otras cosas, porque España se enfrentaba al mayúsculo reto de revalidar un título mundial, cosa que sólo había conseguido precisamente Serbia, y Brasil muy al principio, recordando mucho a los Bulls de Michael Jordan el año que su estrella se tomó un respiro para jugar al baseball. ¿Estábamos ante un reto imposible? Cada vez que les entre una duda, pregúntenle a Navarro. ¿Estábamos frente a un reto improbable? Y resulta que la respuesta la llevaba Ricky Rubio en la cabeza desde el momento en que Calderón se rompió las fibras en aquella final de mentira, y él dejó de tirar.

Ayer tocó perder ¿Y? La victoria hubiera sido de nuevo una Navarrada. Otra más. Seguramente su pieza de más valor en la selección desde la semifinal frente a Italia del Europeo de 2003, pero acabó firmándola Teodosic, que habrá crecido viendo a Juan Carlos tirar de lejos en los instantes clave como Epi pudo ver a Dalipagic hacerlo a finales de los 70.

Ayer tocó perder, y lo único que nos ocurre recomendarle a Scariolo es que se hubiera acercado al final del partido a Ricky Rubio, como el entrenador KC Jones se acercaba a Kevin Mchale en aquellos Boston Celtics de los años 80.
- ¿Por qué sólo te acercas cuando he jugado mal? - se sorprendía el jugador.
– También lo intento cuando lo haces bien, pero hay tanta gente a tu alrededor que no soy tan necesario.

DIARIO PUBLICO, 10 SEP 2010

miércoles, 8 de septiembre de 2010

EL TIRO DE RICKY


Cuando lean estas páginas, sabrán ya el resultado de la probable victoria de Nadal sobre Feliciano López en el Open de Estados unidos. Lo contrario, sería una sorpresa mayúscula, ¿no creen? El tenis y el baloncesto no tienen mucho que ver, sin embargo, del mismo modo que habrá ocurrido en el partido entre los dos españoles, uno tiene la sensación de que el futuro de la selección, sin Pau y Calderón, a tres peldaños de un ‘Gran Slam’ en el que no es ni mucho menos favorita, puede estar ligado a la mejora, o no, de un problema técnico muy puntual. En el caso de Feliciano, suele ser su desconfianza en el revés, lo que acaba trasladándose a su cabeza y le impide ganar los puntos clave en las últimas rondas de los torneos. En el de Rafa, venía siendo su insuficiente saque lo que le impedía conquistar Nueva York. Nuestra selección, en este campeonato, por supuesto dentro de la complejidad de un deporte de equipo, está sufriendo un problema técnico parecido: la desconfianza de Ricky Rubio, uno de los mejores bases del mundo, en su tiro exterior, algo que, lógicamente, nuestros rivales estarán analizando.

La experiencia nos dice que, de cara a los partidos que faltan, el atrevimiento y la confianza serán herramientas fundamentales en poder de muy pocos individuos. Si nuestro base titular, y por tanto el primer dueño del balón, sigue, en esos instantes, ‘huyendo’ de su tiro exterior (como Feli suele ‘huir’del revés), desorganizará su juego, la fluidez del equipo se resentirá, y la cima será un Everest sin oxígeno. Si, por el contrario, Ricky recupera la confianza y el acierto en el tiro, España podría ser un tenista con todos los golpes a punto, un rival de altísimo riesgo al que enfrentarse en los minutos de la verdad, en cualquier tipo de superficie.

DIARIO PÚBLICO, 8 SEP. 2010

sábado, 4 de septiembre de 2010

EXCESO DE TINTE


“El Mundial empieza hoy”, ha advertido el hermano de Marc, aterrizando. Y uno intuye que Scariolo debería situar a los jugadores en ese punto de equilibrio entre el exceso de tinte en el pelo de Rudy Fernández durante esta extraña semana -apostaríamos a que ese fue el motivo de su alergia en uno de los partidos- y el baño de realidad que solíamos recibir del dueño de uno de los templos del boquerón en vinagre de Madrid, Casa Emilio, cuando los del Estudiantes acudíamos a celebrar una dura y trabajada victoria: “ah, ¿pero es que os siguen pagando por encestar la pelotita? Joder, qué país”.

Y enfrente, los piratas griegos de cada verano. Si, como parece, España se ha convertido para Grecia en ese grupo de irreductibles galos de los que huir antes de que destrocen el barco, sería cuestión de asustarles de nuevo con la camiseta de ‘Pau también juega’, tan efectiva en la Final de 2006 como el caldero del druida Panoramix. Es evidente que España sin Pau y Calderón, y con la mitad de Navarro, jamás puede ser la selección favorita de un campeonato del Mundo. Ahora bien, y esto es lo único que hoy debería preocuparnos: ¿están, estos doce tipos, por la labor de intentarlo, o son esta vez las famosas partidas de pocha, sin luz ni taquígrafos, una reunión de ex combatientes dónde se subasta el oro de Saitama a cambio de la rubia del bar y otro whiskey on the rocks?

Le preguntaron a Rick Fox, aquel alero de los Lakers, como se mentalizaron para lograr el tercer campeonato consecutivo de la NBA, el famoso ‘Threepeat’: “nos convencimos de que podíamos lograr algo que ni siquiera había logrado Magic Johnson”. ¿Ha pensado Rudy en lo que podría fardar con un Mundial más que Pau, y ese trabajo de pelo?

DIARIO PÚBLICO, 4-SEP-2010