viernes, 10 de septiembre de 2010

QUE LÁSTIMA SI NO LO VISTE


Escuchamos a Scariolo tratando de hacernos entender que partidos así, o como el Brasil-Argentina del día anterior, los guarda para siempre cualquier aficionado al deporte, use o no fijador de pelo. En este rincón iniciamos la aventura mundialista con Vince Lombardi, mito del fútbol americano y uno de los más extraordinarios motivadores de la historia del deporte. Y lo hicimos, entre otras cosas, porque España se enfrentaba al mayúsculo reto de revalidar un título mundial, cosa que sólo había conseguido precisamente Serbia, y Brasil muy al principio, recordando mucho a los Bulls de Michael Jordan el año que su estrella se tomó un respiro para jugar al baseball. ¿Estábamos ante un reto imposible? Cada vez que les entre una duda, pregúntenle a Navarro. ¿Estábamos frente a un reto improbable? Y resulta que la respuesta la llevaba Ricky Rubio en la cabeza desde el momento en que Calderón se rompió las fibras en aquella final de mentira, y él dejó de tirar.

Ayer tocó perder ¿Y? La victoria hubiera sido de nuevo una Navarrada. Otra más. Seguramente su pieza de más valor en la selección desde la semifinal frente a Italia del Europeo de 2003, pero acabó firmándola Teodosic, que habrá crecido viendo a Juan Carlos tirar de lejos en los instantes clave como Epi pudo ver a Dalipagic hacerlo a finales de los 70.

Ayer tocó perder, y lo único que nos ocurre recomendarle a Scariolo es que se hubiera acercado al final del partido a Ricky Rubio, como el entrenador KC Jones se acercaba a Kevin Mchale en aquellos Boston Celtics de los años 80.
- ¿Por qué sólo te acercas cuando he jugado mal? - se sorprendía el jugador.
– También lo intento cuando lo haces bien, pero hay tanta gente a tu alrededor que no soy tan necesario.

DIARIO PUBLICO, 10 SEP 2010

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