sábado, 23 de octubre de 2010

AQUELLO QUE PRETENDEMOS, SEGÚN VICENTE DEL BOSQUE


“De qué hablamos, cuando hablamos de fútbol”, es el título del primer capítulo del libro de Juan Sasturain (González Chaves, Buenos Aires, 1945), llamado Wing de metegol. Según Sasturain, escritor de ficciones, periodista y profesor de literatura, “el fútbol es entre otras cosas un deporte. Y se supone que, como actividad y producto cultural, los deportes, en lo que tienen de juego y competencia, se proponen y piensan como simulacros de la vida, sublimaciones de la guerra, grandes o pequeñas metáforas de comportamiento social e individual…”. Desde luego lo que se vivió el viernes 22 de octubre de 2010 en el Auditorio de Oviedo durante la entrega de los Premios Príncipe de Asturias, y sobre todo su repercusión posterior en los medios, tiene mucho que ver con esto último.
“La misión de la cultura –dijo Amin Maalouf, escritor libanés galardonado con el Premio de las Letras- es formular las preguntas esenciales. ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? ¿Qué pretendemos construir? ¿Qué sociedad?...”. Su discurso fue impecable, como también lo fue el de los sociólogos Alain Touraine o Zygmunt Bauman, aunque seguramente nada ocurrido en la ceremonia podrá permanecer de un modo tan intenso “entre todos los presentes”, como el breve gesto del seleccionador español de fútbol, Vicente del Bosque, al acercarse e “invitar a Luis Aragonés –su predecesor en el cargo- a salir al escenario del teatro Campoamor de Oviedo y compartir con el resto del grupo la foto y el momento”. (Lógicamente, el resto del grupo compareció de forma incompleta frente al auditorio, cumpliendo con la necesaria parte futbolística que Sasturain define como “un permanente equilibrio inestable”, pero eso no forma parte de esta reflexión).
¿Por qué ese gran impacto? Seguramente porque, con ese gesto, y sin quererlo, en realidad Del Bosque ha terminado de completar su impecable respuesta a cada una de las preguntas que Maalouf había formulado unos minutos antes. Ya no solamente sabemos quién es nuestro seleccionador y a dónde va, sino sobre todo lo que pretende construir, y evidentemente cuál es su tipo de sociedad ideal.

¿De qué hablamos cuando hablamos de fútbol? “Sucesiva y simultáneamente juego y deporte, espectáculo, negocio y enfermedad endémica, el fútbol se resiste (…) a cualquier definición univoca que no dé cuenta de su elemental complejidad”, escribe Sasturain. Desde el pasado viernes 22 de octubre, quizá deberíamos incorporar a Vicente Del Bosque como uno de sus mejores –y menos complejos- embajadores. Tanto Sasturain, como Amin Maalouf y el resto de mortales deberíamos estar de acuerdo al menos en este punto.

viernes, 15 de octubre de 2010

ARTECHE Y SU RECUERDO


Juan Carlos Arteche fue un jugador que está en la memoria de una generación de aficionados al fútbol que rondan ahora los 40 años.
Esta es la opinión de un gran aficionado del Atlético de Madrid, Manuel Moreno, sobre su figura, y sobre un instante concreto que para Manuel resume un recuerdo muy vivo sobre el fútbol de aquellos momentos.

Os dejo con él.



"Hola Pablo;

Arteche fue simplemente grande, y sin él no se podría entender la historia del Aleti. Fue un jugador de esos que dejan huella en un equipo. Estuvo 11 años jugando con nosotros (no fueron más por culpa de Jesús Gil) y es el tipo de jugador que yo siempre querría tener. Perteneció a una generación, añorada, en la que los jugadores permanecían toda su carrera fieles a un equipo.
Como jugador, era honrado, todo corazón, se vaciaba por su equipo… esas cualidades que hoy se echan tanto de menos. Como defensa, era expeditivo, serio, infranqueable y en contra de muchos comentarios que he oído (por ejemplo de De la Morena) no era ningún tuercebotas con el balón. Era un jefe, jugaba el balón, levantaba la cabeza y era perfectamente capaz de dar un pase, corto o largo, con precisión. Mucha gente, especialmente a los del equipo de enfrente, se les llena la boca diciendo que era un asesino. En mi opinión son unos ignorantes, gente simple que sólo percibe la superficie. Puedo deciros, como dato, que sólo fue expulsado tres veces en toda su carrera. Pero lo que fue una vergüenza es que sólo fuera 4 veces internacional. Si hubiera estado en el otro equipo grande de la capital, otro gallo le hubiera cantado. Pero entonces nunca hubiera sido nuestro Arteche.
Es imposible hablar de Arteche y no acordarse del partido contra el Betis. Ese día se produjo una gesta histórica, y ese partido pertenece para siempre a la épica del Aleti y de Arteche. Ibamos 1-3 perdiendo, y en la segunda parte metimos el 2-3. El partido, de noche y lloviendo, parecía perdido. Y entonces surgió Arteche, que metió el 3-3 en el minuto 85. Y en el 90, tras corner, de nuevo Arteche remató de cabeza dándolo todo para meter el 4-3. Al caer, se rompió el menisco, y salió del campo en camilla con todo el público en pié. Maravilloso. Ese partido lo recuerdo como si fuera hoy. Yo lo estaba oyendo por la radio, en aquellos tiempos en los que se narraba un partido completo, sin interrupciones. Luego vi las imágenes por la tele, fue fantástico.

Pablo, me alegra oírte decir que le conociste y pudiste hablar con él. Recuérdale como una leyenda.

Un abrazo, Manuel".